Aventura Original, La
Género: Aventura conversacional Música: No tiene
Desarrollado por: Aventuras Dinamic Año: 1989
Pincha aquí para ver la portada ampliada Pincha aquí para bajarte el juego Pincha aquí para bajarte el manual en inglés Mooola...

Uno de los géneros más antiguos (y ya extinguido) en la historia de los videojuegos, es el de las aventuras conversacionales, en las que el usuario teclea una serie de órdenes, y el ordenador responde mostrándole imágenes y/o texto alusivos a su situación. Vamos, de hecho, es tan antiguo que uno de los primeros videojuegos que se programaron allá por la década de 1970, (ni más ni menos que en Fortran) fue precisamente, conversacional.

Muchos años después, la filial de Dinamic especializada en este tipo de juegos, hizo un "remake" bastante sabrosón. Helo aquí, tras mucho buscarlo, gracias a Bovirtual

La historia original versaba acerca de la clásica aventura de espada y brujería, en la que un héroe debe descender a las profundidades de la tierra, para enfrentarse a un malísimo Rey Goblin (o algo por el estilo), y arramblar con sus tesoros.

No sé si esa casa me gusta o me da malas vibraciones... También tiene guasa... el pobre diablo está tranquilamente en su casa subterránea, rodeado de las riquezas fruto de una vida de honrados pillajes y saqueos, llega el guaperas este enarbolando un espadón, lo hace tasajo, y lo despluma. Y encima él es el malo. No hay derecho, la verdad, ya no se puede ser un monstruo honesto, y saquear poblados, incendiar los chozos y rebanar los pescuezos de los lugareños (siempre amablemente, y esbozando una cálida sonrisa mientras tanto). 

Como es usual en muchos juegos de Dinamic, este se encuentra dividido en dos partes, cada una grabada en una cara de una cinta (en la versión original, claro), y cuando terminamos la primera de ellas, obtenemos una clave con la que podemos acceder a la continuación. (Por cierto, es "Timacus", aunque ya viene en un archivo de la imagen de disco que tienes en esta página).

El objetivo de la primera carga es acceder a la caverna del maloso, protegida por una gruesa puerta de hierro con su enorme candado y todo.

En la segunda, como es evidente, es darle un par de collejitas con la garrota+7 al goblin en cuestión, y salir por patas con su tesoro.

No es que sea el argumento más original del mundo, la verdad, pero seguramente, cuando la historia tomó forma a base de Fortran, el tema estaba bastante menos manoseado.

Pasa como con la (para mi gusto, magnífica) versión cinematográfica de El Señor de los Anillos (la dirigida por Peter Jackson, y protagonizada por Elijah Wood, Christopher Lee y compañía). Creó una expectación colosal. Vaya, de hecho, fue una de las escasísimas ocasiones en las que la crítica hizo la boca agua al público, con comentarios más que elogiosos. 

Después, las desilusiones estaban a la orden del día. Me callaré los exabruptos que oí proferir a más de un intelectualito de bolsillo, al final de una de las sesiones que vi (sí: la vi varias veces), pero es que tiene gracia que acudieran en masa todo tipo de espectadores, con sus gustos a cuestas (o su falta de ellos). Y claro, incluso los que no sólo no habían leído el libro, sino que aborrecían cordialmente el género de la "espada y brujería", se dejaban caer, entusiasmados, por las salas. Luego salían echando pestes. A ver ¿qué esperaban? Me recuerda a cierto... pseudosesudo conocido mío (especialista en poner a caer de un burro el "cine de palomitas" -luego no se pierde una, el tío; pertenece a esa nefasta "moda de los que están contra la moda"), que tras ver Parque Jurásico, resopló decepcionado argumentando que "salían demasiados dinosaurios". Ah. Ya. A lo mejor es que pensaba que iba a presenciar un debate existencialista metafórico en el que el torturado espíritu en perpetua lucha contra la tentación autoinmolatoria de Jean-Paul Sartre, representado por la alegoría del Tiranosaurio-Rex, lloraba amargas lágrimas mientras mascaba al chupatintas cagueta (merecido destino cruel, el de tan abominable capitalista... más por lo de "capitalista" que por lo de "abominable", claro). En fin... no sé si me entendéis...

Bueno, pues hoy en día estamos hasta el gorro de historias de "fantasía épica medieval", con dragoncitos, espadas mágicas, caballeros y majestuosos castillos con sus estandartes al viento... pero imaginaos el mérito del profesor Tolkien, al crear una mitología semejante en los años 40, y que terminó convirtiéndose en inspiración de tantísimos libros, historias, películas... y hasta de videojuegos...

Estee... perdón por el desvarío. Continuemos:

La Aventura Original es, perdonadme la gilipollez, una aventura bastante original. No estoy haciendo un juego de palabras estúpido... bueno, sí lo estoy haciendo, pero creo que resulta bastante adecuado.

La originalidad no se debe a la temática, ya digo, sino a ciertos detalles poco frecuentes en los juegos conversacionales, como que los objetos que nos encontraremos desperdigados por los bosques o las cavernas, tienen algo así como "iconos" simples que los representan en el área de texto (en la primera foto podéis ver un ejemplo). Comienza la segunda parte. Buen preludio, ¿eh?

Además, hay un cierto grado (pequeño, sí, pero ahí está) de interactividad con el escenario que se muestra en los dibujos alusivos, como cuando entramos en la caverna del Rey Goblin. Inicialmente, la puerta está abierta, pero un mensaje en pantalla nos avisa de que se cierra sola, repentinamente. Entonces, el escenario se redibuja para mostrarnos la puerta cerrada. No deja de ser curioso.

Otra de las cosas que, personalmente, encuentro atractivas en este juego es que tiene cierto sentido del humor. Aunque es bastante fácil palmarla (y sin previo aviso, cosa que me fastidia bastante en las aventuras conversacionales), no deja de ser gracioso el tono de la "descripción de la jugada". Caes por un precipicio, y el programa te informa de algo así como que "con un gracioso saltito emprendes el vuelo". Y finalmente, "estás un poco muerto".

A mi juicio, esta es una de las mejores aventuras conversacionales de la filial de Dinamic. Un clásico del soft español. (Eso sí, si lo puntúo con "sólo" un 7, es porque los juegos de este tipo, en su mayoría, nunca me interesaron especialmente).

 
-
 
No sé qué herramienta emplearía la gente de Aventuras Dinamic para ilustrar sus juegos. Pero el caso es que debía de ser de lo más fácil de usar,  y de lo más portable una vez que generabas los dibujitos de la versión de Spectrum.

Se conoce que entonces, ya no tenían más que traspasarlos, directos y sin escalas, a los otros formatos. Una vez más, el juego parece calcado de la versión para la máquina más célebre de Sir Clive Sinclair. Y a finales de los 80, la cosa comenzaba a cargar un poco. 

Ninguno, claro. Silencio total.
Uno de los ingredientes esenciales para que una aventura conversacional se meta a los aficionados en el bolsillo, es un buen guión. Una buena historia, vaya, y bien narrada. 

Precisamente, La Aventura Original cuenta con él. Además, es uno de los pocos títulos del género desarrollados en España, que ni echa mano de un sentido del humor infantiloide, facilón y hasta chusco, ni se queda corto, ofreciendo al jugador una serie de textos, a cual más solemne, grave y pesado. Hasta sobrepasar los límites de lo ridículo.

Eso sí: se sigue cayendo en los mismos vicios que en muchos otros juegos conversacionales. Siempre he pensado que eso de que el protagonista pueda estirar la pata sin previo aviso, por entrar en una pantalla en la que fenece en el acto, sin que nada ni nadie le advierta antes, puede llegar a ser frustrante. Aparte de que transmite al usuario la impresión de que el personaje protagonista de la historia, tiene el coeficiente intelectual de una garrapata. 

* Detalles con cierta originalidad.
* El sentido del humor. Sutil, y en la dosis adecuada. 
* Que sea posible palmarla sin previo aviso.