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Adidas Championship Football
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¿Habéis visto Stargate? Sí, hombre, aquella historieta difícilmente digerible,
de ciencia-ficción, protagonizada por James Spader y Kurt Russell, en la que
unos arqueólogos encontraban una extraña reliquia, con forma de hula-hoop gigante,
sepultada bajo las arenas de Egipto y, décadas después, descubrían que era una
especie de llave cósmica que abría un túnel en el contínuo espacio-tiempo, que
unía nuestro planeta con otro, en la otra punta del Universo (literalmente)
en el que una depauperada civilización de egipcios abducidos languidecían subyugados
por un extraterrestre malísimo que se hacía pasar por el dios Ra.
Una verdaera pavada, la verdad.
¿Que qué tiene que ver eso con este juego? Ah, pues absolutamente nada,
salvo por una mínima, tenue y difícilmente inteligible asociación; de esas
tan esquizoides que sólo a mí se me ocurre establecer. Veréis: la primera vez que supe de la existencia de la película de marras fue
en los "trailers" de otra. Siempre me han encantado esos
"previos" de películas que están a punto de estrenarse. Se te hace
la boca agua. Y lo cierto es que son una forma de lo más hábil y artística de
manipulación.
El anuncio de La Caza del Octubre Rojo, por ejemplo, la pintaba como una trepidante película
de acción, de esas en las que no paras de saltar sobre el asiento, entre
bombazos, fogonazos y explosiones, de principio a fin. Y con Stargate pasaba
algo parecido. Cuando vi el susodicho "trailer", automáticamente
apunté la película en mi lista de prioridades. ¡Qué pinta tenía! Parecía
un emocionantísimo híbrido entre Encuentros en la Tercera Fase y Aliens.
¡Qué gozada!
Luego fuimos a verla y... en fin... ¿para qué os voy a contar? Menuda chorrada, señores.
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Bueno, pues he aquí la asociación de la que os hablaba: cargas el juego, atraviesas su elegante presentación y sus múltiples pantallas de selección de opciones, menús diversos y hasta sorteo de los grupos que conformarán el mundial que sirve de escenario, y te frotas las manos ante el generoso despliegue de gráficos estupendos y música magnífica. El "trailer". |
Por fin, tras bastante espera, comienza el partido y... La película.
¿Lo pilláis ahora? Una jodiura de las mías, ¿verdad?
Lo dicho. Adidas Championship Football parecía contar con muchos de los ingredientes que cabrían suponérsele a una superproducción de su época. La compañía era una de las clásicas: Ocean. El estuche del juego era una pequeña caja de cartón de alta calidad, bien ilustrada, en cuyo interior uno podía encontrar bastantes chorraditas dentro de una bolsa de plástico, incluyendo una cinta de audio con el tema musical "Take on the World", compuesto por vaya usted a saber qué grupito popero y hortera de jovenzuelos enfundados en chupas de cuero lustrosas, maquillaje andrógino y flequillo cardado y enhiesto. Supongo que era el equivalente de 1990, de aquello de "La Copa de la Vida" de Ricky Martin para los Mundiales de Francia, en el 98. Digo "supongo" porque tuve la prudencia de no escucharla nunca. Por si acaso. Sólo tengo dos orejas, y pretendo que me duren toda la vida.
Todo parece apuntar a que estamos ante un magnífico juego de fútbol. No es frecuente eso cuando se avecina un Mundial. En esas fechas, muchas compañías aprovechan el tirón para sacar multitud de títulos basados en el deporte de la pelotita. Me llama la atención que se repita ese fenómeno siempre, cuando se acerca una de estas competiciones. ¿Será verdad que a la gente le da más ganas de jugar a cosas como esta? ¿Tan poca personalidad tendrá el usuario de a pie? Pues se ve que sí porque, repito, el aluvión de futbol digital, llegadas esas calendas, no falta nunca. Y para colmo, gran parte de los juegos que lo componen, son una verdadera basura. Pero aún así, venden los condenados.
Bueno, pues eso mismo parece que ocurrió con este Adidas Championship
Football. A pesar del mal síntoma que era eso de que el título del juego
tuviera el nombre de una gran marca como prefijo (por alguna extraña razón,
nunca suelen ser buenos productos, los resultantes de la licencia de turno), yo
fui uno de los que se gastó sus buenos cuartos para comprarse este juego
original (en Inglaterra, además).
Que conste que, en mi caso particular, no tuvo nada que ver con el hecho de que
estaba en pleno apogeo el Mundial de Italia'90. En aquella época, el fútbol me
importaba bien poco. Simplemente, me gustaba Ocean, y el juego, ya os digo,
tenía muy buena pinta. Aunque fuera por el aspecto de la caja.
Luego, acabé descubriendo que tanto "lujito" de andar por casa, y tanta licencia carísima, no eran sino una excusa para cobrarle al despistado de turno (como vuestro seguro servidor) una pasta gansa e indecente (más indecente que gansa) por una boñiga como la que nos ocupa. ¡Qué desastre!
Como os contaba, la cinta carga tres partes antes de llegar al partido en sí. Y la verdad, están muy conseguidas. Son muy elegantes, muy profesionales, y tienen de fondo un estupendo tema musical de Matthew Cannon. Buenas vibraciones, sin duda.
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La primera es la presentación. Magnífica. En la segunda, se nos permite elegir el número de jugadores (uno contra el ordenador, o dos simultáneamente, enfrentándose el uno contra el otro), la selección nacional con la que queremos participar, y se celebra el sorteo que forma los 6 grupos de la competición. |
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En la tercera, accedemos al menú principal, con las opciones de juego (la duración de cada partido, si queremos música de fondo o efectos de sonido, y grabar o cargar partidas anteriores), la elección de las tácticas (aquello del 4-4-2 y demás... si queréis que os diga la verdad, no tengo la impresión de que afecten lo más mínimo al desarrollo... será que soy un poco nulo en este juego... y será eso porque no me interesa ni lo más mínimo, así que no le he dedicado ni una hora de práctica en toda mi vida) y ver la clasificación de las selecciones en sus grupos respectivos.
Por fin, elegimos jugar el partido y, cuando termina de cargar la cuarta y última parte, uno se encuentra con... en fin... mirad las capturas.
Sí, puede que no estén tan mal, a primera vista. Es más, si uno mira detenidamente el panel de la parte inferior de la pantalla, verá una serie de detalles prometedores: hay un montón de ventanitas y barritas que además, ¡sorpresa! ¡sirven para algo! De hecho, el único recuadro de este panel que está, a efectos prácticos, de adorno, es ese, situado hacia la derecha, en el que se ve un siniestro retrato metalizado del árbitro, que aparece cuando pita una falta o algún otro "lance del juego", como dicen algunos cursis.
Bueno, pues esas barritas indican cosas como la fuerza del chut (que se determina en función del tiempo que mantengamos el botón de disparo pulsado, cuando el jugador que controlamos lleva el balón), y esas ventanitas nos muestran cosas como el dorsal del futbolista más cercano a la pelota en ese momento (os parecerá una tontería, pero a mí esas cosas siempre me gustaron en este tipo de juegos; me hacía gracia que se distinguieran los futbolistas de algún modo... lo de "numerarlos" o nombrarlos era un primer paso. El culmen del proceso fue la filosofía de los PcFútbol, de incluir multitud de parámetros que medían las habilidades de cada pelotero. Le daba al asunto un cierto toque de "estrategia" que, personalmente, encontraba bastante interesante), o describen acciones del juego, incluyendo las faltas. Porque sí: hay faltas. El árbitro muestra tarjetas rojas o amarillas a los jugadores a los que se les va una miaja la mano (o la pata, más bien), y propinan alguna que otra coz desmedida a un rival. No está mal eso... pero es casi lo único que no está mal.
El problema es que, como ocurre prácticamente siempre, ver una instantánea
"congelada" del juego, no dice lo que tiene que decir sobre él. Es
más: casi, casi, dice lo contrario. Porque, ver este Adidas Championship Football
en acción, es verdaderamente patético. El método de control es de lo más frustrante.
Al estilo del Kick Off, hace que el
balón sea un objeto independiente del jugador. ¿Que si es muy realista eso?
Sí, todo lo que queráis, pero dificulta muchísimo las cosas. En la inmensa mayoría
de los videojuegos de fútbol, cuando uno de los muñequitos toca la pelota, ésta
se queda pegada a su pie, hasta que dispara, o hasta que un rival se la quita.
Pues en el caso que nos ocupa, no: hay que ir dándole toquecitos para avanzar.
Como el control es demasiado sensible, la mayoría de las veces, uno acaba brujuleando
alrededor del balón, empujándolo patéticamente mientras este rueda alocadamente.
... por supuesto, los rivales nunca parecen tener el menor problema.
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Magníficos... hasta que llegas al partido en sí, y ves a los futbolistas comportándose como diminutos insectos desquiciados, correteando velozmente, exhibiendo una animación risible, mientras rondan nerviosamente el balón. |
El escenario no está mal... pero tampoco bien... lo cierto es que no se puede
pedir mucho a un juego de fútbol con perspectiva cenital. No da para mucho más
la cosa, vaya... pero al menos, la gente de Ocean podía haber tenido la decencia
de programar un scroll suave que, por todos es sabido, era una de las especialidades
del C64. Ea, pues ni eso: el de este juego es brusco y lento. La alegría de
la huerta, vamos.
¿Queréis más? Pues... ¿y si os digo que la equipación de las dos selecciones
que se enfrentan es siempre la misma? En serio: da igual quiénes jueguen: unos
irán SIEMPRE de rojo, y los otros, SIEMPRE de azul. Penoso. Sinceramente, no
creo que les costara tanto teclear un puñetero "POKE" más. Da la impresión
de que lo hicieron a propósito.
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Ocurre en este apartado, lo mismo que con el de los gráficos. Durante las tres primeras partes (presentación, menús y demás) escucharemos un excelente tema musical de Matthew Cannon... ahora, llegas al partido, y sólo tienes un par de efectos descarriados de lo más mediocres. |
El pitido del árbitro, un grave bufido que pretende imitar el griterío del público, y que más bien recuerda al ruido de un avión despegando, y poco más.
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Adidas Championship Football es una presentación magnífica, elegante y profesional, para un juego de fútbol tosco, aburrido y feo. Así de rotundo. |
| * La presentación y los menús. | * El juego en sí... gráficos poco trabajados y confusos, sonido mediocre, difícil de controlar, siempre son los mismos colores para todas las selecciones (una azul y otra roja), etc, etc... |