Deflektor
Género: Puzzle Música: Ben Daglish
Desarrollado por: Vortex / Gremlin Graphics Año: 1987
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Se supone que en un juego de lógica debe primar la capacidad de raciocinio, pensamiento analítico, y demás zarandajas, ¿no? Entonces, ¿a qué viene eso de tener que echar mano del método de ensayo y error? A ver si me explico: si hay algo que no soporte en un juego de los que llaman "de pensar", es atascarte por cualquier enigma o problema ilógico, y tener que empezar a probar todas las combinaciones posibles hasta que suene la flauta por casualidad. (Como cuando en una aventura gráfica de las de ahora, uno tiene que "usar percha con bote de mayonesa para obtener calzoncillos de uralita". Vamos, muy intuitivo...).
Esa es la principal pega que yo le pondría a este juego: a veces, uno se hace la mismísima un lío, y acaba orientando los espejitos a boleo, a ver si sale algo...

¡BOOM! Una pelotita menos Porque de eso va, precisamente, este Deflektor. Hemos de unir un generador láser con un receptor, orientando una serie de espejos de modo que el rayo recorra la pantalla sin problemas. Obviamente, la cosa no acaba ahí. Para empezar, notaremos que el receptor está bloqueado por un muro. Si queremos destruirlo, hemos de atizarles con el láser a todas las esferas grises que haya en la pantalla.

Sólo entonces, podremos conectar los dos dispositivos.

En la pantalla encontraremos toda suerte de objetos raros que pueden ayudarnos o entorpecernos. Hay paredes que reflejan los rayos; otras los absorben y hacen que el generador se sobrecargue. Encontraremos espejos que giran sin parar, cajas rojas que reorientan los rayos al azar en varias direcciones sucesivamente, teletransportadores... y lo peor de todo: una especie de "minas" marrones (si no recuerdo mal, las instrucciones del juego las llamaban "Gremlins", vaya usted a saber por qué), con la propiedad de recalentar el generador rapidísimamente, si el láser incide sobre ellas.

De hecho, este es el principal peligro del juego: que se sobrecargue el generador. No sólo ocurre a causa de los "Gremlins" estos, o de los bloques que absorben los rayos... si orientamos dos espejos de modo que uno refleje el rayo del otro, en cuestión de segundos habremos puesto en órbita todo el tinglado. Está muy claro, ¿eh?

Desintegrar las pelotitas grises no es especialmente complicado en la mayoría de los casos... aunque muchas veces, a la vista de las infinitas vueltas y revueltas que da el rayo entre bloques y espejos (y si no, mirad la captura de arriba...), uno termina optando por el método de ensayo y error: orienta el láser hacia un espejo, y lo va moviendo paso a paso, hasta que consigue, casi de chiripa, cargarse la bolita de rigor.

Gráficamente, Deflektor es más que adecuado. En un juego como este, no es necesario destacar en el aspecto visual, así que los objetos, efectos y demás, cumplen correctamente con su cometido.

El sonido es bastante bueno. La música (de Ben Daglish -la verdad es que este hombre se prodigó bastante-) no está nada mal, y hay muchos efectos bien logrados.

Sin embargo no termina de enganchar... muchas veces el juego se vuelve confuso, y pierde la lógica. Y ya os digo, ¿qué sentido tiene un puzzle sin lógica? A mi no es que me divierta demasiado, vamos.

De todos modos, como videojuego de los "de pensar", no está mal.

 
 
* Buenos efectos de sonido.

* A veces es poco intuitivo.