Dragon Breed
Género: Shoot'em up Música: Martin Walker
Desarrollado por: Activision Año: 1990
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A pesar de que el Commodore 64 era una máquina ideal para los matamarcianos, os confieso que es un género que nunca me ha hecho mucha gracia. Normalmente, prefiero los juegos más complejos y de ritmo más pausado... entonces, es curioso que me guste este Dragon Breed, uno de los "shoot'em ups" más frenéticos para nuestra maquinita, que conozco.

(Por cierto, una nota antes de seguir: durante el juego, el dragón sobre el que cabalga nuestro héroe, parpadea velozmente... da un efecto curioso en pantalla, pero hace que, en las capturas, aparezca como si le faltaran segmentos... me temo que si queréis verlo completo, tendréis que cargar el juego).

Todo lo que vuela ¡a la cazuela! En este "matamarcianos", se han sustituído las navecitas extraterrestres por extrañas criaturas volantes; el caza pilotado por algún héroe espacial, por un dragón muy parecido a los de las leyendas chinas, sobre el que cabalga un guerrero armado con una ballesta; y los paisajes alienígenas por un escenario surrealista, con sus montañas al fondo, el mar...

Y precisamente, el dragón es la pieza central del juego. Moverlo por la pantalla es una gozada, viendo como se retuerce como una serpiente voladora, y escupe fuego (si previamente hemos cogido el "power-up" correspondiente, claro). Es un arma en si mismo, ya que es invulnerable, de modo que podemos maniobrar para que proteja al hombrecillo que lo monta, o tocar con el cuerpo o la cola a alguno de los malosos, y destintegrarlo sin piedad...

Podría parece que el juego es sencillo, dado que el personaje principal es prácticamente indestructible, pero no os llevéis a engaño. Si jugáis unas partidillas, pronto os daréis cuenta de lo frágil que es el guerrerito, ahí subido sobre el lomo del dragón. Da la impresión de que está impaciente por rematar de cabeza todos los disparos o bichejos que se le acerquen. ¡Tooma! ¡Pedazo de pulgón!

La verdad es que Dragon Breed es un "shoot'em up" espectacular y rapidísimo. Los gráficos son estupendos (para muestra un botón: mirad el bicharraco de la captura de arriba), y se simultanean efectos de sonido con una música frenética. Es una de las conversiones de recreativa más logradas que recuerdo; una prueba más que que el Commodore 64 estaba especializado en este tipo de juegos. Y ya os digo... para que me guste a mí... :-)

 
 
* Gráficos y sonido espectaculares.
* Controlar al dragón es una gozada.

* Ese parpadeo del dragón... no sé a vosotros, pero a mi llega a serme molesto.