Dream Warrior
Género: Arcade Música: Anthony Lees
Desarrollado por: Tarann / U.S. Gold Año: 1988
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Este es otro de esos juegos técnicamente muy aseaditos, pero que en el apartado de jugabilidad, pierden aceite cosa mala. Hasta el argumento es original, cosa poco (más bien casi nada) frecuente en los títulos del género. Os lo cuento rápidamente: en un futuro muy lejano, las guerras tales como las conocemos hoy, a bombazo y garrotazo limpio, han pasado a la historia. ¡Qué bien! ¿no? ... Pues no tanto; ahora se libran en los sueños. Sí: una raza alienígena descubrió la forma de introducirse en los sueños de los habitantes de nuestro planeta, y los enloquecía a base de pesadillas que dejaban en mantillas a las de las malas noches por un gripazo.

De modo que, en respuesta, la Humanidad entrenó a una serie de guerreros para entrar en los sueños de sus compañeros, y liberarlos, al tiempo que le sacudían un poco la badana a las proyecciones oníricas de los extraterrestres.

¿Verdad que está bien? Pues ese es nuestro objetivo, como Dream Warrior (o sea, "Guerrero de los Sueños" -traducido suena cursi a más no poder-), es decir, liberar a nuestros camaradas, que no pueden despertar de una eterna pesadilla de locura. Una especie de versión cibernética de las andanzas de Freddy Krugger, sí :-p

Por supuesto, para entrar en los sueños de los prisioneros, tenemos que soñar nosotros también.

De modo que en vez de energía "física", tenemos un nivel de profundidad del sueño, que va bajando poco a poco, con el tiempo, y que podremos reponer (luego os cuento cómo).

Hay dos formas de perder "energía onírica": sufriendo los ataques de los monstruítos extraterrestres, o disparando por error a un "soñante" (o sea, uno de nuestros compañeros dormidos, que a veces se manifiestan, vagabundeando un segundo antes de desaparecer de nuevo). Es más: si atacamos a uno de los "soñantes", se terminará la partida automáticamente.
Para rescatar a uno de ellos, hemos de lograr que su imagen se forme en el panel de la parte inferior de la pantalla. Y de nuevo, hay dos maneras para conseguirlo: reventando unas navecillas azules que de vez en cuando aparecen revoloteando en grupos de cuatro, y recogiendo las cápsulas brillantes que dejan, o destruyendo a alguno de los guardianes.

Y aquí viene la parte más jodidilla del juego: cada cierto tiempo, se materializa un guardián, emitiendo un sonido bastante psicodélico. Apenas permanece un segundo en la pantalla... el tiempo suficiente para dispararnos, y desaparece inmediatamente después. Los guardianes son bichos bastante feos... demonios, perros diabólicos, y demás alegre fauna. Soñando... con juegos mejores...

Sin embargo, en ocasiones (con demasiada frecuencia, diría yo), en el mismo lugar en el que suelen materializarse los guardianes, y emitiendo exactamente el mismo ruidillo, aparece un soñante. Todo es tan rápido, que si estás con el dedito pegado al botón de disparo, te garantizo que le volarás la perola al pobre desgraciado, por error, con lo que terminará el juego. Yo creo que esta es la causa de cosa así del 95% del fracaso de la misión.

El resto de la fauna que habitan los extraños escenarios son una especie de navecillas que vuelan en formación. Hay cuatro tipos. Todas ellas dejan una cápsula en el suelo al ser destruidas. Las naves azules, como ya os he dicho, ayudan a formar la imagen del "soñante" (a todo esto: no me he inventado el palabro; recuerdo que las instrucciones del juego los llamaban así... es que no es lo mismo un soñador que un soñante, ¿eh?). Las azules nos permiten acceder a unas cajas fuertes en las que se almacena energía onírica. Las grises nos permiten acceder a los ascensores, para movernos entre los pisos que componen los escenarios, y las verdes... bueno... pues si os digo la verdad, no recuerdo para qué valen; sólo sé que hacen subir una barrita en el panel. :-)

Bueno, pues visto lo visto, ¿qué tiene de malo Dream Warrior? Se ve que los gráficos están bastante trabajados (mención especial para el planeta serpiente -si es que llegáis a verlo-, con dos gigantescas cabezas de ofidio saliendo del suelo), y el sonido es estupendo, con un tema principal muy trabajado, y algunos efectos más que notables. ¿Entonces?

... ¡Pues que es aburrido! ¡Tela de aburrido! La única forma de progresar algo es apalancarse en alguna zona fija, e ir baleando a los malosos según se nos acerquen. De otro modo, estarás disparando al aire como loco, mientras las navecillas zumban a tu alrededor, sin acertar a ninguna, hasta que te quedes sin energía.

Lástima... porque en el apartado técnico el juego no está nada mal. Si lo hubieran hecho algo más jugable...

 
 
* Técnicamente bueno.

* ¡Aburrido!