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Ducks Ahoy
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Supongo que me repito más que el gazpacho, pero tengo que insistir una vez
más en lo originales que solían ser los videojuegos más antiguos. Y es que tiene
gracia, la verdad; da la impresión de que, a más recursos disponibles, menor
es la imaginación de los desarrolladores.
En este juego, nada más y nada menos que del año 1984, controlamos a una barquita
a través de los canales de Venecia, recogiendo patos que se lanzan al agua,
para llevarlos a una playa. No me diréis que no es curioso :-)
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Vaaale, reconozco que si hoy en día dedican no sé cuántos millones de dólares a hacer un juego de patitos en Venecia, que sólo corre en un Pentium LXVII a no sé cuántos gigahertzios, a más de uno le pasaban por la quilla. Pero no es eso a lo que me refiero: estoy hablando de la originalidad; de tener ideas innovadoras... de hacer juegos simpáticos. Porque os tengo que decir que la primera vez que vi este Ducks Ahoy, me hizo una gracia tremenda la forma de andar de los patos. |
¡Que no, leñe, que no me he fumado la cáscara de una mandarina! ¡Que es verdad! Los patos están dibujados (como prácticamente todo en el juego), a base de cuadrados y rectángulos. No se puede decir que los gráficos estén a un nivel estratosférico... y precisamente por eso, tiene más mérito el haberles dotado de una animación tan cómica y expresiva. En serio, verlos caminar, y sobre todo, ver cómo se ponen al borde del canal, y coger impulso para saltar al agua, es divertidísimo.
El argumento es de lo más tonto, como ya os he dicho. Hay que guiar la barca a través de los canales, recogiendo patos "al vuelo"; es decir: no debemos permitir que caigan al agua.
Después, hemos de llevarlos hasta una playa, donde saltarán de la chalupa, y se sentarán (a veces unos encima de otros) en la arena. Hay ciertas dificultades, claro está... para empezar, conforme el juego avanza es prácticamente imposible atender a todos los patos... salen a montones de las casas. |
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Para seguir, en la balsa sólo caben dos patos. Si tratas de que se suba un
tercero, se irán todos a pique.
Y para terminar, por los canales bucea un hipopótamo gamberro que hará que la
barca se hunda si pasamos sobre él. Podemos localizarlo por las burbujitas que
va dejando en la superficie, y si nos vuelca el bote, saldrá a partirse de risa
(arriba tenéis una foto; el bichejo sale en la esquina inferior izquierda de
la pantalla).
Está claro que Ducks Ahoy es un juego más bien orientado al público infantil.
Pero ¿qué queréis que os diga? A mi me hace gracia. La animación de los patos,
sobre todo.
Los gráficos son simplísimos (creo yo que a posta; puntúan con un 6 por la expresividad
de los patos), y la música, otro tanto.
Como no todo van a ser degollar monstruos babosos o aniquilar hordas de invasores
intergalácticos antropófagos, de vez en cuando vienen bien unas risas ingenuas,
¿no? Eso sí... el juego acaba haciéndose repetitivo, ya que se desarrolla siempre
en la misma pantalla.
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| * La animación de los patos. |
* Repetitivo. |