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The Empire Strikes Back
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Es curioso que una leyenda como la Saga de la Guerra de las Galaxias, con toda
la mercadería que arrastra, no tuviera un impacto más acusado en los videojuegos
de los 80. Que yo sepa, sólo se lanzaron tres títulos para las principales máquinas
de 8 bits de la época: uno por película, y ninguno de demasiada calidad.
Los dos primeros (Star Wars y este que nos ocupa) se basaban en sendas recreativas
que, supongo, en su momento, fueron revolucionarias, porque empleaban gráficos
vectoriales bastante resultones.
Yo diría que los dos juegos son posiblemente las mejores conversiones de la
filial de Domark, Tengen (que, como ya he dicho en alguna ocasión a través de
estas reviews, eran más bien malillos los pobres...); y ya tiene su mérito hacer
un shoot'em up con gráficos vectoriales en un C64. Y además, razonablemente
rápido.
¿El Retorno del Jedi, decís? Pues su versión informática era un pestiño revenío.
En fin...
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El juego sigue las escenas de acción que involucraban
navecitas en la película. Comienza con nuestro Snowspeeder (aquellos
cazas rapidísimos que la Rebelión tenía en el planeta Hoth)
viéndoselas con las sondas robot que Darth Vader ha enviado a la mitad de
los planetas de la galaxia, en busca del escondrijo de sus enemigos. |
El objetivo es simple: destruir el mayor número de Probots que podamos, y de paso, sus transmisiones.
No me refiero a las antenitas, no: a sus transmisiones, LITERALMENTE. De vez
en cuando, veremos cómo de alguna de las sondas, salen unas onditas vectoriales,
que suben hacia el cielo. Hemos de desintegrarlas. De lo contrario, si consiguen
enviar cuatro de ellas, Darth Vader sabrá de la presencia rebelde en Hoth, y
enviará a su ejército, a repartir leña imperial. (A todo esto: no te canses
demasiado atacando a las transmisiones; la fase no tiene final... mientras no
se hayan enviado cuatro señales, cosa que no podrás evitar -sólo retrasar-).
Además, podemos destruir los proyectiles láser que los probots nos disparan,
para evitar perder nuestros escudos (comenzamos con 5).
| En la segunda etapa, nos enfrentamos a los AT-ST (unos curiosos vehículos de dos patas y una torreta armada), y los espectaculares AT-AT (los gigantescos "caballos" metálicos de la película). Para destruir a los primeros, hemos de apuntar "a la cabeza". Con los segundos nos valen dos métodos: arrearles en la cabeza, también, y lanzarles (pulsando la barra de espacio), unos cables que se les enredarán en las patas, y les harán esmorrarse contra la nieve. | ![]() |
La fase termina cuando las hordas imperiales destruyen los cuatro generadores
rebeldes. En ese momento, tomaremos el control del Halcón Milenario, en su huída
del planeta Hoth.
Nos toparemos con un enjambre de Tie-Fighters (los cazas imperiales... sí, hombre,
aquellos que sonaban como un coche con el embrague jodidillo) que tratarán de
freírnos.
Y si sobrevivimos, habrá que atravesar un campo de asteroides, tratando de no
empotrarnos contra alguno de ellos.
Después de eso, bonificación al canto, y comenzamos de nuevo, aunque con la
dificultad ligeramente aumentada. La verdad es que se hace bastante corto.
Al principio de cada etapa, un mensajito en pantalla nos informa del número
de malosos que tenemos que cargarnos para obtener un "bonus", o sea,
una letra de la palabra "JEDI". Cuando tengamos las cuatro, seremos
invulnerables por un tiempo.
El juego, gráficamente, no es que sea gran cosa... de lejos, los malosos son
un amasijo de pixels de difícil identificación, aunque la cosa mejora sustancialmente
cuando nos acercamos a ellos (faltaría más). Incluso podemos ver a los AT-AT
"caminando" pesadamente. Los gráficos son vectoriales, y la verdad
es que no están mal conseguidos, ni son demasiado lentos (que para nuestro viejo
6510 tiene su mérito, no creáis...) aunque, eso sí, bastante simplones.
Los efectos de sonido son sencillamente funcionales, y la música... bueno, pues
la celebérrima marcha compuesta por John Williams, aunque con un timbre metálico
que ríase usté del de un juego completo de cacerolas despeñándose por unas escaleras;
la firma inequívoca de uno de los músicos SID de Domark, David Whittaker. Se
ve que al chavalín le gustaba ese sonido...
Por lo demás, un juego entretenidillo, pero más bien corriente. Quizás la mítica
saga merecía algo más.
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| * Los gráficos son aceptablemente rápidos (no está mal para
ser vectoriales). * Entretenido. |
* Se le puede dar una "vuelta" en poco tiempo, y después, el juego pierde bastante interés. |