The Empire Strikes Back
Género: Shoot'em up Música: David Whittaker
Desarrollado por: Domark / Tengen Año: 1988
Pincha aquí para ver la portada ampliada Pincha aquí para bajarte el juego Pscheee...

Es curioso que una leyenda como la Saga de la Guerra de las Galaxias, con toda la mercadería que arrastra, no tuviera un impacto más acusado en los videojuegos de los 80. Que yo sepa, sólo se lanzaron tres títulos para las principales máquinas de 8 bits de la época: uno por película, y ninguno de demasiada calidad.

Los dos primeros (Star Wars y este que nos ocupa) se basaban en sendas recreativas que, supongo, en su momento, fueron revolucionarias, porque empleaban gráficos vectoriales bastante resultones.

Yo diría que los dos juegos son posiblemente las mejores conversiones de la filial de Domark, Tengen (que, como ya he dicho en alguna ocasión a través de estas reviews, eran más bien malillos los pobres...); y ya tiene su mérito hacer un shoot'em up con gráficos vectoriales en un C64. Y además, razonablemente rápido.

¿El Retorno del Jedi, decís? Pues su versión informática era un pestiño revenío. En fin...

Cargando contra un AT-AT El juego sigue las escenas de acción que involucraban navecitas en la película. Comienza con nuestro Snowspeeder (aquellos cazas rapidísimos que la Rebelión tenía en el planeta Hoth) viéndoselas con las sondas robot que Darth Vader ha enviado a la mitad de los planetas de la galaxia, en busca del escondrijo de sus enemigos.

El objetivo es simple: destruir el mayor número de Probots que podamos, y de paso, sus transmisiones.

No me refiero a las antenitas, no: a sus transmisiones, LITERALMENTE. De vez en cuando, veremos cómo de alguna de las sondas, salen unas onditas vectoriales, que suben hacia el cielo. Hemos de desintegrarlas. De lo contrario, si consiguen enviar cuatro de ellas, Darth Vader sabrá de la presencia rebelde en Hoth, y enviará a su ejército, a repartir leña imperial. (A todo esto: no te canses demasiado atacando a las transmisiones; la fase no tiene final... mientras no se hayan enviado cuatro señales, cosa que no podrás evitar -sólo retrasar-).

Además, podemos destruir los proyectiles láser que los probots nos disparan, para evitar perder nuestros escudos (comenzamos con 5).

En la segunda etapa, nos enfrentamos a los AT-ST (unos curiosos vehículos de dos patas y una torreta armada), y los espectaculares AT-AT (los gigantescos "caballos" metálicos de la película). Para destruir a los primeros, hemos de apuntar "a la cabeza". Con los segundos nos valen dos métodos: arrearles en la cabeza, también, y lanzarles (pulsando la barra de espacio), unos cables que se les enredarán en las patas, y les harán esmorrarse contra la nieve. El Halcón Milenario a tortas contra dos Tie-Fighters, con un destructor al fondo

 La fase termina cuando las hordas imperiales destruyen los cuatro generadores rebeldes. En ese momento, tomaremos el control del Halcón Milenario, en su huída del planeta Hoth.

Nos toparemos con un enjambre de Tie-Fighters (los cazas imperiales... sí, hombre, aquellos que sonaban como un coche con el embrague jodidillo) que tratarán de freírnos.

Y si sobrevivimos, habrá que atravesar un campo de asteroides, tratando de no empotrarnos contra alguno de ellos.
Después de eso, bonificación al canto, y comenzamos de nuevo, aunque con la dificultad ligeramente aumentada. La verdad es que se hace bastante corto.

Al principio de cada etapa, un mensajito en pantalla nos informa del número de malosos que tenemos que cargarnos para obtener un "bonus", o sea, una letra de la palabra "JEDI". Cuando tengamos las cuatro, seremos invulnerables por un tiempo.
El juego, gráficamente, no es que sea gran cosa... de lejos, los malosos son un amasijo de pixels de difícil identificación, aunque la cosa mejora sustancialmente cuando nos acercamos a ellos (faltaría más). Incluso podemos ver a los AT-AT "caminando" pesadamente. Los gráficos son vectoriales, y la verdad es que no están mal conseguidos, ni son demasiado lentos (que para nuestro viejo 6510 tiene su mérito, no creáis...) aunque, eso sí, bastante simplones.

Los efectos de sonido son sencillamente funcionales, y la música... bueno, pues la celebérrima marcha compuesta por John Williams, aunque con un timbre metálico que ríase usté del de un juego completo de cacerolas despeñándose por unas escaleras; la firma inequívoca de uno de los músicos SID de Domark, David Whittaker. Se ve que al chavalín le gustaba ese sonido...

Por lo demás, un juego entretenidillo, pero más bien corriente. Quizás la mítica saga merecía algo más.

 
 
* Los gráficos son aceptablemente rápidos (no está mal para ser vectoriales).
* Entretenido.

* Se le puede dar una "vuelta" en poco tiempo, y después, el juego pierde bastante interés.