|
Exile
|
||||
|
||||
|
¿Por qué no harían más juegos como este? Los matamarcianos están bien de vez
en cuando, pero llegan a ser cargantes. Ocurre un poco como hoy en día con los
videojuegos de consola... tomemos por ejemplo la celebérrima PlayStation. ¿Cuántos
clónicos del Tomb Raider existen? (aparte de las cinco entregas de la serie).
Haced la cuenta.
Y si os parecen pocos, tomemos otros géneros: ¿carreras? La tira. Y todos iguales.
¿Lucha? Mogollón. Y tres cuartos de lo mismo. Por no hablar de eso del "survival
horror", es decir, el género creado por el Resident Evil.
Si tienes recursos, ¿por qué no haces otro tipo de juegos? ... La respuesta
es fácil: porque no te comerías ni una rosca. Se vende lo que la peña quiere.
Pero aunque no creo que, hace 15 años, el grueso de los Commodoreros pidieran
matamarcianos, exclusivamente, títulos tan trabajados y originales como este
Exile aparecían con bastante poca frecuencia.
En Exile, encarnamos a un tal Finn, especializado en la exploración espacial,
que recibe una transmisión urgente desde el planeta Phoebus, en la que se asegura
que un criminal acusado de las más horrendas manipulaciones genéticas y exiliado
hace más de un siglo, ha aparecido allí, con unas ganas enormes de dar la tabarra.
![]() |
Es más, Triax, que así es como se hace llamar el energúmeno, y que ha conseguido alargar artificialmente su vida, hasta cumplir los 150 añitos (todo un mocetón), se ha llevado por delante a la expedición que la Fuerza Columbus (responsables del entrenamiento de Finn), habían enviado para la colonización del planeta Phoebus, a bordo de la nave Pericles. Son ellos quienes mandaron la señal de socorro que Finn captó. |
Pero aún hay más: Triax se esconde en un enorme complejo subterráneo de cavernas,
y ha creado una máquina para fabricar unos bichos asquerosos, con aspecto de
gusano. Con ellos, pretende crear un ejército, y lanzarse a la conquista del
Universo.
Así que ya queda bastante claro nuestro objetivo: darle un repasito al chalado
de Triax, destruir su máquina de hacer gusanitos, y si es posible, rescatar
a los supervivientes de la expedición.
... ah, y otra cosa más: cuando el juego comienza, Triax se materializa ante
nuestras narices, en el interior de nuestra nave, y nos roba el "Destinador",
un dispositivo imprescindible para viajar por el espacio a velocidades superlumínicas.
Entonces, el muy taimado, desaparece. Así que, si queremos volver a la Tierra,
además tendremos que encontrar el cachivache de marras.
Hay dos cosas que llaman la atención de Exile, a primera vista: los curiosos
efectos de partículas que abundan en el juego (ahora os explico de qué va esto),
y la enorme variedad de acciones que puede llevar a cabo Finn. La verdad es
que en pocas ocasiones, el protagonista de un juego se ha merecido tanto ese
rango: protagonista. No sólo puede correr, saltar, echarse a tierra... también
puede manipular objetos (recogiéndolos, guardándoselos en los bolsillos), y
manejar la circuitería que lleva integrada en su traje espacial, y que le permite
volar, "recordar" lugares visitados, para teletransportarse a ellos
si es necesario (hasta un máximo de cuatro localizaciones - suena mu complicao,
pero es una tontería: simplemente, pulsas "R" en un lugar, para "recordarlo",
y luego, "T" para transportarte a él desde donde estés)...
Además, la animación está bastante conseguida; especialmente, cuando Finn vuela.
Puede girar en el aire, picar de cabeza... es espectacular. Afortunadamente,
no puede hacerse daño si choca contra algún objeto... y es que al principio,
y hasta que le cojas el truco al manejo del "jet-pac", te darás más
de un guarrazo contra el suelo o alguna pared, te lo garantizo :-)
| Y ¿eso de los efectos de partículas? Pues que con mucha frecuencia, presenciaremos efectos gráficos muy llamativos, formados por "chispas", o partículas brillantes. Por ejemplo: el propio chorro que expele nuestro jet-pac; o bien, el viento en algunas zonas de la superficie del planeta, que arrastra más de estos puntos luminosos tras de sí... O los disparos que lanzan algunas torretas de vigilancia... | ![]() |
Por cierto, está muy logrado el efecto de éstos: en realidad, no son rayos,
si no algo similar a proyectiles chispeantes... si no aciertan a Finn, o a algún
objeto plano y sólido, rebotarán un par de veces, antes de estallar, como un
petardo, lanzando ascuas ardientes en todas direcciones. Insisto: curiosísimo.
Y es que en el juego se implementa un sencillo sistema de "física"
que, por ejemplo, simula el peso de un objeto cuando Finn lo arroja. Llegará
más lejos cuanto más ligero sea.
Nuestro astronauta comienza el juego desarmado, pero conforme se adentre en
las galerías subterráneas, podrá hacerse con varios ingenios para hacer pupa
al personal... granadas, una pistola, un rifle de plasma... ese tipo de cosas,
ya sabéis...
Exile es, además, enorme. El entramado subterráneo de cavernas, llenas de trampas,
robots, y hasta criaturas extrañas (como los descendientes de la antigua civilización
que creó la red de túneles originales, que han evolucionado -¿o debería decir
"involucionado"?- a una especie de duendecillos agresivos), es gigantesco,
así que sumando esto a la versatilidad del personaje principal, tenéis juego
para rato :-)
Gráficamente, Exile no es que sea gran cosa. Los objetos artificiales (naves,
por ejemplo) están bien hechos, pero las cavernas son más bien simplonas. Los
sprites son pequeños (aunque muchos de ellos parecen exhibir cierta IA primitiva).
Sin embargo, Finn está bastante logrado, especialmente su animación, y sobre
todo, cuando vuela. Los efectos de partículas, además, son con frecuencia, sorprendentes
- por eso le he puesto un pedaso de 8 en gráficos ;-)
Respecto al sonido... bueno... según he leído, tiene música, pero lamentablemente,
no he encontrado ninguna versión que me haya permitido escucharla, así que me
temo que he tenido que asignarle una puntuación relativamente baja a ese apartado
porque los efectos, aunque no están mal, son bastante escasos.
En conclusión: un juego enorme y estupendo, lleno de detalles técnicos muy remarcables,
bastante inmersivo, y con un protagonista que, desde luego, se merece como mínimo
el rango de "superestrella", por su versatilidad.
|
|
|
||||||
| * Enorme, profundo y muy divertido. * Los "efectos de partículas". * La versatilidad del protagonista. |
* Los gráficos en las cavernas son algo simples. |