Fight Night
Género: Boxeo Música: Paul Butler
Desarrollado por: Sydney Development Corp. / U.S. Gold Año: 1985
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Mira por donde, este es otro de esos géneros que prácticamente se extinguieron con los 8 bits. A lo mejor es que eso de dos contendientes en un ring, deja a las supermonstruosas tarjetas aceleradoras de hoy en día como si nada. Bueno... a fin de cuentas, no son más que una especie de antepasados de los espectaculares "Tekkens" y similares de las videoconsolas, ¿no?

Todos los principales ordenadores de 8 bits tenían sus juegos de boxeo. Este es uno que, salvo que me equivoque, sólo salió para Commodore. Y es de los buenos.

No irás a pegar a alguien con gafas, ¿no? ... *¡PLAF!* Fight Night sigue el esquema típico de los videojuegos de lucha de la época: tenemos que enfrentarnos a una serie de contendientes, uno tras otro, comenzando por el más flojucho, y terminando por un energúmeno que mastica tornillos para desayunar.
Pero además, añade algunos toques que le dan cierta originalidad...

Por ejemplo: echadle un vistazo a los gráficos. Muchos de los videojuegos de boxeo intentaban "tomárselo en serio". Este Fight Night, sin embargo, es caricaturesco. Casi un dibujo animado. Desde las pintas de los personajes, hasta sus nombres, pasando por sus movimientos especiales y su expresividad. Por no mencionar su "biografía" (mirad las instrucciones; hay cosas divertidísimas).

También contamos con una opción de entrenamiento aunque, la verdad, no creo que sea especialmente necesaria. Controlar a nuestro púgil no es nada complicado: sólo cuenta con seis movimientos, a saber: desplazarse a derecha o izquierda, cubrirse la cara, cubrirse el cuerpo, golpe a la cabeza y golpe al cuerpo.

Pero aún hay más: entre otras opciones, Fight Night permite crear nuestro propio púgil, a base de combinar pedacitos de cualquiera de los que aparecen en el juego. Evidentemente, todos terminan siendo engendros vomitivos, pero uno se echa sus risas poniéndole al cuerpo mastodóntico del Bronx Bomber, la cabecita de frágil empolloncito, de Dip Stick.

Y ya que los menciono, creo que es el momento de describir a los contendientes que habremos de superar en nuestra lucha por el campeonato.

El primer desdichado que probará nuestros mamporros, es precisamente, Dip Stick. Cualquiera sabe qué hace un canijo como él (¿a alguien más, aparte de a mi, le recuerda a Woody Allen?), en un ring de boxeo. Seguramente habrá escapado de la categoría de peso garrapata. De todos modos, no te confíes... cuando menos te lo esperas, el muy ladino te asesta un mamporro en la entrepierna, capaz de hacer que te olvides de respirar por un rato. 
Muy cómico el detalle de los calzones, que parece que le vienen cosa así de 7 tallas grandes...

El segundo en discordia es un tal Kid Castro. Seguramente su apellido, su procedencia, su gorrita militar y el hecho de que anda fumando un habano (que no suelta así le endiñemos un directo en todos los morros), le recordará a alguien a cierto "personajillo" caribeño de pobladas barbas canosas.

Tercer morlaco de la noche: Hu Him. A este, Bruce Lee le dura menos de 10 segundos. Se trata de un oriental con más mala uva que el celebérrimo Chino Cudeiros (sí, hombre... ese chino feo de barbita de chivo y melena lacia que siempre hace de malo en las películas de acción americanas). Ojo con su patada estilo Karate Kid, porque puede hacer que se te líen las costillas en los riñones.

Nos acercamos al campeonato... y si queremos el mítico Cinturón que nos acredita como el mejor boxeador del mundo, tendremos que pasar por encima del cuarto púgil: British Bulldog, un súbdito de su Graciosa Majestad, con bombín y todo, y la misma amabilidad que un perro pachón con una cataplasma de ortigas debajo del rabo.

Y por fin... ¡el combate definitivo! Si llegar hasta aquí te ha parecido difícil, será mejor que te retires ahora que puedes...

Mirad... la verdad es que en el 99% de las ocasiones, un servidor de ustedes es capaz de vencer en un solo asalto, y sin despeinarse, a los primeros cuatro contendientes. Pero es que el quinto vale por todos los demás multiplicados por dos. ¡Qué pedazo de mula!

Se hace llamar Bronx Bomber, y es una mole desbocada con cara de partir vigas de hormigón a bocados.
Cuando se pone a repartir guantadas, es una máquina. Sus golpes hacen muchísimo más daño que el de cualquiera de los cuatro púgiles anteriores. Como no juegues muy bien, no aguantarás en pie más de 20 segundos. Y no es broma.
¿A que te tragas el puro?

Mucho cuidadín con su golpe especial (que además, usa con asiduidad, el muy cabrito), consistente en un mamporro en toda la coronilla que deja a nuestro pobre boxeador convertido en una plasta arrugada y pegada al suelo.

Fight Night es un juego divertidísimo, por el diseño de sus personajes. Todos son tremendamente expresivos, con sus habilidades, debilidades, golpes especiales... y hasta su musiquilla propia, que suena antes de que comience cada combate (y que, por cierto, varias de ellas no están bien emuladas).

Los cuatro primeros combates son bastante facilones... pero derrotar a Bronx Bomber te va a obligar a sudar la gota gorda. Quizás habría sido deseable un aumento más progresivo de la dificultad. British Bulldog, a pesar de la dureza de sus golpes, no es más que un aprendiz al lado del animal de bellota que le sigue.

¿El sonido? Bueno... pues una serie de cortas musiquitas al principio de cada combate, simpáticas, pero sin demasiadas pretensiones, y un par de efectos adecuados.

Ah, antes de terminar: nuestro personaje no tiene golpes especiales, pero es capaz de infligir mucho más daño si "toma carrerilla" antes de un golpe; es decir, si lo lanzamos hacia nuestro oponente, e inmediatamente después, le arreamos la bofetada.

 
 
* Los personajes.

* La dificultad no se incrementa progresivamente.