Freddy Hardest
Género: Arcade Música: ?
Desarrollado por: Dinamic Año: 1987
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En mi humilde opinión, este es uno de los mejores juegos españoles para C64. Y mira que ni los gráficos ni el sonido son nada del otro mundo. Sin embargo tiene ese "feeling" que muchos de los programadores extranjeros conseguían darle a sus títulos. Es rápido, divertido, jugable... se lo curraron, vaya. Crearon, además, un personaje con identidad propia (lástima que luego se la mandaran a hacer puñetas con esa especie de retortijón incomprensible que fue la segunda parte): Freddy Hardest, el playboy más chulo de toda la galaxia.

Un aterrizaje perfecto, ¿eh? Freddy es más que aficionado a la bebida. Tanto es así, que en una de sus últimas fiestecillas, se coge tal cogorza que termina por estrellar su nave en una luna desierta... o al menos, eso le pareció a primera vista... porque en cuanto se aleja del montón de chatarra al que ha quedado reducido su reluciente bólido interplanetario, comienza a toparse con bichos de lo más desagradables.

Afortunadamente para él, Freddy cuenta con una pistola de rayos con la que combatir a los monstruítos que corretean, reptan y se arrastran sobre la rocosa superficie del satélite.

Algunos incluso salen de una especie de enormes hormigueros incandescentes, flotando en forma de esporas que, al llegar al suelo, se transforman inmediatamente en unas criaturas asquerosas, a medio camino entre hombre y hormiga.

Freddy avanza por la extraña luna, partiéndose los morros con todo tipo de alienígenas extraños y ciertos robots voladores bastante peligrosos (que, obviamente, sugieren la presencia de una inteligencia hostil). De cuando en cuando, tendrá que echar mano de su pistolita láser, o bien emprenderla a patadas con algunos de los robots (quedan fuera del alcance de los rayos), o saltar sobre agujeros en el suelo (los más grandes requerirán que Freddy utilice alguna de las plataformas que se mueven, arriba y abajo, cíclicamente, para salvar la distancia...)... hasta que llegue a una especie de pequeño edificio con una trampilla y unas escalerillas que conducen a las entrañas del satélite. Y he aquí la sorpresa...

La luna contra la que se ha estampado nuestro macarra espacial ¡está hueca! Y en su interior encuentra una inmensa red de pasillos repletos de cablecitos, computadoras, robots vigilantes y... los responsables del tinglado: unos alienígenas verdes de orejas puntiagudas, vestidos de blanco, y con la habilidad de detener los disparos de la pistola. La única forma de derrotarlos es arreándoles un puñetazo o una patada. Te veo un poco verde esta mañana...

Nuestro objetivo en esta segunda parte (como solía ocurrir con muchos títulos de Dinamic, el juego se dividía en dos cargas, cada una almacenada en una cara de la cinta original, y de modo que la segunda sólo era accesible si introducíamos un código que obteníamos al completar la primera -antes de que se me olvide, es: 25425-), es escapar de la trampa en la que nos hemos metido de cabeza, metiéndonos en una de las naves de la propia base alienígena. El problema es que primero tendremos que encontrar la célula de combustible, y cargarla en uno de los cazas, depositándola sobre una plataforma marcada con una "N", y activando el ordenador que encontraremos al lado.

Todos los jugones que conocieron la época dorada de los 8 bits estarán de acuerdo conmigo: Freddy Hardest es uno de los juegos españoles clásicos. Me alegro que hicieran una versión para C64, y me alegro más aún de que no metieran el cuezo, como ocurría en la mayoría de las conversiones (es que tiene narices... vale: el Commodore no era el sistema más extendido en nuestro país, pero ¿por qué demonios, para una puñetera vez que alguna compañía versionaba algún título para él, tenía que perpetrar vomitonas de bytes de la calaña del Turbo Girl?).

Los personajes del juego están bien conseguidos, y muchos de ellos son muy expresivos. Los fondos de la primera parte no tienen demasiada variedad de colores, pero resultan hasta agradables. Todo lo contrario que los de la segunda, que sin estar mal, resultan bastante recargados.

Hay por ahí, sin embargo, algún que otro efecto curioso, como el de los rayos de nuestra pistola, o el brillo de las células de combustible.

Los efectos de sonido son adecuados, pero la música es una auténtica cascarria. Estridente, metálica y fea. No sé quién fue el genio que la compuso, pero desde luego se lució.

... por cierto: para ser un juego español, resulta sorprendente que no sea absurdamente difícil. De hecho, he conseguido terminarlo alguna que otra vez :-)

 
 
* Muy adictivo.
* La dificultad tiene el nivel justo.

* Los escenarios son un pelín recargados en la segunda parte.
* La música.