Gyroscope
Género: Arcade Música: Mark Alphingwood
Desarrollado por: Melbourne House Año: 1985
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¿Que qué es un giroscopio? Pues como una especie de peonza ultramodennnna que, entre otras cosas, se usa dentro de algunas naves espaciales, para orientarlas. ¡Hala! ¿Cómo se os ha quedao el cuerpo?

¿Y en qué consiste el juego? En guiar a uno de estos cachivaches a través de extraños paisajes

Peoncita en el País de las Chorradillas psicodélico/futuristas/tridimensionales, mientras gira desaforadamente (de ahí que se les llame "giroscopios", ¿no? ... jejeje), sorteando pendientes pronunciadas, abismos, trampas, y hasta monstruitos incordiantes que de vez en cuando, se materializan de la nada, para entorpecer aún más nuestro trabajo.

Al final de cada nivel encontraremos un pozo redondo por el que hemos de arrojar a la peonza.

Tenemos un tiempo límite para completar cada fase. Pero no os preocupéis: ese no será el mayor peligro. Ni siquiera las trampas (en la forma de unos botoncitos con una flecha grabada sobre su superficie, que consiguen que la peonza salga disparada en el sentido en el que apunta, si la pisa, o bien, otros con una especie de círculo que hacen que dé un respingo repentino, con la posibilidad de aterrizaje en el abismo que ello implica), ni los "alienígenas" (¡bah! cuatro bichillos de color rojo que aparecen no demasiado frecuentemente, y brujulean de forma impredecible por sus inmediaciones)... no: ¡lo más peligroso es la rutina de detección de colisiones del programa! 

Me explico: la principal causa de "mortalidad" de nuestras peonzas, es escoñarse contra uno de los bordes del nivel sobre el que se desliza (lo que equivaldría a decir que se ha caído por un precipicio). Bueno: pues se ve que el programador no tenía su día cuando desarrolló la parte del código encargada de detectar cuándo el giroscopio ha tocado uno de los filos del escenario. Unas veces veremos cómo nuestra peonza sobrepasa holgadamente uno de estos límites, y "vuela" unos milímetros por el exterior del escenario, hasta que logramos recuperar el control, y otras, veremos cómo se desencuaderna un par de pixels antes de tocar el límite pertinente.

Peor aún: cuando la peonza se descacharra al traspasar uno de los bordes, comenzaremos con la siguiente vida en el mismo punto en el que la anterior feneció. Bueno... esto debería ser algo orientativo... "en el mismo, en el mismoooo, lo que se dice en el mismo... pues no... si acaso un poquito más hacia un lado, para evitar caernos otra vez por el mismo sitio". Pues no señor: con demasiada frecuencia, cuando una peonza se nos desgracia, la siguiente vida comienza EXACTAMENTE en el mismo lugar, o sea, que se nos desgracia también sin que tengamos ni siquiera la posibilidad de tocar el joystick para salvarla. Este bug tan tonto hace que en ocasiones perdamos todas las vidas que nos quedan simplemente por haber chocado en mal sitio.

Otra cagadilla: ¿por qué demonios tenemos que perder una vida AUTOMÁTICAMENTE siempre que comienza la segunda fase? Nuestro giroscopio llega a ella precipitándose desde los cielos, y en consecuencia, pegándose un cacharrazo de padre y muy señor mío. Me lo expliquen.

Pero ¡bueno! ¡no todo va a ser darle caña al juego! ¡Si en el fondo no está tan mal! Es visualmente atractivo, tiene una música pegadiza (aunque llega a hacerse un poco repetitiva), y no deja de ser entretenido.


El problema es que la dificultad no está especialmente bien graduada. Digamos que los primeros niveles son un auténtico paseo, y de pronto, te topas con el cuarto, que tiene unas rampitas y unos pasos estrechos, que ríase usté de las carreteras de Cabo de Gata (¡urrr! ¡qué pánico!).
Esta es de las partes más chungas del juego... ¡probadlo, y veréis!

Aún así, si tienes el día bueno, es posible superar ese trecho sin perder ni una sola vida... el truco consiste en no acercarse mucho a los límites del escenario (por aquello de las rutinas de detección de colisión chapuceras), ni tocar uno de los bordes de la pantalla (o la peonza saldrá disparada violentamente en sentido contrario).

Y después de tantas penurias y padeceres, consigues completar el último nivel (el quinto, si no recuerdo mal -sí: son pocos-), y te dispones a disfrutar de esa "verdadera sorpresa" que las instrucciones del juego anuncian que tendrá lugar en ese momento... sólo para darte cuenta de que lo único que pasa es que todo vuelve a empezar. Desde el primer nivel, sí. ¡Oh! ¡Ah! ¡Cierto: qué sorpresa! 

 
 

Los escenarios son bastante llamativos, y consiguen trasmitir cierta sensación de tridimensionalidad. Los pocos sprites que aparecen son simplones y monocolores.

No hay efectos: sólo una música pegadiza y que, estoy seguro, más de un commodorero conoce, pero que a fuerza de repetirse una y otra vez, termina por cansar.

No niego que es razonablemente entretenido, pero los bugs y la dificultad, pobremente ajustada, le restan enteros. Además, es muy corto.

* Escenarios vistosos.
* Razonablemente entretenido.
* Algunos bugs en la detección de colisiones con los bordes.
* La dificultad no está bien ajustada.
* Corto.