Herbert's Dummy Run
Género: Aventura Música: ?
Desarrollado por: Mikro Gen Año: 1985
Pincha aquí para ver la portada ampliada Pincha aquí para bajarte el juego Pincha aquí para bajarte la música en formato SID Mooola...

Hay una cosa que a un matamarcianos le resulta bastante difícil crear: un personaje. Incluso los juegos de acción más devastadora tienen sus protagonistas, casi iconos (¿a alguien le suena Duke Nukem?). Otro tanto va para los plataformeros (Monty Mole). Y ¿cómo no? las aventuras.

Y hubo cierta saga de videojuegos que no estaban protagonizados por una especie de superestrella con personalidad, si no que eran toda una pandilla, encabezados por Wally Week. ¿Recordáis el Everyone's a Wally? Pues sólo fue el primero de toda una serie de títulos en los que aparecían uno o más de los integrantes del grupito. En este que nos ocupa, se trata de Herbert, el hijo de Wally y su esposa Wilma.

Deslumbrante... Resulta que el mozalbete se ha perdido en unos grandes almacenes (habitados por toda clase de bichos agresivos, por cierto... sería curioso eso de ir de compras a El Corte Inglés, y que le atacara una toalla caníbal 100% cotton made in Portugal), y debe encontrar a sus padres, que le aguardan en la oficina de objetos perdidos. Y tiene que conseguirlo antes de que la tienda cierre.

Es bastante menos tiempo del que podríais creer: los inglesitos tienen la costumbre de colgar el cartelito de "Closed" en la puerta de todos los establecimientos (excepto los "pubs", claro) a las 5:30 de la tarde.

Y ya es la una, de modo que Herbert cuenta con cuatro horas y media (además, en tiempo real) para lograr su objetivo.
Y claro, la cosa no va a resultar tan sencilla como, simplemente, preguntarle a algún amable dependiente por la ubicación de la dichosa oficina, coger el ascensor o las escaleras mecánicas de turno, y reunirnos con nuestros amantísimos padres y sus bolsillos llenos de gominolas (por cierto, así se mide la puntuación del juego: en gominolas)... para empezar, si hubiera algún dependiente suelto por los alrededores, seguramente tendría la forma de una malvada secadora carnívora flotando por los aires... y para seguir, la puerta de la oficina de objetos perdidos está cerrada, sin pomo, y guardada por una mano voladora que, si toca a Herbert, automáticamente le quitará una vida.

Así que es el momento de poner a trabajar el coco, (además de los reflejos), e intentar deducir qué se puede hacer con la multitud de objetos, a cuál más raro, que encontraremos desperdigados por los departamentos de la tienda. Herbert sólo puede llevar dos a la vez, de modo que cuando trata de coger un tercero, en realidad lo cambiará por uno de los que ya tenía encima.
Algunos objetos pueden combinarse. Hay mezclas bastante obvias (una bombilla y una linterna...), y otras bastante más crípticas; muchas de ellas serán la única manera de acceder a nuevas pantallas y, por tanto, a nuevos objetos.

Para movernos por los almacenes, podemos recurrir al método más viejo del mundo (o sea: a patita), o tomar el ascensor para llegar rápidamente a cualquiera de las cuatro plantas de que consta el edificio. Pero ¡cuidadín! ... si el ascensor no está en nuestro piso, como a nadie se le ocurrió diseñar algún mecanismo de seguridad tan sofisticadísimo como cerrar la puerta para evitar que algún bebé extraviado se cuele por el hueco y se escoñe varios metros más abajo, Herbert caerá por un pozo... Vamos, igualito que la cafetería del VIPS :-p

... afortunadamente, el chaval se las sabe todas, y hará paracaidismo túnel abajo (intentando esquivar en su descenso a los inevitables bichejos que moran en la zona).

Hablando de bichejos: los enemigos suelen consistir siempre en sprites (algunos bastante imaginativos) que se mueven cíclicamente ya sea a ras de suelo, o revoloteando por la pantalla, y que, en cualquier caso, hacen daño a Herbert si le tocan. Su energía bajará en función del maloso... algunos apenas le hacen daño, y otros son capaces de provocarle un sofocón tremendo, con sólo rozarle.

Y eso no es todo: para progresar en la aventura, a veces tendremos que enfrentarnos a habitaciones que, en realidad, son auténticos arcades clásicos... por ejemplo, ¿recordáis aquel videojuego en el que un avión debía bombardear unos edificios mientras iba descendiendo inexorablemente? Bueno, pues hace aquí su aparición (ahora mismo no me acuerdo del nombre... hmmm... ¿podía ser "blitz"?), sólo que el que tira los bombazos es Herbert, volando como un auténtico supermán en miniatura.
En este tipo de pantallas, si el chaval consigue superar la prueba, obtendrá un objeto como premio. Y si no... ¡vida menos!
Al menos, es posible recuperar parte de la energía perdida, si recogemos alguno de los dulces, pastelitos y similares, que a veces aparecen en algunas pantallas. Son bastante infrecuentes, eso sí.

 
 

Bastante mejores que los del Everyone's a Wally, pero aún se nota que provienen de una adaptación directa de la versión de Speccy. De todas maneras, son muy agradables. Los escenarios son muy claros, y los personajes, aunque monocolores, bien definidos.

Un tema musical muy simpático y un par de efectitos que no llaman demasiado la atención.

Una de las aventuras clásicas de la era de los 8 bits. Muy difícil, pero no imposible, y además, bastante agradable de ver (y de jugar).

* Gráficos agradables.
* Una aventura clásica, y muy entretenida.
* Muy difícil.