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Herbert's Dummy Run
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Hay una cosa que a un matamarcianos le resulta bastante difícil crear: un personaje.
Incluso los juegos de acción más devastadora tienen sus protagonistas, casi
iconos (¿a alguien le suena Duke Nukem?). Otro tanto va para los plataformeros
(Monty Mole). Y ¿cómo no? las aventuras.
Y hubo cierta saga de videojuegos que no estaban protagonizados por una especie
de superestrella con personalidad, si no que eran toda una pandilla, encabezados
por Wally Week. ¿Recordáis el Everyone's
a Wally? Pues sólo fue el primero de toda una serie de títulos en los que
aparecían uno o más de los integrantes del grupito. En este que nos ocupa, se
trata de Herbert, el hijo de Wally y su esposa Wilma.
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Resulta que el mozalbete se ha perdido en unos grandes
almacenes (habitados por toda clase de bichos agresivos, por cierto...
sería curioso eso de ir de compras a El Corte Inglés, y que le atacara
una toalla caníbal 100% cotton made in Portugal), y debe encontrar a sus
padres, que le aguardan en la oficina de objetos perdidos. Y tiene que
conseguirlo antes de que la tienda cierre. |
Es bastante menos tiempo del que podríais creer: los inglesitos tienen la costumbre de colgar el cartelito de "Closed" en la puerta de todos los establecimientos (excepto los "pubs", claro) a las 5:30 de la tarde.
Y ya es la una, de modo que Herbert cuenta con cuatro horas y media (además, en tiempo
real) para lograr su objetivo.
Y claro, la cosa no va a resultar tan sencilla como, simplemente, preguntarle a
algún amable dependiente por la ubicación de la dichosa oficina, coger el
ascensor o las escaleras mecánicas de turno, y reunirnos con nuestros
amantísimos padres y sus bolsillos llenos de gominolas (por cierto, así se
mide la puntuación del juego: en gominolas)... para empezar, si hubiera algún
dependiente suelto por los alrededores, seguramente tendría la forma de una
malvada secadora carnívora flotando por los aires... y para seguir, la puerta
de la oficina de objetos perdidos está cerrada, sin pomo, y guardada por una
mano voladora que, si toca a Herbert, automáticamente le quitará una vida.
Así que es el momento de poner a trabajar el coco, (además de los
reflejos), e intentar deducir qué se puede hacer con la multitud de objetos, a
cuál más raro, que encontraremos desperdigados por los departamentos de la
tienda. Herbert sólo puede llevar dos a la vez, de modo que cuando trata de
coger un tercero, en realidad lo cambiará por uno de los que ya tenía encima.
Algunos objetos pueden combinarse. Hay mezclas bastante obvias (una bombilla y
una linterna...), y otras bastante más crípticas; muchas de ellas serán la
única manera de acceder a nuevas pantallas y, por tanto, a nuevos objetos.
| Para movernos por los almacenes, podemos recurrir al método más viejo del mundo (o sea: a patita), o tomar el ascensor para llegar rápidamente a cualquiera de las cuatro plantas de que consta el edificio. Pero ¡cuidadín! ... si el ascensor no está en nuestro piso, como a nadie se le ocurrió diseñar algún mecanismo de seguridad tan sofisticadísimo como cerrar la puerta para evitar que algún bebé extraviado se cuele por el hueco y se escoñe varios metros más abajo, Herbert caerá por un pozo... | ![]() |
... afortunadamente, el chaval se las sabe todas, y hará paracaidismo túnel
abajo (intentando esquivar en su descenso a los inevitables bichejos que moran
en la zona).
Hablando de bichejos: los enemigos suelen consistir siempre en sprites (algunos
bastante imaginativos) que se mueven cíclicamente ya sea a ras de suelo, o revoloteando
por la pantalla, y que, en cualquier caso, hacen daño a Herbert si le tocan.
Su energía bajará en función del maloso... algunos apenas le hacen daño, y otros
son capaces de provocarle un sofocón tremendo, con sólo rozarle.
Y eso no es todo: para progresar en la aventura, a veces tendremos que enfrentarnos
a habitaciones que, en realidad, son auténticos arcades clásicos... por ejemplo,
¿recordáis aquel videojuego en el que un avión debía bombardear unos edificios
mientras iba descendiendo inexorablemente? Bueno, pues hace aquí su aparición
(ahora mismo no me acuerdo del nombre... hmmm... ¿podía ser "blitz"?),
sólo que el que tira los bombazos es Herbert, volando como un auténtico supermán
en miniatura.
En este tipo de pantallas, si el chaval consigue superar la prueba, obtendrá
un objeto como premio. Y si no... ¡vida menos!
Al menos, es posible recuperar parte de la energía perdida, si recogemos alguno
de los dulces, pastelitos y similares, que a veces aparecen en algunas pantallas.
Son bastante infrecuentes, eso sí.
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Bastante mejores que los del Everyone's a Wally, pero aún se nota que provienen de una adaptación directa de la versión de Speccy. De todas maneras, son muy agradables. Los escenarios son muy claros, y los personajes, aunque monocolores, bien definidos. |
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Un tema musical muy simpático y un par de efectitos que no llaman demasiado la atención. |
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Una de las aventuras clásicas de la era de los 8 bits. Muy difícil, pero no imposible, y además, bastante agradable de ver (y de jugar). |
| * Gráficos agradables. * Una aventura clásica, y muy entretenida. |
* Muy difícil. |