Hero of the Golden Talisman
Género: Aventura / Plataformas Música: Shaun Southern
Desarrollado por: Mastertronic Año: 1985
Portada no disponible Pincha aquí para bajarte el juego Pincha aquí para bajarte la música en formato SID Moooola...

Los juegos de la compañía Mastertronic se caracterizaban por una cosa: eran simples y baratos. No lo entendáis como algo despectivo. ¡Qué va! Había más de un pequeño clásico entre sus filas (Kane, por ejemplo), y tengo que decir que a mi me encantaban casi todos, por muy chusquerillos que resultaran en el apartado técnico. Hero of the Golden Talisman es un buen ejemplo. Seguro que no llenó muchas páginas de alabanzas a sus gráficos sin igual (en realidad, más bien tiran a salchicheros), y a sus efectos de sonido espeluznantes (otro tanto)... pero merece la pena una buena partidita de vez en cuando.

Si tienes mucha paciencia, siéntate a leer el texto que hace scroll en la parte inferior de la pantalla de presentación, amenizada con la Tocata y Fuga de Bach (anda que no ha aparecido veces en los videojuegos).

¡Horror! Me rodean un... unos... unas... ¡cosas! En él, el autor del juego no sólo te comenta el argumento (en cosa así de 15 segundos... tampoco da para más), si no que te describe de forma concisa y efectiva las instrucciones. Y como se ve que al chaval le sobraba tiempo/memoria RAM/ganas de explayarse, también aprovecha para contarte su vida, obra, milagros y agradecimientos mil a multitud de amiguetes (incluyendo a gente de España, mira tú por donde...).

Si sois de los que en cuanto el juego ha terminado de cargar, sienten un cosquilleo irresistible en el dedito de apretar el botón de disparo, os contaré aquí de qué va la película: un mago malísimo ha robado un talismán dorado que protegía a la ciudad de nuestro héroe; lo ha roto en varios fragmentos y los ha escondido en las profundidades de un laberinto subterráneo repletito de monstruosidades. Por supuesto, el protagonista, ni corto ni perezoso, se apresta a adentrarse en las tripas de la tierra, sin ni siquiera mostrar preocupación por el hecho de que chumicientos valerosos aventureros intentaron recuperar el sagrado cachivache antes que él, y que, evidentemente, ninguno volvió con vida (está claro ¿no? ... si alguno hubiera vuelto con el talismán de marras, nuestro bravo paladín merecería otro adjetivo más adecuado... "gilipollas", por ejemplo). Por cierto... tiene gracia que en la inmensa mayoría de las videojuegos, el malo es un brujo megalomaníaco, o su contrapartida contemporánea: un científico chiflado... no sé, pero a mi me dan peor rollo los hombres de guerra que los de ciencia...

... peeeerdón... divagando de nuevo... lo siento...

El laberinto en cuestión es, sencillamente, ENORME. En mis tiempos, jugué durante horas y creo que nunca conseguí ver más de la mitad.

Lo guardan bicharracos bastante incordiantes, aunque, en su mayoría, poco peligrosos. Nos atacan en oleadas interminables, uno tras otro, rebotando, revoloteando, o nadando (en el caso de las pirañas, claro). No importa si fulminamos a setenta con nuestros hechizos... seguirán saliendo más. Esta es una de las cosas que menos me gustan del juego, lo admito. Los enemigos, aparte de insulsos (ojitos que botan en el suelo, bocas con sus incisivos al aire y todo -recuerdan un poco al logo de los Rolling Stones-, y demás chorradas...), no sirven para prácticamente nada más que molestar. Ya os digo: se limitan a aparecer por bandadas inacabables, hacen muy poco daño con su contacto (de modo que ni siquiera representan un verdadero peligro), y no tiene sentido el que nos paremos a ametrallarlos. Seguirán saliendo ad nauseam. Pasa de ellos, vamos...

Sí hay, sin embargo, unas criaturas que resultan moderadamente peligrosas: los dragones. Aunque simplemente están quietos en el aire, batiendo sus alas en la misma posición, siempre bloquean el acceso a una nueva zona del laberinto, y sólo podremos quitarlos del medio tras endilgarles una buena dosis de disparos (ojo: no vale cualquier conjuro para cualquier dragón). Ellos se defienden, claro, y nos escupen bolas de fuego que nos restan, si impactan contra nosotros, un 1% de energía.
¿Os parece poco? Pues es una barbaridad comparado con el daño que nos hacen otros bichos. Sí: en Hero of the Golden Talisman, el héroe tiene más resistencia que una tanqueta blindada.

Y esos hechizos de que hablo... ¿cómo son y donde se encuentran?
Bueno... tampoco os hagáis ilusiones. Que nadie piense en transmutaciones ectoplásmicas hiperdevastadoras, o en feroces tormentas cósmico-patateras.

No. Los hechizos son objetos de difícil identificación (por ejemplo: en la captura de la derecha, eso que está en el recuadro amarillo, en el panel -lo que significa que está seleccionado-... ¿es una bandera? ¿un hacha?) cuyo único efecto es cambiar la forma y el sonido que emiten los proyectiles que dispara el héroe. Bueno, y el daño que inflingen, claro está. No son precisamente pececitos ornamentales, no...

 

Además de conjuros, encontraremos otros objetos en los corredores del laberinto: llaves (que abren las puertas de su mismo color; por ejemplo: la llave verde abre una puerta verde, etc.), velas que iluminan habitaciones oscuras (desaparecen cuando las usamos), cuerdas que se pueden enganchar a la parte inferior de campos de fuerza, para descolgarnos por pozos profundos, o bolsas de aire, que nos permiten bucear con más tranquilidad... y es que si no las usamos, cuando el protagonista tenga que recorrer algún pasadizo inundado (y hay muchos, y muy largos), irá perdiendo energía, a razón de un 1% cada 3 ó 4 segundos. Si contamos con suficiente reserva de aire (cada bolsa nos proporciona un 25%), serán las unidades de éste las que se decrementen.

Para recuperar energía, nada mejor que un frezón de Leeepe... No, en serio: hay frutas en algunos lugares del laberinto (zí, frezoneh incluidoh) que restablecen un 10% de la energía del héroe.

El marcador refleja los objetos que llevamos (en el recuadro amarillo se almacena el que estemos utilizando), el número de fragmentos del talismán recuperados (hay 5, si no recuerdo mal), y una especie de matriz, o tabla, en la que las casillas representan una zona del laberinto pueden tener tres colores:

Blanco - Zona no visitada.
Rojo - Zona visitada, que aún alberga una llave.
Azul - Zona visitada, en la que hemos encontrado la llave.

Teniendo en cuenta que cada región abarca un área de unas 6 ó 7 pantallas, haceos una idea del tamaño del juego...

 
 

Simples. Casi esquemáticos, diría yo. Los enemigos son, en su mayoría, una chorrada. Los dragones pueden tomarse un poquiiito más en serio, pero son bastante blocky. Los escenarios están en la misma línea, y el protagonista corre como a "trompicones". La impresión global, sin embargo, no es pobre... simplemente, mediocre.

Una versión "de hojalata" de la Tocata y Fuga de Bach, como música de presentación, y unos cuantos efectos de sonido muy convencionales.

El mapa es enorme, y a pesar de la simplicidad y sus defectos técnicos, el juego entretiene lo suyo. Por cierto... siempre me pregunté qué tenía que ver la pantalla de carga del juego con un argumento de objetos mágicos, monstruos y malvados hechiceros. ¿Que por qué? Porque aparece un tipo vestido con traje y sombrero, soltándole un sopapo a un gordo que deja caer el talismán...

* Enorme.
* Muy entretenido.
* Técnicamente patatero.
* El 99% de los enemigos son insulsos, y no sirven para más que dar la tabarra.