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Hudson Hawk
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¿Recordáis la película "El Gran Halcón", que se estrenó aprovechando
el tirón del éxito incipiente de Bruce Willis? ¿Sí? ¡Vaya tostón! ¿eh?
Bueno, igual a alguien le gustó, pero en mi humilde opinión, es de los mayores
bodrios que ha protagonizado el ex de la Moore. Pero a lo que vamos: ¿qué tal
el juego? Pues mirad por donde, es de esos casos en los que la versión informática
al menos entretiene más que la película en la que se basa.
Resulta que Hawk es un afamado ladrón de guante blanco que acaba de terminar su condena, y ya es un hombre libre. Su idea es no volver a pasar por la trena, así que se afana en portarse como un nene bueno, y demostrar que es un miembro productivo de la sociedad.
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Peeeero, resulta que una banda criminal le exige que robe una serie de obras de arte de Leonardo DaVinci, con las que pretenden fabricar una máquina capaz de crear oro en cantidades industriales, lo que desestabilizaría el mercado mundial. |
Hawk les dice que se pueden ir metiendo su proyecto Alquimia (que así es como
lo llaman) por cualquiera de los agujeritos de su cuerpo que consideren más
oportuno, a lo que los malosos responden secuestrando a su mejor amigo, para
chantajearle. Ahora, si nuestro heroico chorizo no se hace con las obras de
arte, al amiguito lo pueden ir considerando abono.
A lo largo de 3 niveles, el Gran Halcón tiene que apañárselas para conseguir
las obras de Leonardo. En el primero, debe asaltar la Casa de Subastas Rutherford,
donde se guarda una estatuilla ecuestre llamada "La Sforza".
Hawk accede al edificio por el tejado, donde se las tiene tiesas con un perrazo
guardián que a juzgar por su cara desencajada de hambre, debe de llevar dos
semanas a dieta de quesitos de El Caserío.
Una vez que consiga entrar en la edificación, tendrá que avanzar esquivando
guardias, cámaras láser, policías, y hasta un bedel psicópata con un cabezón
como una sandía de gordo, que camina barriendo el suelo, con cara de pocos amigos.
En el segundo nivel, la pieza a choricear es el "Codex" (o séase, el "Códice") de DaVinci, que se guarda en el mismísimo Vaticano.
Y en el último, llegamos hasta el castillo de Leonardo (que está en Vinci, evidentemente, jejeje), donde los malosos se han escondido y preparan la máquina generadora de oro con la última de las piezas que necesitan: el Cristal de Espejo.
| Para progresar a través de los niveles (que son bastante grandes, por cierto), Hawk tiene que recurrir a su agilidad y a una reserva inagotable de pelotitas de goma con las que puede hacer maravillas. Desde dejar k.o. a los guardias, hasta golpear interruptores fuera de su alcance, o librarse de una forma bastante cómica del perro salchicha coñazo que merodea por la azotea de la Casa de Subastas. | ![]() |
Además, tiene que utilizar algunos de los objetos del escenario para su beneficio... como por ejemplo, cajones que puede apilar para alcanzar zonas elevadas, o sofás sobre los que puede rebotar para evitar fosos, o trampas que activan la alarma del edificio (lo que hace que, por ejemplo, las cámaras láser doblen la frecuencia de sus disparos).
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A pesar de que muchos de los sprites son bastante pequeños resultan expresivos y a veces hasta cómicos. Los escenarios varían desde adecuados hasta bastante buenos. |
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Un par de músicas aceptablemente logradas y efectos de sonido muy correctos. |
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No se trata sólo de saltar entre plataformas. El juego requiere cierta planificación, cierta estrategia. Y además, acierta no incluyendo el sempiterno temporizador tan corriente en el género y que obliga a jugar contrarreloj. Sencillo, simpático, divertido y lleno de detalles. Un juego estupendo, creo yo. |
| * Niveles muy bien diseñados, planteamiento inteligente,
desarrollo original... * Los personajes son bastante divertidos. |
* Difícil. |