Hunchback 2 - Quasimodo's Revenge
Género: Plataformas Música: Martin Galway
Desarrollado por: Ocean Año: 1986
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Hay un compositor de música SID que, puede incluso que por encima de Rob Hubbard (que no me fustigue nadie), a mi me suena a Commodore 64. Sus temas me recuerdan inmediatamente a aquellos maravillosos años en los que los 8 bits estaban en su apogeo, y con ellos, una de las compañías míticas: Ocean.

¿Y quién era ese músico? ¡Joé! ¡Pues mirad el encabezamiento de esta ficha! ¡Martin Galway, claro!

Y es que, para mi, la música de este Hunchback 2 tiene ese maravilloso y alegre timbre de los videojuegos de mediados de los 80. ¡Ahhh, qué tiempos!

¡Qué aprendan esos repipis de Disney!
Claro que no todo va a ser la música. Y en otros apartados, este título también puntúa alto. Es uno de los plataformeros más célebres para C64 (aunque quizás demasiado corto), lleno de detalles técnicamente sorprendentes, y por encima de todo, divertido como él solo.

Para ganarse el corazón de Esmeralda, Quasimodo tiene que escalar hasta la torre más alta de Notre Dame, y tocar las campanas. La ascensión será muy complicada, porque tendrá que meterse en la maquinaria de los relojes de la catedral, y para colmo, enfrentarse a unos pajarracos gordísimos, capaces de derribarle de un topetazo.

Cada pantalla es un piso en la torre (a la derecha del área de juego podemos ver un esquema de ésta, con una ventana iluminada: la de la planta en la que estamos), y para pasar a la siguiente, hemos de tocar todas las campanitas que encontremos en las plataformas.

Para alcanzar niveles superiores en una misma pantalla, Quasi cuenta con cuerdas que cuelgan de campanas (y se alargan y acortan cíclicamente), además del propio mecanismo del reloj de la catedral, con sus engranajes, ruedas y demás. Pero ¡ojo! si da un mal paso y cae en uno de éstos, se escachuflará eficazmente, emitiendo un ruido graciosísimo, y quedará reducido a una laminilla plana, girando enrollada en el eje. El efecto es sencillamente asombroso (para la época); tenéis que verlo... es como si el sprite se transformara en una figura recortable de papel.

Como es lógico, conforme vayamos progresando, las pantallas se complicarán más y más. En la penúltima, incluso tendremos que esquivar a dos enormes esferas que rebotan entre las plataformas.

Al menos, Quasi puede controlar su salto mientras está en el aire, lo cual no sólo es una ayuda, si no que es casi imprescindible, y le salvará la chepa en más de una ocasión.

Sin embargo, creo yo, la dificultad no está especialmente bien graduada. Es perfectamente posible llegar a la última planta sin haber perdido ni una sola vida, y no durar mucho más de 20 segundos en ésta. Es HORRIBLE.

El exagerado subidón de dificultad, supongo que sólo puede justificarse porque, si no, el juego se completaría en cuestión de 10 minutos escasos. ¿Que de qué va esta fase? Pues nuestro chepudo protagonista tiene que tocar seis campanas, subiendo por sendas cuerdas, mientras el aire se llena, LITERALMENTE, de flechas, hachas, bolas de fuego... ¡Un JORNI! (JOroba Revenía No Identificada)

Creo que en mi vida fui capaz de tocar más que dos de ellas. Es asombroso.

Imagino que con la paciencia y la habilidad suficientes, y teniendo en cuenta que los obstáculos que aparecen surcando el aire, lo hacen cíclicamente (pero con velocidades muy distintas: unos muy lentos y otros muy rápidos, y esto es precisamente lo que complica tanto las cosas), uno puede encontrar el momento exacto para subir a toda pastilla por la soga, golpear la campana, y descender hasta el suelo, sin que alguna sutileza volante le corte el flequillo a la altura de la yugular.

 
 

Simples, pero agradables. Algunos efectos, sin embargo, como el de Quasimodo convertido en una especie de recortable de papel cuando cae entre los engranajes del reloj, son sorprendentes.

Estupendo. La música está muy en la línea de Martin Galway, y seguro que a más de un commodorero le traerá recuerdos estupendos. Los efectos son sorprendentes (escuchad el ruido que emite el jorobado cuando cae a la maquinaria).

Un plataformero muy divertido, lleno de detalles agradables y curiosos, pero con la dificultad pobremente ajustada, y demasiado corto.

* Gráficos agradables, con efectos curiosos.
* El sonido.
* Muy divertido.
* La dificultad no está bien ajustada. Las primeras fases son relativamente sencillas, y la última raya en lo imposible.
* Muy corto.