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Hypersports
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Cuando era niño, hubo una recreativa que me llamó muchísimo la atención: Track & Field. ¿La recordáis? Fue la primera máquina a la que escuché hablar (aquello de "on your marks... get set... go!"), y me dejó totalmente pasmao. Ese detalle, unido al hecho de que se parecía bastante a la versión de Speccy del Daley Thompson's Decathlon, un juego que me encantaba, hicieron que me dejara más de una y más de dos moneditas de cinco duros aporreando febrilmente los botoncitos que hacían correr al atleta de turno.
No supe hasta hace poco que se lanzó una versión para los ordenadores domésticos de aquella maquinita, así que en mis tiempos, tuve que conformarme con esta especie de "segunda parte", llamada Hyper Sports. No era lo mismo, pero tampoco estaba nada mal.
El protagonista es el mismo atleta bigotudo que hacía las delicias de los chavales que nos arremolinábamos en torno a la recreativa del Track & Field. Sin embargo, las pruebas son otras:
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Natación, tiro al plato, salto de potro, tiro con arco, triple salto y halterofilia. Un buen remix, sí. Para superar una prueba y poder competir en la siguiente, hemos de igualar o mejorar una cierta marca (que en el panel aparece junto al texto "Qualify"). Si fallamos en todos nuestros intentos (ojo, porque la prueba de natación sólo tiene uno), se terminará el juego. |
En la primera prueba, competimos contra otros tres nadadores en una piscina
olímpica. Nuestro deportista está en la parte inferior de la pantalla que, por
cierto, muestra ni más ni menos que cuatro scrolls independientes (uno por cada
"pista").
La cosa es sencilla: aporreamiento de teclas, para variar (aunque no tan
histérico como en otros juegos del género, lo que un servidor de ustedes
agradece sinceramente), y una pequeña novedad: pulsar el botón de disparo cada
vez que el atleta nos lo pida, para respirar (saca la cabeza del agua, y un
"bocadillo", como los de los tebeos, aparece con el texto "Breath!"
-¡respirar!-). Ojo, porque si pulsamos el botón antes de que sea necesario, el
nadador tragará agua (se pondrá a toser y todo), lo que le hará perder un
tiempo precioso.
Tiro al plato es una de mis pruebas favoritas. Requiere, sobre todo, reflejos
y, aunque suene raro, yo diría que sentido del ritmo. Los platos se lanzan con
una cadencia casi rítmica, y sólo hay que seguirla para ir baleándolos eficazmente.
Tenemos dos puntos de mira que se posicionan automáticamente sobre el plato
que pasa ante ellos en ese momento. Si movemos el joystick a la derecha, dispararemos
hacia el punto de mira correspondiente, y lo análogo para el de la izquierda.
Esta es una de las pruebas que dan más juego. Veréis: si lo hacemos especialmente
bien, el ritmo con el que se lanzan los platos irá aumentando; tanto más cuantos
más platos destruyamos sin fallar ni uno solo. Y si acertamos a todos, el último
objeto que nos lanzarán será una especie de pajarraco tieso que nos da, ni más
ni menos, 1.000 puntos. En total, 4.400, más que suficiente para batir el record
que trae el juego por defecto, y a años-luz de lo que necesitamos para clasificarnos
para la siguiente prueba.
Si hemos conseguido esta marca en el primer o segundo intento (disponemos de
tres, lo que quiere decir que aún nos quedará al menos otro más), nos enfrentaremos
a una lluvia de platos que vienen tanto desde la izquierda como desde la derecha,
lo que complica bastante las cosas.
La prueba de salto de potro es de las más difíciles del juego (abajo tenéis
una captura). De hecho, se nos exige una puntuación de 8.80 para clasificarnos...
¡y el record que trae el juego es 8.90!
El atleta toma velocidad él solito (lo que nos ahorra machacar el joystick/teclado,
mira tú qué bien), y nosotros sólo hemos de encargarnos de pulsar el botón cuando
llegue al trampolín (cuanto más tarde lo hagamos, mejor: más lejos llegará,
aunque obviamente, si nos pasamos, el salto no será válido), volver a pulsarlo
cuando el tipo haga la vertical sobre el potro, y entonces ¡ahora sí! ¡machaque
de teclas!, para conseguir dar el mayor número posible de vueltas de campana
en el aire. Ojo: tienes que intentar caer de pie. Si no, la puntuación se resentirá
mucho (claro).
Cuarta prueba: tiro con arco.
Comienza generando un número aleatorio que indicará la velocidad y dirección
del viento.
| La prueba consiste en dispararle a una diana móvil, que pasa desde la parte superior a la inferior de la pantalla. Cuanto más tiempo mantengamos el botón de disparo pulsado, más ángulo daremos a la flecha. ¿Quieres un truquito? Mira: la diana pasa junto a una ventana que nos la muestra vista de frente, para indicarnos dónde han dado los impactos. | ![]() |
Pues bien: espera hasta que el centro de la diana móvil esté un poquito por debajo del de la fija, y entonces ¡flechazo al canto! Mantén el botón pulsado hasta las tres cuartas partes del recorrido, y entonces, suéltalo. No es tan complicado, en serio.
La penúltima prueba, triple salto, consiste, simplemente, en saber durante
cuánto tiempo hay que mantener el botón pulsado en cada uno de ellos ya que,
como en la tercera, el atleta se encarga solito de tomar impulso.
Al presionar fuego, aparecerá un contador al pie del deportista, que se incrementa
rapidísimamente, e indica los grados del ángulo del salto. Hemos de soltar el
botón cuando creamos que éste se encuentra en las inmediaciones de los 45. Y
así, con los tres.
Y por fin, la sexta prueba: halterofilia. ¡Aquí sí que hay que machacar los controles de izquierda y derecha! La cosa consiste en hacerlo lo más rápidamente posible, hasta que el atleta alcance una posición en la que las pesas parpadean. En ese instante, hemos de pulsar fuego para que el tipo adopte la posición necesaria para dar el empujón final, y mantener el machaque extenuante hasta que se enciendan tres luces en un panel, lo que significará ... ¡prueba suuuperaaadaaa! Jejeje... por cierto, ¿en qué concurso salía eso? Ya ni me acuerdo... supongo que me hago viejo. O eso, o es lo de la encefalobiborne esperengetatía esa de las hamburguesas británicas, vaya usté a saber...
Cuando superamos todas las pruebas, comienza una nueva "ronda", en la que los requisitos para clasificarnos se endurecen casi drásticamente. Y si aún así logramos completar los seis eventos, prepárate para la tercera vuelta. ¡Es la leche! Con decirte que en la prueba del tiro al plato necesitas para pasar... ¡4.500 puntos! Y recuerda que si acertamos a todos los platos de un intento (pajarraco incluido), sólo obtendremos 4.400. Así que la única manera de conseguirlo es destruyendo todos los objetivos en una de las intentonas, para acceder a la modalidad avanzada en la siguiente, en la que se nos echa encima una verdadera lluvia de platos por los dos lados, y ahí, intentar la (astronómica) cifra de los 4.500. La leche.
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Los atletas están bien dibujados; de hecho, los de las pruebas de salto de potro y triple salto, se parecen bastante a los de la recreativa clásica Track & Field. |
En la prueba de halterofilia aparece bastante cuadriculado, eso sí, pero se comprende por su gran tamaño. Los escenarios son bastante más simples, aunque la impresión general del apartado visual del juego es buenecilla.
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No puedo evitarlo. Me encanta el sonido de las composiciones de Martin Galway. Me recuerdan muchísimo a los primeros juegos de C64. Y su versión de una de las canciones que más me gustan (Chariots of Fire, -o séase, "Carros de Fuego"-, de Vangelis), en la presentación, es fantástica. |
Hay, además, bastante variedad de efectos, y en general, están todos a un buen nivel.
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Uno de los juegos de deportes para C64 más originales y entretenidos, en mi opinión. Recuerda mucho a la célebre recreativa Track & Field (¿cuántas veces lo habré dicho, ridiela? Si es que me repito más que la portada del Telediario...), y muchas de las pruebas son desafiantes... aunque se pasan, conforme el juego va progresando. |
| * Muy divertido. | * En cada "vuelta", la dificultad aumenta exageradamente. |