Hysteria
Género: Arcade Música: Fred Gray
Desarrollado por: Special FX / Software Projects Año: 1987
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Pues resulta que una secta en la que los miembros tienen tantos tornillos sueltos que todos juntos podrían montar una ferretería, en vez de eso, se dedican a invocar a una repulsiva, babosa y fofa Entidad Primigenia a través de las etapas de la Historia, para alterar el balance de poder en el futuro. Y pues resulta también que la federación te envía a ti, el único superviviente de la élite de los viajeros en el tiempo, mediante disrupción molecular (¡bah! ¡no es tan complicado! ... es parecido a calentar un vaso de leche en el microondas para merendar unas galletitas...), para zurrarle la badana a cada una de las manifestaciones de la Entidad en distintas eras históricas. ¿A que tampoco es para ponerse histérico? Pues aún así, al juego lo llamaron Hysteria.
¿He mencionado que también tendrás que vértelas con muertos vivientes, gárgolas voladoras y toda suerte de monstruos hostiles?

¡Con cuatro patas ya podrás! ¡Abusón! El argumento (quizás un poquiiiito más trabajado que en otros juegos del estilo -le echarían 5 minutos para pensarlo, en lugar de 4-), como suele ocurrir, apenas es poco más que una excusa para el desarrollo de este arcade con un vistoso scroll parallax (ya sabéis: en varios niveles, para dar sensación de profundidad), en el que nuestra aguerrida (y melenuda) masa de músculos viaja a través de las eras para destruir la manifestación de ese monstruito vomitivo en cada una de ellas.

La mecánica es más simple que los planos para la construcción de un chupete. Correr a izquierda o derecha (da igual: es como si los escenarios fueran circulares, y siempre acabamos pasando por los mismos puntos), saltando, huyendo, esquivando o desintegrando a las hordas de malos que nos atacarán. Comenzamos en la Grecia Clásica en la que, mira tú qué cosa, no sabía yo que además de gente vestida con toalla y chanclas, y pensando todo el día sentados encima de un pedrusco, había esqueletos vivientes que surgían del suelo, espada en ristre, centauros que le perseguían a uno fanáticamente por medio Peloponeso, hasta quedar rendidos de tanto correr, o gárgolas con la divertidísima costumbre de plancharle las meninges a los turistas lanzándoles peñascos desde las alturas. Qué cosas.

Pues sí. Y la única defensa que contamos contra ellos es lanzarles un refulgente rayo de energía desde los ojos (hay miradas que matan). Es una birria de arma: su alcance es muy limitado, y no especialmente dañino. Pero menos es nada, ¿no?
Por supuesto, podemos mejorar nuestras capacidades de ataque y defensa, recogiendo una especie de limones brillantes que dejan algunos de los malosos que nos disparan mientras permanecen quietos en algún lugar elevado (típicamente los clásicos bustos helénicos, o estatuas de gárgolas, en Grecia, o arqueros en la Edad Media, por ejemplo) al caer fulminados por nuestros ataques. Cuando encontremos uno de estos objetos, una flecha parpadeará en el panel de la parte inferior de la pantalla, señalando a uno de los cinco "poderes" que podemos activar. Para conseguir esto, sólo hemos de tirar del joystick hacia abajo, y pulsar fuego. Si no, el próximo limón que cojamos, hará que la flecha parpadeante avance un lugar hacia la derecha, y señale al siguiente elemento del panel (más poderoso). Para utilizar algunos (como la mosca, que nos da un aparato que nos permite volar), hemos de pulsar "abajo" y después, "arriba".

Pero además de los limoncitos de marras, algunos malos dejarán una especie de estrellas que, si las recogemos, formarán un pedazo del retrato del miembro de la secta responsable de la invocación del Ente en la época en la que estamos. Cuando lo hayamos descubierto por completo, el bicho asqueroso se materializará ante nuestras narices. Y por la captura de la derecha, podéis comprobar que no es precisamente un dechado de belleza y gracilidad. ¡Qué asco! ¡Qué babosa más gorda!

Tendremos que librar una encarnizada batalla contra él, disparándole todo lo que podamos, mientras revolotea y nos bombardea con todo tipo de cosas raras (desde pelotitas hasta ojos). Si logramos destruir su manifestación física, podremos pasar a la siguiente era.

Ya está. ¿A que tampoco es para tanta histeria, depresión y estados de insomnio derivados del stress? Valeriana, hombre, valeriana...

 
 

Tanto los personajes como los escenarios tienen un estilo muy parecido: son relativamente inteligibles, aunque algo cuadriculados. Sin embargo, en líneas generales, la animación es buena (sobre todo la del protagonista y la de los centauros y caballos), y el escenario muestra un suave scroll en varios niveles.

Hay unos cuantos temas musicales con mucha personalidad, pero quizás un pelín estridentes. Los efectos de sonido (podemos elegir entre jugar con ellos, o con música), están al nivel más típico de un juego de C64... y eso es bueno.


Hysteria no es más que un arcade bastante rápido con scroll lateral, mucha dificultad (ya veréis qué poquito os dura la energía con el aluvión de enemigos que se os echan encima), y un desarrollo un poco repetitivo.

No niego que está trabajado, y cuenta con más de un efecto bastante profesional, y que tiene una buena dosis de adicción, pero lo que es a un servidor de ustedes, nunca le mantuvo pegado a la pantalla demasiado tiempo.

* Adictivo.
* El scroll parallax y la animación de algunos personajes.
* Algo repetitivo.
* Muy difícil.