Knightmare
Género: Aventura Música: Steve Barrett
Desarrollado por: Activision Año: 1987
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No sé si recordáis un curioso concurso de televisión, en el que los participantes se enfrentaban a una especie de aventura de fantasía medieval, en un escenario "virtual". Ellos no veían nada: llevaban un casco enorme sin rendijas para los ojos; eran sus compañeros de equipo quienes le guiaban a través de una serie de monitores en los que se mostraba un escenario bastante falso (obviamente, creado con el método de la "pantalla azul"... el mismo que usan cuando dan el tiempo, para superponer la imagen del presentador a los mapas). ¿Os suena? Ni me acuerdo del nombre del programa, pero sé que la versión original se emitía en Inglaterra; y con cierto éxito, porque inspiró este Knightmare (mezcla, por cierto, de las palabras "Knight" -caballero-, y "Nightmare", -pesadilla-).

¿Es un caballero? ... ¿O un pervertido sado-maso? No tengo ni idea del objetivo del juego. Es decir, la tuve en mis tiempos... casualmente, hasta que perdí las instrucciones, jejeje. Todo comienza de mala manera... nuestro héroe despierta en un calabozo, con la sola compañía de un vejestorio que no tiene otra afición que recorrer la celda, de lado a lado, y reposar un ratito en cuclillas, en cada extremo. ¡Bonito y trepidante hobby, pardiez!

Puedes recurrir a pedir ayuda a los oráculos. Hay uno bueno (con el aspecto de un anciano sabio y canoso), que a veces nos da consejos, bastante poco útiles por lo crípticos que resultan, y otro malvado (un jovenzuelo agresivo con barbita puntiaguda) que se lo pasa bomba riéndose de nuestras meteduras de pata y frustración cuando nos quedamos atascados en un punto del juego, y la desesperación nos lleva a probar órdenes tan razonables como "excavar amo del calabozo". Por cierto: sí, hay un "amo del calabozo". Responde al nombre de Treguard, y aparece entre los dos oráculos... en más de un sentido: no sólo se materializa en la parte superior central de la pantalla (mientras que el oráculo bueno se revela hacia la izquierda, y el malvado, hacia la derecha), si no que su actitud es absoluta (e irritantemente) neutral. Zanja nuestras súplicas de ayuda con un contundente "Si buscas la inspiración, consulta a los oráculos" (léase: "a mi me orvida, shaval"), o un no menos lapidario: "Yo no guío; yo observo".

No os voy a contar cómo se escapa de la mazmorra, pero si queréis una pista: haced lo contrario de lo que sugiere el oráculo malvado. :-)

A lo largo del juego (que, por cierto, tiene lugar en las páginas de un libro, que pasan cada vez que entramos en una nueva pantalla), nos enfrentaremos a muchas situaciones que requieren instrucciones más complejas que, simplemente, mover al caballero, y lanzar un par de pedradas, o blandir la espadita (cuando la encuentres, claro). Y es que es posible construir órdenes utilizando un menú que aparece en la parte superior de la pantalla. Simplemente, hemos de combinar un verbo y un sustantivo.

Para acceder a la lista de los primeros, basta con pulsar la barra de espacio o, más cómodamente, teclear la inicial, y a partir de ahí, avanzar pulsando espacio. Entonces, se pasa a los sustantivos, pulsando RETURN, y se selecciona el apropiado siguiendo el mismo método ¿Un ejemplo? Claro, mirad: si lo que queréis es abrir una puerta, podéis pulsar espacio para pasar los verbos de la lista (ordenados alfabéticamente), hasta alcanzar "Open", o simplemente, pulsar "O". Esto conseguirá que en la parte superior de la pantalla aparezca la palabra "Open". Después, pulsáis RETURN para seleccionar el sustantivo; tecleáis "D", y surgirá "Door". Hala; ya está la frase completa: "Open Door".

Cuando con la pulsación de la inicial no se obtiene la palabra en cuestión, basta con pulsar la barra de espacio para avanzar, siguiendo el orden alfabético. Otro ejemplillo: si lo que pretendéis es tirar una piedra, podéis emplear la tecla "T". La primera palabra que aparece es "Take", pero si utilizáis la barra espaciadora, cambiará a "Throw". Ahora, RETURN, y "R", harán que la frase se complete con "Rock". Fácil, ¿no? Un poco incómodo quizás, en los momentos en los que necesitas construir una frase urgentemente, mientras hordas de babosidades subterráneas te roen las canillas...

Y ya que menciono a los monstruitos: la mayoría de ellos son guardias (que la verdad es que recuerdan más a policías antidisturbios que a feroces soldados medievales), pero en ocasiones, surgirá del suelo algún que otro bicharraco hostil (desde fantasmas hasta una especie de goblins flotantes). Ninguno es especialmente peligroso: un mandoble certero, o un peñascazo bien colocado, los manda a las profundidades. "Me gusta examinar a la comida antes de almorzar"... Buf... ¡hay gente pa to!

El problema de verdad son las "hordas infinitas"... otra de mis definiciones absurdas, jejeje. Surgen cuando metemos la pata espectacularmente, por ejemplo, cuando usamos un conjuro en el lugar equivocado, o cuando no respondemos correctamente a los enigmas que nos plantean algunos de los guardianes (como el rocoso individuo de la captura de arriba). Muchos de los acertijos son más bien chorras, ¡pero otros recuerdan a las pruebas más enrevesadas de los tests de inteligencia!

Bueno, pues como os decía, en esos casos, comenzarán a aparecer hordas de monstruos. Uno tras otro. Da igual a cuántos derribemos... seguirán saliendo hasta que terminen con nuestra energía (por cierto, representada por esa vela azul a la derecha de la pantalla). Sólo en casos muy concretos podremos escapar (quizás utilizando antes un hechizo para convertirlos a todos en inofensivas ranitas que podremos despachar más tranquilamente); en la mayoría de las ocasiones, para terminar de arreglarlo todo, encima las puertas se cierran con llave.

 
 

Personalmente, me gustan mucho los fondos. La mayoría de los personajes, además, están bien diseñados, aunque la animación es bastante floja (nuestro caballero camina como si estuviera desesperado por encontrar unos servicios... de caballeros, claro, jajajajjjj...jjj... ¡ostras, qué chorrada más gorda!). No estaría mal un poquito más de colorido.

Un tema musical correcto, y unos cuantos efectos adecuados, en general (salvo el extraño ruidito que se escucha cuando el héroe lanza una piedra... a mi me parece más bien propio de una pistola de rayos, o algo así).

No sólo es una aventura bastante interesante, de esas que te incitan a seguir explorando, a ver qué hay detrás de alguna puerta que nunca has podido abrir, si no que la inclusión de los guardianes y sus curiosos enigmas le da un toque de originalidad y desafío que, personalmente, me encanta.

¿Pegas? Sí... es un poco confuso, a veces. Y aunque construir frases es sencillo, en ocasiones (cuando tienes prisa, claro), se hace algo incordiante.

* Como juego de aventuras, es muy adictivo e interesante.
* Los enigmas.
* La forma de construir órdenes, aunque es sencilla, cuando estás en un aprieto resulta incómoda.