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Last V8, The
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Actualmente, no hay juego que no incluya cosa así de un total de media hora de voz. Pero no me negaréis que tiene más mérito conseguirla tal y como se hacía en los 80, con chips de FM como el SID (o el Yamaha del CPC), que ahora, con tarjetones descomunales de las características de la SoundBlaster.
Sin embargo, lo limitado de los recursos y el hecho de que, sea con un chip FM o una tarjeta de sonido, las voces digitalizadas ocupan una barbaridad de memoria (sobre todo, si se quiere que sean de alta calidad) daban lugar a guturales bienvenidas casi de ultratumba, como las que nos regala este Last V8.
Cuando un programador quería que el C64 hablara bien, lo conseguía espectacularmente. Obviando el estándar MSX-2 (que de todos modos, es bastante posterior al resto de las grandes máquinas de 8 bits -a excepción del CPC-), nuestro querido cachivache era el que alcanzaba mayor calidad en las voces digitales. Pero si queréis que sea sincero, para meter alguna que otra parrafada, como las que se escuchan en este juego, casi es mejor no meter nada. ¡Qué feas suenan, rediós!
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Cuando comenzamos una partida, una voz extraordinariamente ronca y distorsionada pronuncia algo difícilmente entendible (aunque creo que es algo así como: "V8, return to base immediately"... eso sí, lo que se escucha, suena más parecido a "Vi-eit, ritún-sufeis eliiturbí"); y es que resulta que el argumento del juego nos traslada a... bueno, lo que cuando se desarrolló era un futuro a medio plazo: el año 2008, siete después de que una guerra nuclear asolara el planeta. |
Unos pocos pudieron salvarse, refugiándose bajo tierra de las radiaciones. Durante mucho tiempo, anduvieron tratando de construir métodos para volver a la superficie, hasta que les dio por modificar un bólido V8 (de esos que tienen 8 cilindros en V -de ahí el nombre del juego-) para protegerlo de la radiactividad, y meterle un motor que para sí lo quisiera el Concorde. El juguetito tiene más de 900 caballos, y supera los 400 por hora como el que come quisquillas.
A bordo de semejante carroza, nuestro héroe sale a la superficie, en busca de supervivientes (a buenas horas, mangas verdes, con el aire de la Tierra prácticamente transformado en sopa de uranio, si encuentra a alguien tiene todas las papeletas de estar envuelto en una malsana aura verdosa, y tener tres ojos y cuatro orejas trompeteras) cuando de pronto recibe una alerta de la base (el "eliiturbí" ese). Resulta que han detectado la explosión inminente de una de las bombas de neutrones que periódicamente se detonan de forma automática en muchos puntos del planeta (otro motivo más para que la idea de que quizás haya supervivientes, sólo pueda calificarse de gilipollesca), así que hemos de salir zumbando hasta nuestro refugio subterráneo.
Y aquí comienza el fregado: te puedo garantizar que la primera vez que juegues, inevitablemente te estamparás contra algún arbolito al final de la primera recta. Maniobrar el coche no es difícil: roza la mala leche. Obviamente, responde bastante mejor a los volantazos a baja velocidad, pero no puedes recrearte con el paisaje, porque la puñetera bomba está a punto de poner en órbita a medio pueblo. El tiempo está calculado con una precisión exquisita para que, por muy bien que lo hagas, siempre llegues al final de la primera etapa (si es que llegas) por los pelos.
| Y es que no creáis que el vecindario consta de descomunales rectas de horizonte a horizonte, a través de las que podemos conducir como salvajes sin ni siquiera tocar el volante. No: conforme nos adentremos en la zona residencial, el camino se torcerá y se retorcerá, obligándonos a reducir mucho la velocidad... y mientras tanto, el tiempo corriendo (más que eso: volando) en nuestra contra. | ![]() |
El más mínimo roce con cualquier pixel de cualquiera de los obstáculos, hará que nuestro bólido reviente como una traca. Esto es muy típico en juegos de este estilo: si tu fabulosa máquina del futuro, trucada hasta los tapacubos, y más blindada que una tanqueta, roza un parterre de geranios, se irá al cuerno como si hubiera pisado una mina. Curioso. Y casi frustrante.
Casi, sí, porque no sé cómo se las han apañado el o los responsables de este juego para conseguir que ese nivel exagerado de dificultad no lleve a más de uno a rematar de cabeza el monitor del ordenador. El caso es que es hasta adictivo y todo, cuando compruebas que en cada partida llegas un poquito más lejos.
Eso sí: hasta que entras en el refugio subterráneo (todavía a un par de kilómetros de la base -algo que, por cierto, nos indica un monitor situado a la izquierda del salpicadero-), donde hemos de circular por vías por las que a duras penas cabe un solo coche, y que encima, nos obliga a hacer virajes de 90º, y a tratar en la medida de lo posible, de esquivar focos de radiactividad que hacen que nuestro escudo anti-radiación se degenere... por cierto, la "bienvenida" digitalizada que nos da el juego al entrar en este nivel, ya sí que no hay quién la entienda.
Y si a todo esto le sumas el hecho de que sólo tenemos una vida, se confirma mi hipótesis: el juego no es difícil... ¡está hecho a mala idea!
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Están en alta resolución, y son claros y hasta agradables. Lástima que la zona de juego ocupe un área tan pequeña de la pantalla; todo parece miniaturizado, empezando por nuestro bólido. |
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Aparte de las casi desagradables parrafadas digitalizadas, el juego se desarrolla con un tema de Rob Hubbard de fondo que, aunque tiene todo su estilo, no creo que sea de lo mejor que compuso. Además, escucharemos un par de efectos que en algunos casos están muy bien (como la alarma que se suena cuando, en el segundo nivel, pasamos junto a focos de radiactividad). |
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Un arcade que requiere muchísima habilidad y paciencia. Si al hecho de que sea tan complicado como es, le añades el que sólo se disponga de una vida, da como resultado un título que raya en lo frustrante. |
| * Los gráficos no están mal. Lástima que sean tan pequeños. * Algunos efectos de sonido. |
* Dificilísimo, y más aún teniendo en cuenta que empezamos
con sólo una vida. * Las voces digitalizadas siempre son un "extra" de agradecer... pero en este caso, suenan fatal (para un C64). |