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Lone Wolf - The Mirror of Death
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No sé si alguno de vosotros conoció alguna vez los "librojuegos".
Todo empezó con aquella entrañable serie titulada "Elige tu propia aventura".
Creo que era una forma más que inteligente para iniciar a los chavalillos en
la lectura.
Los libros eran como novelas cortas en las que el lector era el protagonista.
De vez en cuando, al final de una página, se le ofrecía la posibilidad de decidir
por dónde quería que continuara la historia, y en función de la alternativa
que escogiera, debía seguir leyendo a partir de una página u otra. Por ejemplo:
imaginaos que el cuentecillo se ambienta en una casa abandonada y bastante siniestra,
a la que el héroe (o sea: tú), va a parar una tormentosa noche de invierno.
Encuentras entonces un párrafo parecido a este:
- Si entras valerosamente empuñando tu lanzagrandas, tu motosierra oxidada,
tu martillo neumático con punta empapada en cianuro y tu patito de goma (dos),
pasa a la página 14.
- Si decides que es mejor volver a casa a por unos calzoncillos limpios, después
de lo que acaba de caerles a los que llevas puestos (comprensible), pasa a la
página 32.
... y así, la aventura se va desarrollando en función a tus decisiones.
No mucho después, y en vista del éxito que tuvieron los "elige tu propia"
(como los llamábamos cariñosamente mis amiguetes y yo), se editaron "librojuegos"
bastante más avanzados, como los Lucha-Ficción (a destacar, clasicazos como
El Laberinto Mortal -Deathtrap Dungeon, en el original... hasta hicieron un
videojuego basado en él-, o La Ciudad de los Ladrones; inolvidables), otros
(muy difíciles, pero bastante inteligentes) protagonizados por un chaval llamado
Pip, al que apadrinaba el mismísimo brujo Merlín, y precisamente, la saga de
Lobo Solitario. En estos no sólo había que tomar las decisiones adecuadas en
los puntos en los que el libro te conminaba a ello. Además, uno se enfrentaba
a toda suerte de monstruosidades infernales, tirando dos dados, muy en la línea
de los juegos de rol que hacían furor en aquella época (como el D&D).
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Concretamente, los libros de Lobo Solitario, estaban protagonizados por una especie de monje-guerrero perteneciente a una orden ya extinguida (masacrada, más bien) devota de la naturaleza: los Kai. Los miembros de esta hermandad, adquirían ciertos poderes mentales que iban desde la mejora de su habilidad con las armas, hasta la capacidad de hacerse invisibles (cosa que fastidiaba sobremanera a sus enemigos, claro). |
Pero, obviamente, dominar estas disciplinas no era cosa fácil. De hecho,
nuestro protagonista, Lobo Solitario, a pesar de ser todo un Maestro del Kai,
sólo ha podido aprender cuatro de las ocho que existían (que no es más que
una forma de decir que al principio del juego aparecen ocho habilidades, y
tienes que escoger la mitad - un consejo: haceos con Invisibilidad, que va de
maravilla en los combates contra los demonios, y Sexto Sentido, que te ayuda a
encontrar el camino correcto dentro de las torres, y sin la cual, me da la
impresión de que es casi imposible avanzar).
Para completar su entrenamiento, tiene que encontrar siete piedras mágicas (las
Lorestones) con el don de
otorgar una enorme sabiduría a su dueño. Pero claro, está cada una en la
quinta puñeta, y bien rodeada de terribles peligros...
De hecho, la primera de ellas está en lo más profundo de una fortaleza en la
que un malvado brujo fue atrapado por sus correligionarios, para evitar que
campara a sus anchas por el reino, convirtiendo a las damiselas en orugas
peludas, a los caballeros en sapos verrugosos, y en general, haciéndole
alegremente la pascua al personal. Como era de esperar, al mago en cuestión
(que respondía al melodioso nombre de Gorazh), no le hizo mucha ilusión la
jugarreta de sus compañeros de profesión, así que montó en cólera, y
aseguró que si él no podía salir de la torre, tampoco regresaría ningún
héroe que la profanara en busca de la piedra.
Construyó multitud de trampas, y un espejo mágico (el Espejo de la Muerte), en cuyo interior moraba un ser infernal. La única forma de derrotarlo era romper el cristal en añicos... pero la maniobra tenía una contraindicación: en lugar de un demonio, tendríamos unos cuantos, cada uno de ellos blandiendo uno de los fragmentos del espejo con forma de espada. |
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¿Y el juego? Mucho argumento y pocas nueces. Con estas premisas, uno podría estar ya, a estas alturas, frotándose las manos, y babeando sobre el teclado... para luego toparse con un arcade muy normalito, y poco atractivo.
El objetivo es recorrer las torres que adornan la fortaleza de Gorazh, y enfrentarnos a los siete demonios en cada una de ellas. Para llegar a una pantalla en la que se manifestará el engendrito correspondiente, hemos de recorrer bastantes otras, llenas de obstáculos, principalmente en forma de trampas, como gárgolas que escupen proyectiles, descargas eléctricas, y hasta unos curiosos mecanismos con forma de una especie de "X" que, de vez en cuando, giran velozmente, como una hélice, y si pillan a Lobo Solitario encaramado en una escalera, lo mandan al cuerno.
Los demonios adoptan la forma del protagonista, lo que implica que son igual
de fuertes y resistentes... pero tienen una desventajilla: ellos no son Maestros
del Kai, así que no podrán utilizar ninguna de las disciplinas contra nosotros.
Lobo Solitario sí; y como os he dicho antes, os recomiendo Invisibilidad, especialmente
cuando tengas la energía bajo mínimos (eso sí: no te entusiasmes con su uso,
porque ninguna de las habilidades dura eternamente).
Sí, sí: se acabó la review. Creedme, el juego no merece mucho más, y
con que os cuente la historia, vais servidos.
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Cuadriculados. Aún así, curiosamente, no son feos. De todas formas, creo que se le debía exigir más a un juego de 1991. |
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Un tema musical simplemente adecuado, y efectos de sonido muy normalitos. No es que el juego aporte nada nuevo en este apartado, la verdad. |
(Nota posterior: ese tema musical-tan-simplemente-adecuado resulta, en realidad, bastante feo. Tanto es así, que nunca me dediqué a escucharlo mucho más allá de los irritantes gorgoritos electrónicos con los que comienza. Cierto día, en un arrebato de fortaleza, me atreví a no pulsar el botoncito de "Next" del SIDPlay, y hete aquí que me encuentro con que es ... ¡una versión de la Cabalgata de las Valkirias! De lo más tonta, eso sí).
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Supongo que esperaba más cuando compré este juego a principios de los 90. Posiblemente fue uno de los 3 ó 4 últimos títulos que conseguí para C64... y me decepcionó, la verdad. No digo que sea malo. Lo cierto es que es relativamente aseado en el apartado técnico (si obviamos el año en que se produjo), pero no lo encuentro demasiado entretenido. Digamos que no "captura" al jugón. |
| * La historia. | * Tiende a aburrir. * Algunos nostálgicos esperábamos más de la versión informática de los libros de Lobo Solitario. |