|
Mikie
|
||||
|
||||
|
Este es un juego típico del C64. Bastaría con verlo en acción unos segundos, para saber qué maquinita es la que lo mueve. Es colorista, está lleno de sprites animados... y sobre todo, para redondear la faena, la música es obra de Martin Galway, alguien que, siempre lo he dicho, conseguía imprimir un tono muy reconocible a sus composiciones... bueno, o a sus versiones, porque el caso es que durante la primera fase del juego, escucharemos de fondo ni más ni menos que "A hard day's night".
Pero vamos por partes... recuerdo que mis amiguetes spectrumneros hablaban
con auténtico deleite de este "Mikie, el ligón" (así lo llamaban)
en aquellos tiempos. Jejeje, tiene gracia, porque sus descripciones del juego
hicieron que me formara la (equivocada) impresión de que tenía toda la pinta
de ser un bodrio macabeo. ¿Que el objetivo es llegar hasta nuestra novieta?
¿Cómo? ¡Venga ya, menuda cursilada! ¿Y dónde están las hordas de
monstruosidades del Abismo? ¿Dónde andan las huestes de marcianitos
invasores?
... luego, años después, y gracias a los emuladores, me dio por echar un par
de partiditas y, ¡oye! ¡pero si es una gozada!
Para que luego digan que en los videojuegos sólo hay despellejamientos,
patadones, bombazos y pellizcos... bueno, en los de hoy en día quizás sí,
pero en los de nuestra época dorada, esa no siempre era la tónica.
![]() |
Efectivamente: Mikie es un adolescente que debe recorrer las habitaciones de un instituto, perseguido por su profesor y otros personajes, para conseguir llegar hasta su novia. Y efectivamente: las premisas son horrorosas. Casi parecen las de un "Al Salir de Clase Simulator". Pero no, afortunadamente se trata de un juego simpático, divertido y sobre todo, adictivo a más no poder. |
Para superar cada una de las nueve fases en las que se divide el juego, tenemos que ayudar a Mikie a construir frases de un mensaje dedicado a su chica. Y esto se consigue recogiendo los corazoncitos parpadeantes que podremos encontrar en cada habitación.
Hay dos tipos de corazones: simples y triples.
Para coger uno de los primeros, basta con caminar sobre ellos. Claro que, en
ocasiones, no resultan fácilmente accesibles. Por ejemplo, en la primera
pantalla (la clase de Física Cuántica... ¡aguanta! ¡menuda asignatura! Me
cuesta creer que exista o que se imparta con cierta seriedad, en un sistema
educativo tan flojito como el de los institutos norteamericanos), están bajo
las sillas de las alumnas (y es que, curiosamente, no hay chavales en el
aula).
La única manera de recogerlos, es echar a las chicas de su sitio. ¿Y cómo?
¡A culetazo limpio! Sí, sí, tiene gracia: hay que poner a Mikie junto a la
muchacha en cuestión, y mover el joystick en su dirección repetidamente, para
que el protagonista las tire del asiento a base de golpe de culo. Una vez que al banco quede libre, tenemos que sentar en él a Mikie, y el
corazón de turno se dará por recogido.
Mientras tanto, el profesor anda echo un basilisco detrás de él, persiguiéndole incansablemente entre los pupitres y, de vez en cuando, lanzándole gigantescas dentaduras postizas que surcan la clase tratando de arrearle una dentellada a Mikie en pleno tupé. Sólo hay una forma de librarse de él: cuando el protagonista se siente ante una de las mesas, el tipejo parecerá calmarse un poco, y se alejará de él.
| Cuando, por fin, hayamos recogido todos los corazones (cada uno de ellos representa una letra del mensaje), tendremos que salir al pasillo, y entrar en la habitación sobre cuya puerta parpadee la palabra "In". (Pero no te lo tomes con mucha calma, porque el profesor te perseguirá por todas partes, y además, en ese momento existe el riesgo de que el desquiciado del bedel trate de detenerte). | ![]() |
Los corazones triples se pueden encontrar en las taquillas, y para recogerlos, tendremos que gritar tres veces ante ellos (pulsando fuego)... hmmm... lo de arrearle culetazos a las niñas para tirarlas del asiento, puede tener su explicación... pero lo de recoger corazoncitos escondidos en armarios a base de berridos, es una miaja extraño, ¿no?
El juego es lo suficientemente difícil como para no haberme dejado llegar más allá de la segunda pantalla, tras un buen número de intentonas. Creo que lo más frustrante no es que contemos con sólo tres vidas, sino el hecho de que si, tras muchos esfuerzos escapando de los psicópatas que rondan por el instituto, logramos recoger todos los corazones, salvo uno, y en ese momento al profesor se le ocurre la brillante idea de escupirnos su dentadura postiza, y nos acierta, cuando comencemos con la siguiente vida, de nuevo estarán TOOODOS los corazones en su sitio.
|
|
|
||||||
![]() |
Muy coloristas y simpáticos. Especialmente los personajes, porque los fondos son algo más simples. |
![]() |
Durante el juego podremos escuchar una música distinta en cada pantalla (que le va al desarrollo como anillo al dedo), muy en la línea de Martin Galway (para mí, conseguía arrancarle al SID su verdadero sonido - vaya, que sus composiciones sonaban a Commodore 64) y simultáneamente, efectos de sonido bastante adecuados. |
![]() |
Rápido, entretenido, y muuuy adictivo. La verdad... fui un tonto al pensar, allá por el año 1984, que no merecía la pena, simplemente porque tiene un argumento bastante cursi. |
| * Muy adictivo. * La música. |
* Que cuando pierdes una vida, comienzas de nuevo con tooodos los corazoncitos en su sitio. Llega a ser un poco frustrante. |