Monty Python's Flying Circus
Género: Shoot'em up Música: ?
Desarrollado por: Virgin Mastertronic Año: 1990
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¿Habéis visto alguna de las películas de los Monty Python? El sentido de la vida, Los Caballeros de la Tabla Cuadrada, La Vida de Brian... sin duda, son unos estupendos representantes del humor surrealista. Y ya tiene mérito eso; en mi opinión, es el humor más inteligente (y por ende, el más difícil de practicar) que existe. Si te pasas, no hay quien lo entienda, y si no llegas, quedas como un imbécil.

Hombre, si queréis que os diga la verdad, yo siempre he preferido a los Hermanos Marx. Vamos, tanto es así, que me habría dado bastante rabia que alguien hubiera hecho alguna vez un videojuego protagonizado por Groucho, Chico, Harpo y compañía, y que hubiera resultado tan ... poco brillante como este Monty Python's Flying Circus.
Bueno, lo cierto es que no está tan mal. Pero tiene dos problemas principales:

- En el apartado del "humor surrealista", el juego NO LLEGA. Ya sabéis lo que opino que significa eso.
- Y además, no es si no un matamarcianos encubierto.

Mi cerebro y yo, paseando una tranquila tarde de primavera... ¿El argumento? Pues resulta que un tal señor Gumby ha perdido el cerebro. Se le ha dividido en cuatro partes, y éstas han salido corriendo, quejándose de la falta de espacio que tenían dentro de aquel cráneo de renta limitada.

Para terminar de empeorar las cosas, los pedazos han sido secuestrados, y los criminales piden 16 latas de mortadela por cada uno, como rescate.

Bbbueno... no está mal. No es que me revolcara de risa por los suelos cuando lo leí en las instrucciones (que, por otro lado, son lo más divertido del juego), pero tiene cierto toque simpático, sí. Veréis: mi problema "personal" con este Monty Python's Flying Circus es que no le veo la gracia a eso de que el protagonista se transforme en un pez que nada a través de una red de tuberías, mientras esquiva papagayos muertos que le caen desde arriba, o ascienden desde abajo. No me parece "humor surrealista" ... me parece una gilipollez. Como eso de que la puntuación comience en 99.999.999, y vaya descendiendo, de modo que aparecerás más alto en la tabla de records, cuanto menor sea.

Vamos, que es como si dijeran: "¡que somos Monty Python! ¡que somos mu graciosos! ¡ja, ja, ja! ¡ríete!". ¡Pues no me río, coñe, no me da la gana! La verdad es que no sé si alguno de los integrantes del celebérrimo grupo inglés tuvo algo que ver (de forma directa) en la realización de este juego... me da a mí que no, pero de cualquier modo, cada cual a lo suyo, y lo de esta gente son las películas. Si quiero reírme delante de un ordenador, me enchufo alguna de las aventuras de Guybrush Threepwood.

Ya os digo: el juego no es más que un matamarcianos disfrazado de vaya usted a saber qué. Sigue el esquema clásico de los juegos de este género, salvo un primer nivel que, la verdad, no sé qué pinta ahí. Supongo que pretenderá insistir en eso de "¡que sí! ¡que somos los Monty Python! ¡que te rías!".

La fase en cuestión debe de ocupar unas tres pantallas, y lo único que tenemos que hacer es recorrerla desde el extremo izquierdo hasta el derecho, evitando unas pesas que se desprenden desde las alturas (algo tan fácil como... avanzar tranquilamente: mientras no te pares, no te darán), y caen sobre el (feísimo) protagonista y su cerebrito, que le sigue como si fuera un caniche, caminando con dos patas diminutas. Del escenario emergen manos y pies... pues bueno...
Una vez que alcanzamos el margen derecho de la fase, el señor Gumby se precipita a las profundidades de la tierra, donde se transforma en pescadito, y nada a través de tuberías.

Aquí es cuando el juego se destapa totalmente, y revela su verdadera naturaleza: ¡es un matamarcianos!


Hemos de manejar el pececito, mientras disparamos a hordas de extrañas criaturas que nos atacan en formación, lanzándonos proyectiles. Muchos de ellos, al ser destruidos, dejan comida (huevos fritos, por ejemplo) o lo que es lo mismo: energía. 
Hmmm... ja, ja... hmmm... ja... hmmm... me lo explique...

Otros, nos obsequian con una fabulosa latita de mortadela (recordemos que necesitamos 16 de ellas para recuperar cada uno de los trozos del cerebro de Gumby). Sin embargo, no es necesario balear a los malosos: en el escenario, veremos multitud de bloques que, con mucha frecuencia, dejan alguna de estas ventajillas al ser destruidos.

Y además, cada cierto tiempo, nos las veremos con un enemigo más fuerte y peligroso que los de a pie, como un señor que revolotea, tocado con una de esas ridículas gorras que llevan una especie de "hélice" en la parte superior (y que, por cierto, no puede ser más cuadriculado, el desgraciao), o como esa extraña parejita de la captura de arriba, que se entretienen en lanzarnos lo que parecen almohadas. O lo que es lo mismo: coja usted el matamarcianos más típico que le venga a la mente, cámbiele los escenarios y los personajes por un ramillete de payasadas presuntamente hilarantes, y ¡hala! Has fabricado el Monty Python's Flying Circus.

Vale, vale, ya he despotricado bastante. Pero, ¿qué tal es como juego?
... pues el caso es que no está del todo mal. No deja de ser entretenido, y tiene algunos toques agradables (algunos personajes no están del todo mal dibujados). Lo que, en definitiva, me fastidia, es que usaran la excusa (porque no creo que se pueda llamar "argumento" a esto...) de los Monty Python para hacer un matamarcianos más. Si al menos tuviera un poco de gracia DE VERDAD...

 
 

Bien. La mayoría de los escenarios y personajes no parecen demasiado cuadriculados. Además, hay que admitir que se usan los colores con bastante acierto y, aunque no se puede decir que sea un juego muy alegre visualmente (demasiados grises, blancos y, en general, tonos algo disipados, creo yo), los personajes dan una cierta impresión de "solidez". 

Quizás lo peor en este apartado, sea el scroll: no fluye continuamente, sino que se produce cuando alcanzamos el extremo de la pantalla: muestra la nueva, y entonces se detiene (hasta que volvamos a tocar el siguiente extremo). Llega ser un poco incómodo.

Los efectos no están nada mal. Y la música tampoco (por cierto: no es original; creo que es una pieza victoriana, bastante circense... aunque igual me equivoco), pero aún así, yo no os aconsejaría que la eligierais como acompañamiento durante la partida, porque es bastante corta (debe de durar unos 30 segundos), y se repite uuna y oootra vez.

Bueno... si evaluamos este juego como un matamarcianos con ciertos toques técnicos agradables, no es un mal juego. Insisto: lo que me fastidia es que trataran de disfrazarlo de fabulosa idea cómica, surrealista, brillante y original, porque no lo es.

* Entretenido.
* Técnicamente aseadito.

* No es más que un matamarcianos.
* No tiene gracia.