Motor Mania
Género: Carreras Música: No tiene
Desarrollado por: UMI Año: 1982
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Siempre he creído que las reviews estas tienen que ser algo subjetivo. MUY subjetivo. Si sus autores se limitaran a comentar lo que el juego ofrece, ¿qué las diferenciaría de las instrucciones?

En nuestros tiempos, si leíamos la MicroManía y similares, era por saber qué juegos podían merecer la pena y cuáles no. Claro, que el inconveniente de tantísima subjetividad es que cuando es una sola persona la que comenta un juego, ya entramos dentro de las valoraciones personales. Si a fulanito no le gusta nada el fútbol, no es de esperar que asigne una nota alta al "Compulsive Obsesive And Coñaze Football Everywhere, Everyday, Until In The Soup, Simulator". En ese sentido, creo que la solución de la célebre revista británica Zzap!64 (al menos, allí era célebre...) era la más sensata: los juegos se comentaban por TRES personas. Cada una daba su valoración, de modo que cuando las tres coincidían, uno podía estar más o menos seguro de la calidad del juego en cuestión.

¿Que a que viene semejante desvarío? Pues a esto:

Objetivamente: Motor Mania es una pieza de museo. Según los estándares de hoy, es antediluviano y monótono.
Subjetivamente: Motor Mania es uno de los primeros juegos que tuve en mi vida. Me trae unos recuerdos magníficos, así que, porque sí, porque me da la gana, y porque el objetivo de estas reviews no es vender más o menos, o convencer a nadie para que se compre un juego u otro, sino la simple NOSTALGIA, pues ¡hala! ¡Toma 8 que le voy a poner!

Bruum, bruum, meec, meec, y todas esas cosas... El juego no puede ser más simple. Claro. ¿Qué esperabais? ¿Un simulador de gestión del impacto religioso/filosófico/social del contacto con una civilización extraterrestre, en tiempo real, macanudas 3D, y que envía mensajes electromagnéticos de verdad a otras galaxias?

Pues no: es una especie de juego de carreras... o tatarabuelo de los actuales, vamos. Y digo "especie", porque no hay que ganarle a nadie; no hay que correr mucho... ni siquiera hay que llegar a alguna parte (*snif* la historia de mi vida...).

Sólo conducir, conducir y conducir. De hecho, la puntuación del juego son las millas recorridas. En el panel que podemos ver a la derecha de la pantalla hay un cuentakilómetros que se incrementa constantemente en función de nuestra velocidad, aunque experimenta repentinos "subidones" cuando superamos algún obstáculo, adelantamos a otro coche y, especialmente, cuando pasamos junto a una gasolinera: en ese instante, el contador se incrementará en 100 unidades, ni más ni menos.

Los otros indicadores en el panel son, de arriba a abajo:

- El velocímetro, de utilidad obvia, ¿no? No creáis que está sólo de adorno. En el juego hay tres tipos de vías: las autopistas (como la de la captura de arriba), donde podemos circular a todo gas, las carreteras convencionales, en las que conviene aminorar un poco (basta con que hagáis que la aguja del indicador se mueva una rayita hacia la izquierda), más que nada porque hay muchos desprendimientos y, si circulamos demasiado rápido, las rocas nos plancharán el coche... y por último, los caminos estilo comarcal-perdida-en-vaya-usted-a-saber-qué-monte-recóndito. Son muy estrechos y están llenos de curvas cerradas, lo que nos forzará a aminorar aún más. Por esto digo que el velocímetro tiene su utilidad: podemos fijarnos en la posición de la aguja para determinar cuál es la mejor velocidad en cada vía. (¡coñe!, eso ha sonado como sacado del Código de la circulación, jeje).

- Indicador de vidas y rueda de repuesto.
Lo de las vidas es bastante evidente. Lo llamativo es el circulito (bueno... circulito por los estándares de un videojuego del 82, ya me entendéis...) que aparece en esta parte del panel. Cuando está presente, significa que llevamos ruedas de repuesto. No es un capricho: a veces, veremos chinchetas sobre las autovías (sólo aparecen en ellas) y si tenemos la mala pata de pasar sobre ellas, nuestros neumáticos se irán al cuerno y habrá que echar mano de los de emergencia.
Si vuelves a conducir por encima de un manojito de tachuelas, ya sin recambios, perderás una vida.

- Combustible: He aquí uno de los detalles del juego que, en aquellos tiempos, cuando contaba yo con unos tiernos 10 añitos, más me gustaron. Mientras hacemos kilómetros, el coche va tragándose el contenido del depósito, como quien come pistachos, así que cada cierto tiempo tendremos que parar en una gasolinera y pulsar fuego para llenar el tanque. Tiene su emoción, cuando te tiras decenas de millas sin ver una puñetera estación de servicio y el depósito comienza a estar más sequito que una mojama. 

- Batería: su carga disminuye cuando conducimos muy despacio, o cuando atravesamos unas extrañas barreras rojas que hay en algunas autovías. Sólo se recupera dándole gustito al acelerador...

Sí, supongo que os habréis dado cuenta: sólo aparecen obstáculos (y coches) en las autovías. Pero las barreras rojas y las chinchetas no son los únicos peligros con los que podemos toparnos.

Además, veremos unos recuadros grises que, a todos los efectos, son como un muro de hormigón armado (si chocamos contra ellos, se nos arrugará una miaja el chasis) y unos pedruscos que hacen que, si pasamos sobre ellos, el coche dé un bandazo brusco (lo que nos puede llevar a esmorrarnos contra otro vehículo, o contra los límites de la carretera). ¡Joé, qué prisas! ¡Ni que fueras a apagar un incendio!

Pero hay un detalle más que siempre me encantó: arriba lo tenéis. En muchos de los cruces por los que pasaremos con nuestro bólido, aparecerá un coche de bomberos, con su sirena a todo meter. Me llamaba mucho la atención lo bien que estaba conseguido el efecto de proximidad del camión. Al principio, oiremos el aullido atenuado por la distancia (lo que ya debería ponernos sobre aviso, léase: ¡echa el freno, Macareno!) y conforme nos vayamos acercando, irá creciendo en intensidad.

Cuando nos alejemos, de nuevo el sonido se debilitará. Muy logrado, en serio. Esta era, por cierto, una de las grandes ventajas del SID sobre muchas de las máquinas contemporáneas del C64: la posibilidad de jugar con el volumen del sonido. La mayoría de consolas, ordenadores y similares de aquel entonces, o reproducían algún sonido, o no reproducían nada, pero sin términos medios.

 
 

¡Eeh! ¡Quieto todo el mundo! Sí, le he puesto un "seis" a este apartado, sí. Pero recordad que hablamos de un juego de 1982. No se pueden comparar títulos de C64 en términos absolutos, porque evolucionaron de forma pasmosa a lo largo de los años, igual que no es justo medir por el mismo rasero al Doom y al Quake 3 (a mí me sigue gustando más el primero, por cierto... al final va a resultar que soy un nostálgico crónico).

En aquel entonces, no estaba tan mal. Sí: los fondos son esquemáticos, pero al menos tienen scroll... chusquero y basto, pero scroll a fin de cuentas.

La mayoría de los sprites son monocolores (aunque no están mal definidos) y para uno multicolor que aparece (el coche de bomberos), es prácticamente un bloque con ruedas. Pero aún así, haciendo un verdadero esfuerzo, y tratando de recordar qué impresión me causaron hace 20 años... creo que la nota es la más adecuada.

Otro tanto aquí. De música nada, claro, y los efectos son más bien escasitos. Pero el ruido del motor del bólido es simplemente magnífico. Es más: yo diría que suena mucho mejor que bastantes títulos que se lanzaron casi una década después. Lo mismo puede decirse del sonido de la sirena de los coches de bomberos.

No puedo ser nada objetivo, insisto. Así que os animo a que os lo bajéis y probéis vosotros mismos. ¿Que con qué os vais a encontrar? Pues con un jueguecillo simplísimo, con algunos toques simpáticos y, sobre todo, infinitamente FÁCIL.

De hecho, con un poquito de habilidad, me da a mí la impresión de que uno es capaz de darle la vuelta al cuentakilómetros (lo que, supongo, deben de ser unas cuatro o cinco horas de juego ininterrumpidas -demasié p'al body... incluso para mi en mis mejores años-) sin perder una sola vida.

* El sonido del motor de nuestro coche y el de las sirenas de los camiones de bomberos.
* El detalle de las gasolineras.
* ¡Que me trae mu buenos recuerdos, coñe! :'-)

* Terriblemente... ¡fácil!.