Navy Seals
Género: Arcade Música: Matthew Cannon
Desarrollado por: Ocean Año: 1990
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Hay que decir una cosa: Ocean tendría sus detractores (que los tenía), pero fue una de las pocas compañías que, en cuanto a juegos de Commodore 64, les pasó como al vino: mejoraron con el tiempo. Sus títulos alcanzaban cada vez niveles más altos de calidad: mejores gráficos, mejor sonido, mejor música, más jugabilidad. Uno de sus programas técnicamente más trabajados (tanto, tanto, que casi da la impresión de ser una "superproducción" en toda la regla) fue este Navy Seals. Había gente a la que le fastidiaba (y no sé por qué, la verdad) que la mayoría de los lanzamientos de esta compañía no fueran más que licencias cinematográficas. Vamos, de hecho, a finales de los 80, Ocean era prácticamente la "conversora oficial de películas a videojuegos". Vamos, nombrar esas adaptaciones, es empezar y no parar: Robocop, Darkman, Batman, The Untouchables, Total Recall, ... y ¿cómo no? este Navy Seals también entra en el saco.

El caso es que no recuerdo que en España se estrenara esta película, y no entiendo por qué... tenía todos los ingredientes para ser un exitazo de taquilla: acción a raudales, americanismo exacerbado rezumando de cada fotograma... (es curioso lo que nos gusta aquí darles caña a los yanquis -empezando por su seguro servidor, sí, lo reconozco-, y luego no perderse las películas mejor promocionadas y más espectaculares que vienen de Hollywood). No sé si eso influyó en el hecho de que este juego aquí no se conociera. Vamos: YO no lo conocía, señores. Igual su caso es distinto :-)

¡No toi, no toi, toi condío! Navy Seals es, simplemente, espectacular. Y más, en la estupenda versión en cartucho que tenéis disponible en esta página. No hay más que ver la presentación. En serio, ya os digo: digna de toda una superproducción de software. Los gráficos, la música... casi parece que estamos a punto de participar en una de esas "películas interactivas" de principios de los 90.

Afortunadamente, no es así. Ese sub-género desapareció bastante pronto. Menos mal, porque la mayoría de los juegos que lo integraban consistían en poco más que en presenciar un desfile de bonitos dibujos en los que el usuario ni pinchaba ni cortaba y, si acaso, de cuando en cuando, se le instaba a que tocara alguna teclita, como para despistar...
No, Navy Seals desprende acción a chorros.

No sé de qué iba la película, pero aquí nos enfrentaremos a dos misiones. La primera de ellas se desarrolla en el Golfo de Omán y el objetivo es neutralizar una serie de misiles Stinger robados por los malosos, antes de que puedan utilizarlos y, ya de paso, rescatar a la tripulación de un helicóptero derribado.

Tendremos que atravesar varios niveles, comenzando por una zona portuaria bien guardada. (Vamos, tan bien, tan bien, tan bien que... nunca he conseguido superarla). Sé (por las instrucciones, claro, ¿no te fastidia?) que tras varios niveles, podremos llevar a cabo la segunda misión, que tiene Beirut como escenario y debe conducirnos hasta un submarino aliado, que nos sacará del lugar.

Pero bueno, creo que con el buen rato que he dedicado a este juego, tengo suficiente información para hacer un comentario jugosito.

Vamos a ver: si hay algo de este Navy Seals que llama la atención en seguida son los sprites. Simplemente ASOMBROSOS. Todos están diseñados en alta resolución (como la mayoría de los elementos del decorado, por cierto), maravillosamente dibujados y hacen gala de una animación asombrosa (sobre todo en algunos movimientos, como los que realizan para encaramarse sobre algunas cajas o barriles). Echadles un ojo a las capturas. ¡Para que luego digan que los juegos de C64 eran cuadriculados! 

Contamos con un comando de cinco hombres, aunque sólo podremos manejar a uno cada vez. ¿Traducción? Tenemos cinco vidas. Ea. Cada vez que perdemos una de ellas, otro de los miembros del equipo Seal pasa a protagonizar el fregado. A título anecdótico, estos son Ramos, Leary, Rexer, Hawkins y Curran. Vamos, como si os digo Pata, Peta, Pita, Pota y Araceli, ¿no? *ejem*

Bueno; el caso es que los protagonistas son verdaderamente manejables. Además de correr, saltar, disparar (comenzamos con una pistolita, pero en algunas cajas se ocultan armas más potentes) y agacharse, pueden trepar sobre algunos obstáculos (como está haciendo el recio chavalote de la captura de abajo), o agarrarse a algunas plataformas y, colgando de ellas, avanzar a derecha o izquierda... ¿para pillar a los malos por sorpresa, me decís? Pues no; olvidaos de eso. Los enemigos se las saben todas, los muy rufianes.

Este es uno de los detalles que menos me convencen del juego: una cosa es que los malosos tengan una cierta IA (si se podía hablar de algo semejante en los juegos de 8 bits -no creáis: a veces SÍ que se podía-), pero otra muy distinta... ¡es que sean Dios! Me está quedando un montoncito de barriles precioso

Vamos, o Alá, en este caso concreto, jejeje... 
Me refiero a que a los tíos no hay quien les pegue un susto. Están siempre alertas, siempre con el dedito dispuesto a darle gusto al gatillo...

Y si te ven corretear en un nivel por debajo del suyo, no dudarán en apuntarte con sus armas y tratar de hacerte un par de agujeritos de regalo. A veces, un solo enemigo se las puede arreglar para acabar con medio comando. Si está bien situado, y no actuamos con rapidez (y una miaja de suerte), el tiparraco, allí apalancado en su puesto, se hartará de reír ante tus patéticos esfuerzos.

Más aún: nosotros NO podemos apuntar en cualquier dirección, como hacen ellos. Y, al contrario de lo que ocurre en la mayoría de los juegos, un solo tiro de un maloso, manda a nuestro aguerrido Seal a tomar viento. Aunque todos tienen un nivel de energía, sólo parece que sea de utilidad en las caídas.

Pero más aún: tenemos poco más de 3 minutos para completar el primer nivel (insisto: no he pasado de ahí nunca). Y la cifra ni se reinicia cada vez que plantamos una bomba... ¡ni siquiera cuando perdemos una vida! Este es, sin duda, el mayor peligro del juego. Aunque te encuentres a los malosos de sopetón, enfilando tu tabique nasal con el cañón de sus rifles, todo es cuestión de aprender en qué lugares aparecen y cómo reaccionan (vale, vale... antes exageré un poquillo... no son taaannnn listos después de todo). Pero eso de los cuatro minutos mal contados para terminar cada fase... ¡mamma mia! Os aseguro que os costará muuucho tiempo y muucha práctica.

 
 

Sencillamente magníficos, especialmente los sprites. Quizás a los escenarios (que de todos modos están muy bien) se les pueda achacar que son un poco oscuros. Pero en general, el aspecto del juego es de mucha profesionalidad y elegancia. 

No podía ser menos: tanto las músicas como los efectos de sonido están al nivel que cabría esperar en un juego de esta calidad.

La impresión que da este juego es, sobre todo (sííi, ya sé que me repito más que la portada del Telediaaaario, pero ¿creéis que es fácil redactar cientos de fichas de estas y ser original en cada una de ellas?) de gran profesionalidad. Técnicamente está muy, muy, trabajado y, además, el hecho de que hubiera una versión en cartucho es algo estupendo. Tiempos de carga inexistentes y más dibujitos a pantalla completa y demás extras. 

* Los gráficos... especialmente, los de los sprites.
* En general, es un juego de altísima calidad y técnicamente muy cuidado.
* Que los malosos puedan disparar en cualquier dirección y nosotros no.
* El límite de tiempo.