Nemesis the Warlock
Género: Arcade Música: Rob Hubbard
Desarrollado por: Martech Año: 1987
Pincha aquí para ver la portada ampliada Pincha aquí para bajarte el juego Pincha aquí para bajarte el manual en inglés Pincha aquí para bajarte la música en formato SID Mooolaa...

Este juego rezuma mala leche por todas partes. Un protagonista con pinta de demonio, masacres inmisericordes a espadazos, tiros y bocanadas de fuego a lo largo de multitud de niveles, efectos que, aunque primitivos, llaman lo suyo la atención (fijaos en la forma que se les ocurrió a sus autores de representar la energía que nos queda... una mano que va aplastando un corazón, hasta dejarlo hecho una repulsiva papilla sanguinolenta)... en fin, que tenía todos los ingredientes para que las pertinentes oenegés surtidas, coloridas, floridas y con demasiada frecuencia agilipolladas, intervinieran airadamente, protestando ante el temor y la indignación que les provocaba el hecho de estar absolutamente seguros de que semejante despliegue de violencia, convertiría a tooodos los niños indefensos, estúpidos y descerebrados de su generación, en zombis asesinos.

Es de lo más natural: si el hombre proviene del mico, habrá heredado de él su afán por imitarlo todo, ¿no? Claro, por eso es de esperar que si sientas a un chavalín de 14 años en frente de este Nemesis - the Warlock, automáticamente se haga con algún rifle y un espadón monumental, y se lance a la calle a masacrar indiscriminadamente a los peatones. De lo más normal, claro. Y ya puestos, ¡que prohiban también el parchís, por apología del canibalismo! ¿O es que no puede ocurrir que a alguien le dé por entrar en un centro comercial, comerse al guardia, y contar veinte?

¡Zas! ¡Toma tajo al páncreas! En fin... que gilipuertas hay en todas partes. Que idos de la perola (no, no me miréis a mi, que yo soy de lo más inofensivo) se encuentran, desgraciadamente, hasta debajo de las piedras. Y que no si tienen una excusa para hacerle la pascua al prójimo, se buscan cualquier otra.

Así que dejémonos de zarandajas, y dediquémonos a echar un buen rato, pacíficamente, amontonando los cadáveres de nuestros enemigos, ¡yiaaaaaarrrgh!

La cosa es bastante simple. Tenemos que superar cada pantalla aniquilando a un cierto número de "terminators" (que aparece en la parte inferior izquierda del panel, justo debajo de la manita haciendo polvo el corazón -por cierto... que alguien me explique qué significa el subtítulo ese que proclama "La muerte de Torquemada"-), los soldados del malo de la película (un tal Termight), que aparecen por todos lados, deseando dar guerra.

Para ello, contamos con tres armas, aunque sólo podemos usar una todo lo que nos dé la gana: la espada. Las otras dos, es decir, el rifle láser y la bocanada de fuego, tienen usos limitados. La munición del primero aparece en forma de una especie de pequeñas cajitas grises (si os fijáis en la captura de arriba, hay dos de ellas en la parte inferior derecha de la pantalla). Cada vez que nos agachemos y recojamos una, obtendremos 12 descargas. El aliento de fuego sólo podrá emplearse un número de veces predeterminado en cada pantalla: una en la primera, dos en la segunda ... y bueno, imagino que la progresión sigue así, pero como no he podido llegar más lejos...

La mecánica es sencillísima, como veis. Apenas tiene mucha más chicha: acción pura y dura... con un par de detalles añadidos, como por ejemplo, que de algunos de los malosos, al caer vapuleados por nuestro extraño protagonista (lo cierto es que parece el malo, con esa cabeza draconiana y esas pezuñas de chivo), emerge, tras provocar toda suerte de espasmos y estertores en el cuerpo y ponerlo todo perdido, una especie de espíritu o muerto viviente enarbolando una guadaña, que se pasea por la pantalla.

Estos energúmenos son un verdadero peligro. Aunque no tienen ninguna forma de ataque a distancia (al contrario que el resto de los enemigos, los cuales, de vez en cuando, disparan algún que otro tirito), si nos tocan, nos restarán mucha energía. Además, son muy resistentes. Es necesario un buen número de descargas del rifle láser para destruirlos. El aliento de fuego lo consigue a la primera, pero la bola flamígera que el protagonista escupe se detendrá al impactar contra el zombi en cuestión, mientras que a los malosos normales, literalmente los barre de la pantalla. (Ah, y por supuesto, olvidaos de utilizar la espada contra ellos... no les hace ni cosquillas).

Tenemos que esmerarnos en llevar a cabo nuestra masacre de "terminators" intergalácticos, porque cuanto más tiempo pasemos en una pantalla, más de ellos aparecerán.

Esto se refleja por una imagen de Termight, que se va dibujando poco a poco en la parte inferior derecha del panel, y aunque los soldaditos-carne-de-cañón no son especialmente peligrosos, el caso es que resultan muy difíciles de evitar cuando la pantalla se llena de ellos. Y no olvidemos que a más malosos de a pie, más posibilidades hay de que surjan zombis de algunos. Ese energúmeno está a punto de convertirse en abono

Cuando hayas conseguido quitar del medio a todos los enemigos necesarios para completar la pantalla, tendrás que correr para encontrar la salida, porque la aviesa mano estruja-corazones acelerará espectacularmente su trabajo. O lo que es lo mismo: comenzaremos a perder energía a marchas forzadas y si no salimos del nivel a tiempo, nos quedaremos sin la única vida que tenemos.

La cosa no es fácil: la salida nunca es obvia (vaya, que no aparece por ningún lado) y en cada pantalla puede estar situada en cualquier sitio, así que superar un nivel en el que nunca hemos estado, se convierte en una cosa de suerte.

 
 

Pues ya podéis verlos en las capturas... cuadriculadérrimos. La monda, vamos. Yo creo que sólo revoltijos de pixels como los del Narco Police, podrían comparárseles. Sin embargo, la animación no está nada mal.

De hecho, resulta bastante sorprendente el movimiento que hace Nemesis con su espada, y sobre todo, el respingo que pega el maloso cuando recibe el impacto. El detalle de los zombis emergiendo del cuerpo de algunos caídos, es bastante divertido también.

Muy commodoriano, y eso es bueno. La música es de Rob Hubbard, y los efectos de sonido cumplen sobradamente.

Será simple, será difícil y destilará violencia gratuita, sí... pero, ¡y lo divertido que resulta...!

* Muy entretenido. * Difícil.
* Los gráficos están espantosamente cuadriculados.