Nightbreed
Género: Arcade Música: Jonathan Dunn
Desarrollado por: Ocean Año: 1990
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Se ve que el tal Clive Barker es todo un cerebrito en esto del cine fantástico con actores sepultados bajo varias toneladas métricas de maquillaje, postizos y aderezos surtidos que igual les transforman en babosas mutantes que en alpargatas caníbales de tres metros de altura. Aunque es un nombre que siempre me sonó bastante, lo cierto es que no me llamó la atención hasta que se lanzó un juego de PC (tipo Doom) llamado Undying. Quizás creáis que exagero, pero no soy capaz de jugarlo solo en casa, de noche y con las luces apagadas. Como dirían los expertos en las intrincadas lides del conocimiento de la psique humana, usando uno de sus rimbombantes tecnicismos... ¡ME JIÑO VIVO! 

Y hete aquí que cuando recopilaba un poquillo de información para escribir esto que estáis leyendo, acerca del juego Nightbreed, basado en la película del mismo título, traducida aquí como "Razas de Noche", en aquella lejana época en la que a las distribuidoras les daba por transcribir el nombre de sus importaciones a nuestro idioma (y además, haciéndolo bien; nada de transmutar "The Story of Doctor -no sé cuántos-" en "Por el Valle de las Sombras" -caso verídico-), y no las dejaban tal cual ("Dungeons & Dragons", "Blow"... se ve que venden más así)... estee... decía, que cuando leí un poco sobre el juego, descubrí que la película Razas de Noche era idea del ínclito señor Barker.

No sé si la habéis visto... yo la dejé pasar a propósito, porque no me llamaba demasiado la atención. Pero a juzgar por el argumento, igual no estaba tan mal...

Pa mi que este no viene de buenas... Tiene un cierto regusto Lovecraftiano, siempre presente (por lo que me estoy dando cuenta) en las creaciones de Clive Barker. Veréis: todo comienza cuando un joven llamado Boone ingresa en un psiquiátrico, medio tarumba porque se cree autor de una serie de horrendos asesinatos.

El caso es que no los cometió él, sino su médico, precisamente, bajo su psicótico alter-ego, "Mask", pero al pobre muchacho le remuerde la conciencia cosa mala...

Sin embargo, en el loquero le aseguran que existe un lugar llamado Midian, donde todos los pecados son perdonados. Y claro, lo más normal del mundo, en vez de tomar los comentarios de un chiflado de manicomio sobre un maravilloso reino subterráneo con... erm... el escepticismo que merece, pues nuestro héroe se lanza, convencido, a la búsqueda de semejante paraíso. En el Mundo Real, al tal Boone le esperarían dos o tres batallones de celadores, deseando echarle el guante encima para someterle a una duchita más bien tirando a gélida. Pero como esto es una película, resulta que Midian existe...

Existe, sí, y se encuentra bajo el cementerio.

Aquí la cosa se desmadra definitivamente: el lugar es el refugio de las Razas de Noche, una estirpe aún más antigua que la Humanidad y dotada de asombrosos poderes, que les permiten incluso cambiar de apariencia (pero por lo que se ve, no les valen de mucho más, ya que han tenido que esconderse bajo tierra después de siglos de persecución por parte de los hombres corrientuchos). Boone llega hasta ellos en busca de ayuda, pero también les lleva la destrucción... no sólo le ha seguido el matasanos desquiciado de Decker (alias "Mask"), sino todo un ejército de neonazis pertenecientes a una organización conocida como "Los Hijos de los Libres" (pues sí...), deseando quitar de la circulación a todo lo que huela a monstruosidad ancestral del inframundo... y si eso implica freír a Booner, se le sofríe bien, y punto.

¿A que no está mal? Pues esperad, esperad, que hay más: las leyendas de los Nightbreed aseguran que un hombre les llevaría al borde de la aniquilación, pero terminaría salvándoles (Boone, obviamente). Esa es precisamente nuestra misión en este juego. Y para que no os quejéis, contaremos con la ayuda de Baphomet, el mismísimo dios de las Razas de Noche, capaz de resucitarnos tres veces (una forma una miaja enrevesada de decir que contamos con otras tantas vidas) y hasta de concedernos, cuando nos bautice, el poder de transformarnos en el Cabal, un monstruito humanoide especialmente poderoso.

El juego comienza en el cementerio, donde nos las tendremos que ver principalmente con miembros de "Los Hijos de los Libres" que, liderados por el jefe de policía Eigerman, han llegado a la zona bien provistos de armamento pesado y mala leche a raudales. Los muy mamelucos tratarán de atacarnos a tiros, cañonazos o hasta con lanzallamas, si nos ven a distancia. Cuando nos acerquemos lo suficiente, la emprenderán a puñetazos y patadas contra nosotros; está claro que habrá que responder con caricias similares.

A veces (demasiado pocas, creo yo), algunos de los neonazis sueltan su arma al caer al suelo. Podemos recogerla y emplearla contra los demás malosos que nos asalten (pulsando fuego+abajo). Claro que no todo van a ser ventajas, y la munición es limitadísima. No sólo nos toparemos con estos angelitos en la primera fase: también veremos a algunos de los primeros Nightbreed. El puente sobre el río Moco

Y se conoce que no les hace mucha ilusión conocer al Elegido, porque al menor descuido aprovechan para sacudirle una bofetada colosal, o arrearle un bocado en la nuez. Encantadores, los muchachos...

Las Razas de Noche son palabras mayores. Uno se pregunta cómo infiernos han sido sometidos por un puñado de mindundis armados con cachiporras y tirachinas (porque si llevan tantos siglos huyendo del personal, es de suponer que la persecución comenzó cuando las armas de destrucción masiva más avanzadas eran la garrota con clavo incorporado y el canto rodao). No podemos matar a ninguno de ellos... si acaso, echarlos de la pantalla a porrazo o tiro limpio. De hecho, hay un monstruillo que, al encajar una guantada, pierde la cabeza, pero en lugar de estirar el tentáculo, va y se cabrea, mientras su cráneo revolotea furiosamente por la pantalla.

Cuando logremos acceder a Midian (ya sea buscando la entrada, o mediante un método tan sutil como pisar una mina y caer a través del cráter que abre la explosión), las cosas se pondrán interesantes. Cada vez veremos menos humanos y más Razas de Noche; algunas, verdaderamente sorprendentes... y todas de lo más hostiles y dañinas (aunque, afortunadamente, según profundizamos en las grutas, encontraremos una serie de esferas flotantes que nos hacen recuperar energía si las tocamos).

Hemos de descender siempre que podamos, hasta llegar a Baphomet, para que con nuestro bautismo nos conceda el poder de convertirnos en el Cabal (pulsando F1, por cierto) temporalmente. Pero ese no es el único paso a dar para completar el juego: además, hemos de encontrar las tres llaves de Midian (una de ellas la tiene el chalao del psiquiatra, así que tendremos que enfrentarnos a él), soltar a los Bersekers (los Nightbreed más feroces), liberar a todas las Razas de Noche y derrotar definitivamente al medicucho, en el combate final.

Ah, un detalle más: en el menú principal se nos ofrece la posibilidad de continuar el juego desde un punto avanzado, reconstruyendo el símbolo de Midian que aparece en la fase correspondiente. Veréis: en cada nivel podremos observar una especie de "M", en varias de las pantallas, como parte del decorado. Pues bien: se trata de reconstruirla, seleccionando las piezas adecuadas de un puzzle. En función del icono que formemos, accederemos directamente a una fase u otra.

 
 

Quizás sean un poco cuadriculados, pero no escatiman en colorido. Además, muchos de los personajes son verdaderamente sorprendentes, con sprites enormes, muy originales y que se mueven con rapidez.

Por si fuera poco, hay una verdadera multitud de Razas de Noche diferentes. Durante todo el juego, podremos ver continuamente, todo tipo de efectos sobre el escenario... relámpagos en la primera fase, llamas que brotan del suelo o temblores que sacuden la pantalla entera, en niveles más profundos...

La música es bastante buena (por cierto: en Internet, en el SIDPlay y en el manual -que pasaré a OCR dentro de no mucho-, le conceden la autoría a Matthew Cannon, pero en la pantalla de créditos del propio juego, se asegura que el autor es Jonathan Dunn, así que he decidido ponerle a él en esta ficha) y hay efectos de sonido verdaderamente logrados (como los de los truenos).

El problema es que, no me explico por qué, sólo usan un canal del SID, así que no se pueden escuchar dos al mismo tiempo. Incomprensible.

Al margen de tener un argumento bastante trabajado, Nightbreed es un buen arcade, jugable y con el grado de dificultad justa, unos gráficos que, aunque resultan algo cuadriculados, son coloristas y están llenos de detalles (especialmente los de los personajes; además, hay cantidades ingentes de ellos). Lo que no termino de entender es lo de que sólo se use un canal del SID. En un juego de 1990, no le encuentro explicación, en serio...

* El argumento (auque reconozco que no influye de un modo vital en el desarrollo).
* La variedad y detalle de las Razas de Noche.
* Algunos efectos, como relámpagos, temblores, etc...
* ¿Por qué infiennnos un juego de 1990 sólo usa un canal del SID?