Pitstop 2
Género: Carreras Música: No tiene
Desarrollado por: Epyx Año: 1984
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Lo dije en la ficha del Pitstop (primera parte) y me ratifico en esta. Epyx fue una compañía que siempre estuvo por delante de su tiempo. El hecho de que se especializaran en el C64 (al menos, durante sus primeros años de existencia; más adelante, comenzaron a versionarse algunos de sus títulos para otros de los sistemas de 8 bits más populares del momento, aunque me atrevería a suponer que esas adaptaciones corrieron a cargo de alguna que otra pequeña compañía subcontratada) les hizo llegar a expimirlo como pocas empresas de videojuegos de los 80.

En 1984, el Commodore llevaba sólo un año en el mercado europeo y los juegos que lo alimentaban solían ser más simples que un bocata de pan rallao. Y llegan los muchachos de Epyx y, así, como el que no quiere la cosa y por la cara, lanzan un juego de carreras en 3D, que divide la ventana en dos mitades y permite participar a dos jugadores simultáneamente. Y todo esto, a 1 MHz mal contado. Lo nunca visto.

No, en serio, literalmente: lo nunca visto.

¡Corre, corre, que te pillo! Fijaos en los gráficos. Si yo estuviera en la competencia, habría adquirido un color tirando al del yeso, al mirarlos. Y tendríais que verlos en acción: su suavidad y rapidez son proverbiales. Mucho más aún que los de la primera parte. No sólo no desmerecerían en un juego del 86 o puede que incluso del 87, sino que les daban sotopocientas vueltas a más de uno y más de dos títulos publicados entonces.

En realidad, Pitstop 2 es una versión corregida y aumentada de la primera entrega, en todos los aspectos. Están presentes los mismos elementos que llamaron tanto la atención en el título original. O mejor dicho, está presente EL mismo elemento llamativo: las paradas en boxes.

La idea y la mecánica son prácticamente idénticas. Cuando nuestro bólido golpee contra los demás o contra los bordes de la pista, los neumáticos se dañarán, lo que se representa por una barrita en cada uno de ellos, que cambia de color en función de los destrozos que esté soportando. Si en algún momento vemos que la dichosa barra se pone roja, hay que ir pitando a los boxes, porque de lo contrario, podemos tener un reventón y quedar fuera de carrera.

Y en esta ocasión SÍ que estamos hablando de una carrera de verdad. Ya sabéis (si seguís estas fichas con asiduidad) que lo que a un servidor de ustedes más le ha fastidiado siempre de los juegos de este tipo es que, en realidad, no eran mucho más que una carrera de obstáculos, en la que nuestro coche les sacaba cosa así de 140 km/h a los demás y avanzaba como una exhalación, esquivándolos. La cosa es tan divertida como pilotar un Ferrari en una competición de karts... ya me diréis...

Pues en Pitstop 2 cambian las tornas. Aunque la mayoría de los pilotos seguirán comportándose como si condujeran un Seat Panda de esos del año de Mari Castaña, el Epyx Robodriver, o séase, el controlado por el ordenador en la "subventana" inferior, en el caso en el que elijamos jugar nosotros solos, es verdaderamente bueno. Puede que su punta de velocidad no sea tan alta como la nuestra (se queda unos 10 ó 15 km/h por debajo, solamente), pero el tío se maneja envidiablemente bien en las curvas... o eso, o es que yo soy una miaja torpeitor, porque tengo una tendencia más que irritante a comerme todos los laterales de la pista en cuanto se retuerce un poco, jeje.

Bueno, en realidad (punto negativo aquí) es dificilísimo controlar el bólido en las curvas. Hay que conducirlo dándole toques continuos en sentido contrario al del trazado, de modo que en vez de seguirla como Dios manda, parece que vayamos bajo los efectos de una cogorza del quince. La mayoría de las veces, terminas rozando contra el exterior de la curva, lo que hace estragos en el neumático pertinente y te fuerza a visitar los boxes. Y, claro, ahora la cosa adquiere una nueva dimensión: en Pitstop 1 no competíamos contra nadie, sino que simplemente teníamos que conseguir el mejor tiempo posible. Ahora, una parada en el box implica ceder unos segundos preciosos a nuestro oponente (que, no creáis, en carreras muy largas, también les hace sus visitas).

Respecto a los boxes, la mecánica es prácticamente igual a la de la primera parte... con una salvedad: ahora sólo contamos con un operario encargado de cambiar los neumáticos.

Si queréis que os diga la verdad, creo que ese es un cambio a peor. Dado que el tipo en cuestión no puede decirse que se mueva con toda la prisa que la situación requiere, se pierde bastante tiempo cuando tenemos que hacerle rodear el bólido para cambiar el neumático situado en el flanco más alejado. Si lo sé, me compro uno de gasoil...

Si elegimos la opción de "Grand Circuit", en el que tenemos que competir en todas las carreras incluidas en el juego, se seguirá un sistema de puntuación bastante parecido al que se emplea en los mundiales de Fórmula 1. Y en función de nuestro tiempo, se nos colocará (a nosotros y al otro piloto, ya sea controlado por el ordenador o por otro jugador) en una posición u otra dentro de la clasificación general. Hay una serie de pilotos que no aparecen en el juego en sí, sino que se utilizan únicamente como "relleno" de la tabla (y con algunos nombres bastante curiosos, como Penelope Pitstop, o Tina Turbo).

¿Y qué circuitos son esos? Pues hay seis en total: Brands Hatch (Inglaterra), Hockenheim (Alemania), Rouen Les Essarts (Francia), Sebring (Estados Unidos), Vallelunga (Italia) y Watkings Glen (también en los Estados Unidos).

 
 

Para la época, verdaderamente asombrosos (de ahí el pedaso de 9 que les adjudico). Sobre todo por la SimulVision, que no ralentiza en absoluto el desarrollo del juego. No sólo eso: cada ventanita, por separado, tiene unos gráficos estupendos y muy rápidos y suaves.

Además, no creáis que lo de dividir la pantalla en dos es un capricho técnico: es efectivo de veras. Quiero decir que el bólido más rezagado puede ver al otro en su ventana cuando se acerque a él. Si, por ejemplo, pilotamos el coche de la ventana superior y el rival nos pisa los talones, podremos vernos en su pantalla. Si nos movemos a izquierda y derecha, o aceleramos y frenamos, nuestra "imagen" en la ventana inferior hará lo propio. Muy realista todo, vamos. Fijaos en la primera captura: el bólido del Epyx Robodriver (en la pantalla de abajo) nos sigue de cerca y nuestro coche (el rojo) aparece ante él.

Apenas oiremos muchos más efectos que el ruido de los motores. Sin embargo, está muy bien conseguido. Se emplea una voz del SID para cada uno de los dos bólidos en carrera y hay que decir que el resultado es estupendo.

Si me gustaran más los juegos de carreras, le daría una nota más alta a este Pitstop 2. Técnicamente innovador, y muy jugable (salvo por lo dificilísimo que resulta controlar el bólido en las curvas).

* Técnicamente magnífico. Mención especial para la SimulVision, magistralmente resuelta y que no enlentece para nada el desarrollo. * Controlar el bólido en las curvas es la monda de complicado.