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Teenage Mutant Hero Turtles
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Mientras probaba este juego, para redactar después el comentario que leéis (ya sabéis que me gusta hacer eso: documentarme todo lo posible, incluyendo alguna que otra partidita procurando fijarme en todos los detalles), estuve pensando en qué nota ponerle. Anduve dudando entre el 6 y el 7. Y el caso es que el juego puede llegar a ser muy entretenido. Incluso se le ven ciertas hechuras de intento de conversión fiel (lo que no entiendo es por qué se desarrolló en 1991, ya que la recreativa original data de 1987, o quizás 1988), aunque para mí, acaban siendo traicionadas por el inevitable, imparable e invencible (salvo más que honrosas y espectaculares excepciones) virus de la desidia, que como todos sabemos, comenzó a infectar a los programadores de máquinas de 8 bits en general, y del Commodore en particular, a principios de los 90. Le faltan un par de detalles, un par de toques perfectamente exigibles a un videojuego producido en aquellas fechas. Y es que todos sabemos que el C64 era posiblemente la máquina de 8 bits (de entre las mayoritarias) más difícil de programar, pero ¡oigan! ¿no deberían, a esas alturas, de saberse todos los trucos los programadores? ¡Cuántas veces lo desaprovechaban!
Pero vayamos por partes.
Primero, el título: sí, debería ser "Teenage Mutant NINJA Turtles",
pero estamos ante la versión británica señores, y en esa Isla que queda
como vestigio del Imperiecillo de su Graciosa Majestad, no tienen el menor reparo
a la hora de echar mano de la censura o la suavización de según qué
contenidos destinados a los más jóvenes, así que decidieron que eso de "Ninja"
sonaba demasiado agresivo, y lo sustituyeron por "Hero". Curiosa
maniobra poco propia de un sistema liberal. ¿Educar no debería ser cosa de,
primero, los padres y, después, el colegio? ¿Qué pinta el Estado ahí?
Huy, vaya. Me dejé llevar... dejémonos de cavilaciones sociopolíticas y
centrémonos en cosas más serias, como en un videojuego protagonizado por
tortugas mutantes expertas en artes marciales. Asunto de capital importancia
para el devenir de la Humanidad, no me digan ustedes que no.
¿Os acordáis de la "tortugamanía"? Se quedó más en tortuga que en manía, es cierto.
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No se pudo comparar, ni de lejos, con otra moda importada de los USA, como la "batmanía" (la de la película sobre el Hombre Murciélago que al extravagante Tim Burton le dio por rodar con el payaso canijo y alopécico de Michael Keaton en el papel de musculoso vengador de la noche), pero, aún así, propinó más de un pellizquito al mercado mundial. La máquina de "merchandising" de Hollywood es efectiva como pocas. |
Tiene gracia que deglutiéramos a esos monstruitos tan horrendos como si tal
cosa. Cuatro tortugas afectadas por no sé qué experimento radioactivo /
genético / nuclear / inserten aquí la ciencia que más rabia les dé, acaban
mutando hasta adoptar una forma humanoide.
Son entrenadas por ... uhm... una rata enfundada en un kimono. Lo que faltaba.
Otro inocente animalito víctima de los descuidos y desmanes de un puñado de
científicos poco preocupados por el Medio Ambiente, y que, no recuerdo muy bien
cómo, acaba sabiendo mogollón de artes marciales. No sé si es que era la
mascota de algún chino furibundo experto en partir bloques de hormigón con la
rabadilla, o se pasó varios años viendo películas de Jackie Chan mientras
correteaba en el interior de alguna rueda gigante, para ir cogiendo una miaja de
forma física.
El caso es que Splinter (que así se llama el honorable y profundamente sabio
roedor nuclearmente inestable), por si fuera poco, demuestra una sorprendente
sensibilidad artística (al menos, es sorprendente para tratarse de una rata...
aunque lleve kimono) al bautizar a sus ahijados acorazados con nombres de
pintores italianos (¿por qué italianos? Es sólo curiosidad, vaya...):
Donatello, Michel Angelo, Leonardo y ... erm... y... ¿Boticelli? Estee... uhm...
bueno, y otro más. Desde entonces, los chavalines norteamericanos ya saben que
esos nombres son los de cuatro tortugas radiactivas armadas hasta los dientes.
¿La Capilla Sixtina? Sí, sí... la pintaron a golpe de nunchako.
Los años pasan y, recluidos en las cloacas y alimentándose a base de pizza, las Tortugas Ninja (o las "Tortugas Héroe", en la versión
aprobada por su Graciosísima y Escuadrúpeda Majestad) llegan a convertirse en
auténticas máquinas de lucha oriental.
Se las apañan para defender la justicia y el bien sin que la Humanidad sepa de
su existencia y sin despertar la curiosidad de alguna pandilla de aviesos
biólogos que, escalpelo en mano, no tardarían en diseccionarlas, gracias a su
amistad con la única persona que les ha visto y les conoce: una maciza
reportera llamada April O'Neal. Nada mejor, para evitar que la prensa diga
según qué cosas de ti que... tener enchufe con ella (con la prensa, digo).
Pues, no podía ser menos, a April le falta tiempo para dejarse secuestrar por las hordas androides del malvadísimo Shredder, una especie de Señor de la Guerra tarao y anacrónico con unos impulsos megalomaníacos bastante preocupantes. La retienen en un despacho de un edificio de oficinas envuelto en llamas, así que ahí entramos nosotros, embutiéndonos en el caparazón de una de las abominaciones mutantes, y esgrimiendo una de sus armas personalizadas, para repartir guantadas a todo el que se interponga entre nosotros y la chavala.
| Así comienza la aventura, que habrá de llevarnos a través de una serie de etapas infestadas de androides guerreros, hasta enfrentarnos al mismísimo Shredder. Antes, por supuesto, tendremos que dar buena cuenta de sus lugartenientes, que en este entorno de cobayas samurai, sanguijuelas judokas y rodaballos karatekas, no podían ser sino un cerdo, un rinoceronte... en fin... | ![]() |
Curiosamente, aunque en el panel de la parte superior de la pantalla se
muestren dos casillas que deben albergar la puntuación, energía y vidas de
sendas tortugas, las instrucciones aseguran que la versión de C64 no permite
que participen dos jugadores simultáneamente. Hay algo que no me cuadra. ¿Para
qué se toman la molestia entonces de incluir esa segunda ventana, y hasta
marcarla con un "2" de lo más saleroso? Bien es cierto que intenté
que surgiera la segunda bestezuela devoradora de pepperoni pulsando el botón de
disparo del joystick (emulado, claro) en el otro puerto, y lo único que
conseguí fue desactivar la música. Ups.
Pues miren ustedes, he aquí otro de los detalles que me ayudaron a decidir no
otorgarle un notable al juego: es algo personal, sí, pero me fastidia ver en el
manual eso de "... no disponible en la versión de CBM64". A mediados
y finales de los 80, lo más frecuente era ver en las instrucciones párrafos
como "Sólo en la versión de C64", o "Amiga, Atari y C64
sólo". En fin. La desidia y sus fiebres volcánicas, ya se sabe...
Bueno, pero ¿cómo es este juego? ¿Cómo se porta dentro del poco cuidado género de los pellizcos en los empastes y los codazos detrás de las orejas? Pues no del todo mal, hay que reconocerlo. Cuando aprendes la mecánica, puede llegar a ser bastante rápido y divertido, con un nivel de dificultad bien graduado... ah, pero creo que esto habría que dejarlo para el "comentario técnico", ¿no creéis? Vamos a ello...
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Coloristas, y no exentos de detalles como las llamas que crepitan en la parte inferior de la pantalla, durante la primera fase. Aún así, creo que se le podía exigir más a un juego de 1991. Los personajes son bastante pequeños y cuadriculados, aunque tienen prácticamente todos los movimientos de la recreativa. |
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Podemos jugar con música y efectos de sonido simultáneamente, o sólo con éstos. Ni la una, ni los otros son una maravilla, pero cumplen más que de sobra con su cometido. Además, los canales del SID no se pisan; tiene su mérito eso, y no era infrecuente verlo (o más bien escucharlo) en algunos títulos. |
Los programadores conseguían dar la sensación de que había 4 canales, en lugar de 3, reproduciendo dos sonidos alternativamente en uno de ellos. Sólo se usa una voz, pero se tocan muestras alternas, sin que el oído lo note.
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Sí, sí, este Teenage Mutant Hero Turtles no es una mala conversión y, además, puede llegar a ser bastante entretenido, pero no puede evitar que el maldito virus de la desidia de los 90 deje un par de huellas de su paso, como picaduras de viruela. Y ya sabéis lo que me fastidia eso. |
| * Una buena conversión. * Entretenido. * El sonido (porque permite música y efectos a la vez, simulando 4 canales). |
* Personajes pequeñajos y cuadriculados. * Que no permita que participen dos jugadores simultáneamente. |