Terramex
Género: Aventura Música: Ben Daglish
Desarrollado por: Argus Press Software Año: 1987
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"¡Y sin embargo, caerá!", fue la sentencia del profesor ... estee... no-sé-cuántos, ante una comisión de científicos y autoridades mundiales, que se mofaban de su advertencia. Un enorme asteroide errante se acercaba a la Tierra, y la golpearía en cuestión de unos meses, abriendo un boquete que ríase usted de las obras del cable ese.

Ante tanto escarnio, humillado e indignado, y en una apabullantemente insolidaria maniobra con ribetes suicidas, el profesor se aleja de la mundanal carcajada, y se recluye en lo más profundo del desierto más recóndito del país más inaccesible del planeta.

Treinta días antes del cebollazo cósmico, los telescopios detectan el gigantesco peñasco interplanetario, en ruta de colisión con nuestra frágil canica azul, y deciden tomarse en serio los avisos del que consideraban como un astrofísico tarao. A buenas horas, mangas verdes. Queda sólo un mes para el impacto, y nadie más que el profesor sabe cómo evitarlo. ¿Solución? Enviar en su busca a un héroe osado, gallardo... y cabezón.

Y he aquí el elenco de aventureros de entre, los que llevan las riendas de la Humanidad, deberán elegir al que se enfrentará a los peligros de esta misión:

¡Anda! Una aspiradora volante en medio del desierto. Claro. Lo más normal del mundo.
- Big John Caine, una especie de trampero gringo tocado con un gorrito de piel de castor, al estilo de David Crockett.

- Fortisque-Smithe: un valeroso explorador con muchos años de remontar ríos salvajes a sus espaldas. Salacot incluido en el lote (foto a la izquierda).

- Herr-Krushe: recién salido del horno de prúsares del Kaiser Guillermo, no le falta ni el casco con pincho incorporado (foto abajo).

- Wu Pong: aguerrido guiri nipón que no se arredra ante panorámica o paisaje alguno, por muy difíciles que sean de encuadrar dentro de un objetivo de cámara compacta de las de andar por casa. Es mortífero cuando está equipado con un carrete de 36 fotos y un flash.

- Henri Beaucoup: Miren ustedes, no entiendo de Historia, pero por el nombre de este bigotudo caballero y el sombrero modelo papelera de oficina con el que cubre sus guedejas, es más que probable que se trate de un soldado francés de, poco más o menos, la época en la que, cuando un mandamás caía mucho en las encuestas de popularidad... se le caía también la cabeza.

Uno de estas heroicas criaturitas será la responsable de adentrarse en una tierra inhóspita, infestada de peligros, y llegar hasta el profesor.

Y no creáis que la elección de un personaje u otro no influye en el desarrollo del juego; ¡sí que lo hace! ... al menos, un poquito. Aunque la mayoría de los acertijos y puzzles a resolver son comunes para todos los aventureros, hay un par de ellos específicos de cada uno, y que habrán de resolver echando mano del objeto adecuado.

Y es que Terramex es una de esas estupendas aventuras de 8 bits de las que ya no se hacen (si acaso, parte de su herencia aparece en las andanzas de Guybrush Threepwood, Many Calavera y otros ilustres de LucasArts), completamente basada en recopilar los objetos más extraños y saber utilizarlos en el momento oportuno.

Ahí está su encanto, sí. Y precisamente, ahí también está su punto débil, porque ¡mamma mía! ¡Hay cada enigma...! Mirad: me encantan las aventuras. Es uno de mis géneros favoritos, pero aunque me gustan los acertijos de lógica (incluso cuando tienen un puntito de surrealismo), me revienta aquello del "ensayo y error". Me aburre sobremanera. De verdad, no sé qué le ven algunos programadores a eso de obligar al usuario a probar combinaciones absurdas hasta que suena la flauta por casualidad. Para mí, siempre ha sido el problema principal de las aventuras gráficas de LucasArts, por ejemplo. A veces, al borde de la frustración, uno tiene que recurrir a uno de esos "walkthroughs" que pululan por Inet, para dar con la solución de un acertijo concreto. Y cuando la descubre, se da cuenta de que... ¡en la puñetera vida lo habría resuelto por sus propios medios!

Menos mal que los juegos de 8 bits daban para menos combinaciones tontescas y desesperadas, pero, aún así, no creáis que os libraréis de ellas en este Terramex. ¿A quién se le ocurre que para que un globo aerostático levante el vuelo hace falta un pergamino? Si al menos nos dieran más información sobre cada cachivache... no sé... sus nombres, o qué aspecto tienen, o en el caso concreto del papiro este de marras, qué texto calenturiento y lúbrico contiene, que se las arregla para poner un globo en el aire.

Al menos, los programadores tuvieron un detalle con los sufridos jugones: la opción de "pensar". Sí, sorprendente: este debe de ser el único videojuego que conozco, en el hay una tecla que permite que el personaje piense. Bueno, en realidad sirve para darnos una pista sobre qué objeto hemos de utilizar en el lugar en el que estamos, siempre que: ¡Llegaremos más lejos de lo que ningún amasijo de pixels ha llegado nunca!

a) Lo tengamos en el inventario, y...
b) Estemos situados en el punto correcto.

Si se cumplen esas dos condiciones, el personaje, tras rascarse el colodrillo un instante, asentirá y, mientras levanta un índice, hará que aparezca sobre él una imagen del objeto en cuestión. Si no se le ocurre nada (o sea: o no tenemos el cachivache, o pulsamos la tecla de las narices en un lugar que no le inspire nada a nuestro valeroso monigote), se limitará a negar con la cabeza.

Sí, puede ser de bastante ayuda, sí. Y también puede ser original. Pero, digo yo... ¿por qué no hacer los puzzles un poco más lógicos, y eliminar esa función? Ya me dirán ustedes...

Nuestra búsqueda habrá de llevarnos a través de parajes llenos de peligros, así que no creáis que los enigmas retorcidos, absurdos y cuasi frustrantes serán los únicos escollos: tendremos que vérnoslas con bichejos y malosos de toda suerte y condición, incluyendo unos de lo más irritantes: una especie de... bueno, no sabría con qué compararlos... parecen tentáculos, lengüetazos o vaya usted a saber qué apéndices rosáceos y blanduchos, que emergen repentinamente, y sin previo aviso, de ciertas piedras (como la que, precisamente en la captura de arriba, sirve de atalaya improvisada a Herr Krusche). No sabéis lo cabreante que puede llegar a ser que pasemos junto a uno de esos peñascos cúbicos y, de pronto, salga una de esas repugnancias y nos quite una vida en el acto. Así. Sin más, y sin previo aviso.

 
 

Tanto los escenarios como los personajes son muy cuadriculados. Sin embargo, todos destilan un cierto toque de caricatura muy divertido y efectivo, y la mayoría de los sprites son bastante originales, y no están mal animados.

Un estupendo tema de Ben Daglish que sirve de presentación y acompañamiento al juego, a no ser que lo apaguemos para sustituirlo por efectos de sonido, que están bien hechos y resultan adecuados.

Una entretenida aventura, llena de enigmas y acertijos que van desde lo desafiante hasta lo absurdo. La posibilidad de escoger personajes que puedan enfrentarse a algún que otro puzzle específico, es un acierto. Sin embargo, no me convence la opción de "pensar", a pesar de su simpatía y originalidad. Creo que habría sido mejor eliminarla, y rebajar el nivel de dificultad ilógica de algunos puzzles.

* Una aventura divertida, y con ciertos toques de originalidad.
* La posibilidad de escoger personaje al principio.
* La música.
* Muchos enigmas son demasiado ilógicos.