Trivial Pursuit
Género: Preguntas Música: ?
Desarrollado por: Domark Año: 19??
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¿Por qué son tan divertidos los juegos en los que hay que contestar preguntas? Fijaos en la cantidad de concursos que se basan precisamente en eso y que, con no poca frecuencia, son de los que tienen más éxito. Eso de examinarse a uno mismo de culturilla general siempre parece una cosa graciosa y entretenida. Al menos, cuando se toma como un juego, porque por todos es sabido lo mal visto que está hacerse el listillo y pasarse de pedante.
... ejem...

Bueno, a lo que iba. Uno de los juegos de mesa más célebres de los 80 (no sé si seguirá vendiéndose o aún se imprimirán tarjetitas con preguntas) fue el Trivial Pursuit. Tuvo varias ediciones; una infantil, alguna que otra de temática específica, y la conocida "Genus". Bueno, pues precisamente la versión informática que nos ocupa, se basa en esa edición.

... esto... ¿cómo era aquello de la pedantería? 

Los que frecuentamos esta página somos un grupito reducido (pero bien avenido), a juzgar por las visitas que recibo diariamente (y que casi nunca pasan de las 8 ó 10). No, no creáis que lo lamento.

¿Que apriete el tirador? ¿Ande está eso? Ya os he contado muchas veces que nunca he planteado esta página como una especie de producto-escaparate de retazos de mi propia personalidad, sino como una vía de escape, de relax, un hobby... como queráis llamarlo. Redacto estas fichas para mí, en primer lugar. Y si a vosotros os entretiene leerlas, miel sobre hojuelas.

Somos pocos pero selectos, sí, y precisamente por eso, me costaría creer que ninguno conozca las reglas del juego de mesa original. De todos modos, para no dejar esta ficha más pelada que las nalgas de un babuino, os las resumiré:

Pueden participar un total de 6 jugadores. Cada uno maneja una ficha con forma circular, en cuyo interior hay tres radios que la dividen en seis sectores triangulares. O sea... que echéis una ojeada a la captura de arriba, y nos dejamos de descripciones calientacerebelos. Mejor, ¿verdad?

Vale. Pues gana el que consiga llenar esos sectores, o "lacasitos", como a mis amiguetes y a mí nos daba por llamarlos en nuestros tiempos, no sé a cuento de qué. 

Los sectores se llenan contestando a una pregunta cuando la ficha cae sobre una de las casillas claves del tablero, destacadas en la captura de arriba como un círculo rodeado por otro más fino. En cierto modo, el tablero en cuestión es una especie de versión gigante de las fichas. Cosa curiosa esta.

Perfecto. Pues para avanzar hemos de lanzar el dado, y contar el número de casillas pertinente. Las hay de varios colores, y cada uno tiene un tema asociado (excepto las que en esta versión informática son grises, y en el juego original albergaban el dibujo de un santurrón barbudo, con túnica y todo, lanzando un dado, y que sirven para volver a tirar), como podéis ver en la primera ilustración a saber:

- Arte y literatura (casillas celestes): no creáis que sólo se nos preguntarán los vicios y milagros de Shakespeare, Cervantes y otros clásicos. Los tebeos, por ejemplo, también entran en esta categoría. Y a mucha honra.

No olvidemos la escultura, la pintura...

- Ciencias y Naturaleza (casillas verdes): lo adivinasteis... son mis favoritas. Un poco de todo: Biología, Tecnología, Astronomía... una gozada.

- Geografía (casillas verde claro): creo que es obvio, ¿no? Aparte de las inevitables preguntas sobre países, ciudades y demás, también tendremos que vérnoslas con algunas acerca de la ubicación de este o aquel accidente orográfico, volcancito irascible y demás alegres y simpáticos rasgos de este planeta nuestro.

- Historia (casillas rojas): un tema peliagudo, porque las diferentes ediciones del juego tendían a hacerlo localista. La versión informática en español (o sea, la que tenéis en esta página, y que encontré en la de Marcos'64) es bastante neutra, así que no temáis toparos con alguna referente a vaya usted a saber qué hecho histórico para la filatelia de la ciudad de Stratford-Upon-Avon.

- Deportes y Ocio (casillas azules): horror. Se me dan fatal. Aquí es inevitable ser locales, pero como esta cosa de la gloria olímpica es aún más efímera que los últimos modelos de Súper-Pentiums, cuando te preguntan por no sé qué celebérrimo ciclista español recientemente laureado por no-sé-qué-fazaña épica en lo alto de un picacho perdido, resulta que el señor en cuestión lleva varios años criando malvas. No sé si me explico. El juego es de los 80, así que no esperéis actualidad. Si os gusta esto de saber quién marcó más goles en no sé qué partido de no sé qué año, adelante, pero yo sudo la gota gorda para ganar un lacasito con estas preguntas. Puaj.

- Diversión (casillas amarillas). Otro tanto, aquí. Es el equivalente a las temibles casillas rosas del juego de tablero original, o sea, espectáculos. Cuando a uno le largan una pregunta acerca del apellido patronímico de un director moldavo que triunfó en Broadway en los años 50 con su gran obra "Seriskisbolich Bayabayatriboga", la cara de pasmo que se le queda es como para enmarcarla y colgarla del muro más húmedo y siniestro del museo de los horrores.

Tampoco es fácil evitar los localismos en este tema, y no será raro ver alguna que otra pregunta que se refiera a cierto actor español. Por supuesto, del siglo de Mari Castaña, poco más o menos. Horror y pavor, de nuevo.

Ahora, ¿cómo se ha llevado el juego original al C64? Pues la verdad, muy bien. Muy, muy bien, en serio.

¿Cómo? Pues aprovechando las ventajas del soporte informático, es decir, eso del "Multimedia", que los illuminati de la Era Pc creen que inventaron Bill Gates y los responsables del Pentium, y que ya coleaba desde principios de los 80. Es decir: imagen y sonido. Ah, ¿es que creíais que "Multimedia" era otra cosa? Erm... ¿Villa Ojodelacara? ¿Unhuevo? ¿Aquiteclavan?

El simpático personajillo, que responde al cortante nombre de TP, y que se encarga de formularnos las preguntas, correteando hacia un acogedor salón lleno de libros y adornos variopintos, no sólo nos las hará mediante texto: a veces se ayudará de la pantalla de un proyector, en la que se dibujarán imágenes (constelaciones, símbolos lógicos, señales de tráfico... esas cosas), o incluso de un equipo de música que reposa en un mueble a la derecha de la pantalla, y en el que reproducirá temas clásicos, himnos nacionales, y ¡hasta canciones que suenan al revés!

Trivial Pursuit se basa en la honestidad de los participantes: como sería demasiado injusto forzarles a teclear la respuesta EXACTA a las preguntas, y demasiado complicado para la tecnología y los recursos de la época, programar algo así como un motor de inferencia con lógica difusa que dé por buenas las que se parecen bastante, validar una contestación es cosa del propio jugador. Se supone que debe pronunciarla en voz alta, de modo que todos los demás participantes le oigan y, después pulsar fuego, para que el enanito cabezón de dorados rizos revele la correcta. Si coinciden (dentro de unos márgenes razonables, claro; si TP pregunta "¿Cómo se conoce vulgarmente el encéfalo?", y alguien replica "Cerebro", supongo que todos estaréis de acuerdo conmigo en que la contestación puede darse como válida cuando comprobemos que la que nos ofrece el programa es "Sesos"), elegiremos "Sí" de un menú que aparece a continuación. Y si no, pues "No". Claro.

Un jugador puede seguir tirando el dado (o en este caso, con una R intercalada: el daRdo. Resulta que TP determina cuántas posiciones se moverá una ficha arrojando un dardo hacia una posición aleatoria el tablero, marcada con un número del 1 al 6 -mirad la primera captura-) mientras acierte preguntas. En el momento en que falle una, el turno pasará al siguiente.

Cuando alguien haya obtenido todos los sectores, lacasitos o quesitos (creo que esta es la denominación oficiosa más extendida de estas curiosas cuñas de plástico), debe dirigirse hacia el centro del tablero, donde responderá a una pregunta más. Si la acierta, habrá ganado la partida.

 
 

Sólo hay dos pantallas: la del tablero (bastante esquemática), y el salón en el que TP formula las preguntas, y que está lleno de detalles. Desde los chismes surtidos que adornan los estantes, y que cambian aleatoriamente cada vez que el cuasi-repelente duendecillo sabihondo entra en la habitación, hasta el reloj de pared que funciona de verdad, y en tiempo real (cada cuarto de hora, da una serie de campanadas, imitando la célebre musiquilla del Big-Ben).

Pero no son los únicos: hay una vela que arde, justo encima del equipo de música, y que se consume lentamente cuando activamos la opción de poner un límite de tiempo a las preguntas. Y hablando de la minicadena, fijaos en cómo una serie de barras rojas suben y bajan en una pequeña pantalla en su frontal, cuando reproduce música.

El único personaje animado del juego es TP, y aunque se ofrece la posibilidad de desactivarlo, personalmente nunca la he utilizado: creo que este engendrillo es uno de los toques más divertidos y con más personalidad del juego. Es muy simpático ver cómo entra en el salón tocado con un gorro distinto en función del tema de la pregunta (un birrete si es de Ciencia, una corona si es de Historia...), cómo se impacienta y golpetea el suelo con el pie cuando tardamos en contestar, o cómo baila cualquier música que suene... ¡hasta las campanadas del reloj!

El resto de los gráficos estáticos son los de las diapositivas que TP proyecta en algunas preguntas, y lo cierto es que son bastante esquemáticos.

Funcional. El soniquete de TP "hablando" (en realidad, simplemente emite una serie de gorgoritos electrónicos muy graciosos) me parece verdaderamente divertido. Aparte de eso, poca cosa más. Hay muchas músicas, sí, pero son bastante metálicas todas.

Es comprensible, sin embargo, que el juego no derrochara recursos: así quedaba más espacio libre para las preguntas. Una buena estrategia, creo yo.

Si os gusta el Trivial Pursuit "de verdad", esta versión "corregida y aumentada" os encantará. Bueno, matizo: "aumentada", a secas. Lo de "corregida" es complicado, entre otras cosas porque el juego exhibe un par de bugs por ahí, como respuestas erróneas, o músicas que no corresponden a la pregunta en cuestión.

El juego contiene una serie de archivos con bastantes preguntas. Os garantizo que tenéis Trivial para rato, aunque si os engancháis a él mucho tiempo, se os quedarán cortas. Es una pena que no se distribuyeran más. Al menos, que yo sepa.

* Tan divertido como el original, y encima con el añadido de las preguntas "audiovisuales".
* El personaje de TP es muy simpático.
* Hay muchas preguntas, pero se os terminarán quedando cortas, ya veréis.