Yie Ar Kung-Fu
Género: Lucha Música: Martin Galway
Desarrollado por: Imagine Año: 1986
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Los dos primeros años que fui a Inglaterra, en aquella mezcla de cursos, vacaciones, excursión y convivencia con una familia british del todo, tuve a veces la poca fortuna de tratar con un tipejo al que yo llamaba "El Blandimono". Por supuesto, nunca le dije nada parecido. No me habría entendido, pero le habría importado un pito a la hora de darme tres o cuatro collejas. El chaval en cuestión era una especie de macaco color rosa pálido, con una boca como un buzón de correos, mejillas y frente salpicadas de Acné, y que solía ir por ahí vestido con una camiseta de tirantas, de color negro. Un angelito.

Creo que fue en casa del muchacho de marras (que era amigo de Alex, uno de los hijos de la familia con la que yo vivía y que, hay que decirlo, era un tipo estupendo) donde pude ver este Yie-Ar Kung Fu. No; no por primera vez. Ya lo tenía para mi C64. El caso es que el ordenador sobre el que funcionaba aquella adaptación de la recreativa, era extrañísimo. No lo recuerdo muy bien... ¿podía ser un BBC? ¿Un Acorn Electron? Ni idea, oigan, pero, eso seguro: no era ninguno de los tres sistemas mayoritarios del momento. 

Alexander y el Blandimono, que como gran parte de la juventud anglosajona de la época (y una fracción también bastante apreciable de la nuestra), estaban alucinaditos perdidos con las películas de artes marciales (lo bien que se lo pasaban imitando los histriónicos saludos de los buenos de Golpe en la Pequeña China, alzando ante los ojos, una mano con los dedos índice y pulgar extendido), se extasiaban ante aquella versión del juego.

En fin... ¿qué queréis que os diga?

Pues no: no era gran cosa. La de C64 era sensiblemente superior. Es más: gracias al MAME, no hace mucho vi la recreativa original, y creo que la conversión es más que aceptable.

Ahora: este juego no es nada del otro mundo. O sea, que el original tampoco era como para tirar cohetes, vaya.

Lo de siempre: nuestro héroe se enfrenta a una serie de luchadores, a cuál más salvaje y duro, hasta vérselas con el maestro de los maestros. Si consigue derrotarle a él también, será proclamado el chinito más molón del barrio y conseguirá el beneplácito de sus 45 millones de vecinos. Qué bien, ¿no?

¿A que no eres capaz de decir tu nombre en cuanto te meta la alpargata en la boca? Pues sí, pero Oolong, que así es como se llama el protagonista (casi da la impresión de que se inventaron el nombre escogiendo letras más o menos al azar) se lo tendrá que currar. Nada menos que 10 serán los combates de los que tendrá que salir victorioso si quiere convertirse en el monstruo del Kung-Fu. ¡Y que le den al Pequeño Saltamontes!

He aquí una relación pormenorizada de las diez acémilas que tendremos que derrotar para alzarnos con el título de Gran Maestro:

- Buchu: la verdad es que el nombre le va que ni pintado. "¡Buchu!". Suena como si uno intentara decir algo con la boca llena de polvorones.

Bueno, pues el chavalote es un gordinflas calvo como una berenjena, cuya principal habilidad es lanzarse contra nosotros, puños por delante, como un supermán cualquiera.

Puede que sea uno de los rivales más tontainas y fáciles de derrotar de la historia de los juegos de lucha: simplemente, mantened pulsado fuego + arriba, para que Oolong lance una patada volante tras otra. En la mayoría de los títulos del género, si tratamos de dar una serie de golpes y nuestro rival se escabulle, acabaremos abofeteando el aire. Bueno, pues en Yie Ar Kung-Fu no: el protagonista tratará siempre de orientarse hacia su oponente. Esto facilita mucho las cosas. Tal vez demasiado.

- Star: una chica armada con shurikens que nos intentará arrojar... esto es, si le dejamos, entre patada y patada. Poca cosa.

- Nuncha: como el nombre sugiere, este recio muchachote va pertrechado con un par nunchakos. La verdad es que puede ser verdaderamente incordiante. Es muy rápido, y sigue la clásica táctica de echársenos encima, arrearnos un porrazo, y retirarse rápidamente, antes de que tengamos tiempo de responderle con una buena bofetada... o al menos, eso es lo que él cree.

- Pole: pues sí... el tipejo blande un palo con el que tratará de dejarnos más suaves que un guante. El principal peligro de este energúmeno es que, si consigue engancharnos con un golpe, nos sacudirá uno tras otro, uno tras otro, a una velocidad endiablada. La única forma de escapar de eso es agacharnos si nos ha pillado con un ataque alto, o saltar si es bajo. ¿Solución? Patadita a la espinilla en cuanto se nos acerque, mondadientes en ristre, con cara de hambre de higadillos de chinito heroico.

- Chain: desde luego, los responsables de ponerles nombre a los malos surtidos de este juego, se lucieron. ¡Qué alarde de imaginación! ¡Qué despliegue de virtuosismo dialéctico! ¡Qué metáforas tan sublimes! O sea, que el anterior se llamaba "Palo" y nos atacaba a porrazo limpio con ... un palo.

Y este que se llama "Cadena"... ¿creéis que es capaz de interpretar el Concierto de Bangladesh en Mi Menor -mayormente- tirando de las cisternas de un orfeón de retretes? Pues no. Más bien no: la emprende a cadenazos con nosotros. Pero es que este calvo orondo y furibundo maneja su arma con una habilidad prodigiosa. La voltea velozmente sobre su cabeza, y es capaz de lanzarla a mucha distancia, y recogerla inmediatamente, aprestándose a asestarnos otro eslabonazo en las encías. Qué encanto.

Es más: si te acercas demasiado a él, la emprenderá a coces contigo. Y seguro que Oolong, con los mofletes hinchaos, tiene que estar feísimo.

- Club: no, no es un portero de discoteca de barrio con el coeficiente intelectual de un huevo pasado por agua y la cara de un orangután con infección urinaria... este energúmeno se nos abalanza protegido por un escudo y blandiendo una garrota monumental (he aquí otra muestra de la prodigiosa, semidivina y sobrehumana inventiva de los "guionistas" del juego... club, es "garrote" en inglés). ¡Huy! ¡Casi que me hace la raya en medio, la condenada!

- Fan: ¿creéis que habremos de medirnos en esta ocasión, con un hincha exaltado del Atleti, que tratará de estrangularnos con su bufanda -rojibliancaaa...-, y se guarda en un calcetín, taimado y sibilino él, un tridente envenenado? Pues no. (Juas, juas, hoy estoy inspiradísimo con mis chistes gilipollescos). Pos enrresulta que "fan" significa "abanico" en la lengua de Shakespeare. ¿Necesitan más pistas vuesas mercedes?

He aquí el arma que empleará la chica, vestida supongo que como una geisha, (aunque da la impresión de que está lista para recoger un Grammy), que se enfrentará a nosotros en séptimo lugar y que podéis ver en la captura de arriba. La verdad es que es un peligro, la nena.

- Sword: ¡Anda! ¡Espada, se llama este chaval! ¿Qué blandirá cuando salga a nuestro encuentro? ¿Una fregona con mocho termonuclear? ¿Un zapato desvencijado, con clavo incluido?

Erm... vale, vale, ya me callo.

- Tonfun: a pesar de tener nombre de marca de televisores, el rival que habremos de vencer antes de enfrentarnos al mismísimo Gran Maestro no nos agrede a golpe de decodificador, o tratando de decapitarnos lanzándonos una antena de esas del salétile. Se ve que el "tonfun" ese es un arma, quizás con su disciplina marcial asociada, consistente en ... bueno... en... en... que, la verdad, los gráficos tampoco lo dejan muy claro. El sprite se agita, se menea inquieto, se convulsiona y tiembla mientras traza toda suerte de virgerías con sus pixels. No me pidáis muchos más detalles...

- Blues: sí señor, el Gran Maestro del Kung-Fu en persona. Y, desde luego, el muchacho se ha ganado el título a pulso. O más bien, a coces en el entrecejo, tobitas en las orejas y pellizcos en los párpados. ¡Menudo animal está hecho! Yo diría que en el 90% de las partidas consigo llegar hasta él (lo que supongo que os dará una idea del nivel de dificultad de los primeros 9 combates)... y SIEMPRE me da unas palizas tremendas. Es una máquina. Además, tiene la misma habilidad que Pole, o sea, si nos engancha con un golpe, nos sacudirá uno tras otro, como un martillo pilón, o como una ametralladora, sin apenas dejarnos forma de escapar. Antes de que reaccionemos, el muy salvaje nos habrá quitado tres o cuatro "cuadraditos" de energía. Y empezamos con ocho, así que, haceos una idea.

Y cuando hablo de reaccionar, me refiero a tener unos reflejos felinos... si os lo pensáis un par de segundos, acabará con vosotros sin despeinarse.

 
 

Todos los personajes se mueven con muchísima rapidez y cuentan con una gran variedad de golpes... eso sí, son más bien cuadriculadillos. Los fondos no están del todo mal, aunque sólo hay dos: precisamente, los que podéis ver en la ilustraciones que acompañan este comentario.

No es que sea el mejor trabajo de Martin Galway, pero, en general, creo que está a un buen nivel. La música de presentación es algo deprimente, pero las que se escuchan durante los combates, simultaneándose a los efectos de sonido, son adaptaciones muy buenas de las de la recreativa original..

Hombre, pues sin ser gran cosa, Yie Ar Kung-Fu resulta moderadamente entretenido. Tiene hasta cierto toque adictivo, aunque seguramente se debe a la frustración que genera ser derrotado una y otra vez por el mamón de Blues, después de que hayamos pateado sin demasiados problemas a todos los demás oponentes. Y es que, el juego, o se pasa o no llega.

Se pasa con Blues, que es un verdadero rifle de repetición a la hora de repartir cates... y no llega con los demás luchadores. En cuanto encuentras el truco para vencerlos (la mayoría lo tienen), no hay más que repetir una y otra vez el movimiento en cuestión, para dejarlos por los suelos en unos segundos. Y si alguno se te pone más farruco de la cuenta, ¡tú tranquilo, chaval! ... en este juego se consiguen vidas extra con una facilidad pasmosa, así que no te preocupes si algún bestiajo te quita dos o tres.

A todo esto... ¿alguien sabe qué significa eso de "Yie Ar"? Leí una vez en el foro de Lemon64 que quizás se referían a no-sé-qué campeón internacional de Kung-Fu que, en principio iba a ser la estrella del juego, pero que al final, por cuestiones de derechos de imagen o similares, la cosa no cuajó. Parece que las iniciales del tipo eran "J.R."... que, precisamente, en inglés, se pronuncia exactamente igual que "Yie Ar".

* Entretenido.
* La música (sobre todo las de los combates).
* Vencer a la mayoría de los rivales es un paseo, en cuanto les encuentras el punto débil (y de todos modos, es muy fácil conseguir vidas extra)... hasta que llega el salvaje de Blues, y te pone las pilas a bofetón limpio.