FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Indiana Jones in the Lost Kingdom

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
Señoras y caballeros... niños y niñas... mutantes en general... tomen todos ustedes asiento, porque están a punto de sufrir otra de esas historias mías que no interesan a nadie.
Pues resulta que en mi época y en mi ciudad, era tan difícil conseguir material
para el C64, que llegué a hacerme socio de Megagames, una empresa especializada
en enviar juegos por correo. Tú hacías el pedido, y al cabo de un par de semanas,
te llegaba contrarreembolso. Era, en ocasiones, la única manera de conseguir
ciertos títulos.
Bueno, pues después de haber visto la recreativa de Indiana
Jones And The Temple of Doom, pensé que la versión de Commodore podría ser
por lo menos igual de entretenida, así que ni corto ni perezoso, rellené el
cupón pertinente, y aguardé con paciencia los diez días largos de rigor.
Y he aquí que un tiempo después, se presenta el cartero en mi casa, echo la
firmita pertinente, suelto las inevitables pelas (875+gastos de envío), y todo
contento yo, me dispongo a cargar mi nueva adquisición cuando... -¡un
momento!-me dije-La caja del juego es la del que pedí yo... pero en la cinta
pone "Indiana Jones In The Lost Kingdom"... hmmm... bueno, será un
error, porque el juego venía en su envoltorio de plástico, como recién salido
de fábrica".
Encendí el viejo Commo, puse la cinta de marras en el Datassette, seguí todos
los pasos de aquel simpático ritual ("pulsar SHIFT+RUN/STOP
simultáneamente", etc, etc...), y al cabo de un par de minutos...
-¡¿Quepachacomoquietoorrrr?!-Debí de exclamar.
No. No era un error. La caja del "Temple of Doom" contenía la cinta
del "Lost Kingdom".
Y ¿por qué no lo devolví? Bueno... me daba tanta pereza esperar el mes que más
que probablemente tendría que pasar desde que yo les enviara la cinta a los
de Megagames, hasta que ellos me mandaran el juego correcto que decidí quedármelo.
De todos modos no tenía tan mala pinta...
... no, qué va...
Un texto en la pantalla nos relata una historia que, resulta evidente en seguida, nunca ha formado parte de un guión serio de cualquiera de las aventuras de Indiana Jones.
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Se ve que el arqueólogo más célebre de la historia del Cine, mientras recorría la jungla de vaya usted a saber qué país perdido en los pliegues de cualquier mapa, armado con su látigo y... un bastón (sí, sí, como un senderista cualquiera), se topa con un castillo (¿un castillo? ¿en la jungla? ... err... eso suena como "una pirámide faraónica en un bosque de abetos escandinavos"... sobre todo porque este castillo, en cuestión, se parece mucho a los europeos...). |
La enorme edificación no aparece en ningún plano conocido. Se trata del mítico Reino Perdido, en el que reposa un artefacto mágico que almacena el poder de una antigua civilización ya desaparecida. La leyenda dice que cualquiera que consiga hacerse con el talismán en cuestión, se convertirá en su legítimo dueño... si logra salir de una pieza, claro...
Cuando comienza la partida, Indy se encuentra en una habitación con seis
puertas. Cada una de ellas conduce a una pantalla distinta, en la que nos
enfrentaremos a un puzzle, aderezado con multitud de bichos y trampas. Para
obtener el artefacto, debemos resolver todos los enigmas, pero sin importar el
orden.
Una vez que escojamos una de las pantallas, accederemos a una segunda
habitación, con tres puertas más. Ahora, se trata de elegir el nivel de
dificultad (variará, evidentemente, en función de la puerta que atravesemos).
Como no están numeradas, ni etiquetadas, ni nada por el estilo, asumo que el
nivel más fácil corresponde a la puerta de abajo, el normal a la que está a
media altura, y el difícil, a la que se encuentra en la parte más alta de la
sala.
Y ¿de qué van esas seis pantallas?
Pues ya os digo: cada una alberga un puzzle extrañísimo. En serio. No hay forma
de obtener una pista, ni siquiera en la documentación del juego. Simplemente,
te dan un escenario casi surrealista, y ¡hala! ¡a ingeniártelas tú solito! Al
menos, podían tener la decencia de darte un resumen de los controles, o si no,
que por lo menos, fueran estándar para todas las habitaciones; y es que mientras
que coger algo en unas, simplemente consiste en ponerse sobre el objeto en cuestión
y pulsar "arriba", en otras tenemos que golpearlo con el bastón, o
pulsar "arriba" junto con la diagonal del sentido del avance. Muy
lógico e intuitivo, sí.
No me entendáis mal: me gustan mucho los juegos en los que prácticamente no te dicen qué hacer, si no que te dan un escenario, unos objetos, y te retan a que avances. Están muy bien, si los programadores los trabajan lo suficiente. Pero resulta que este Indiana Jones in the Lost Kingdom es, sin duda, críptico y oscuro. Hay pantallas en las que no se ve lógica por ningún lado. Recuerdo en este momento una en concreto, que parece desarrollarse en un lugar congelado. De una de las estalactitas de hielo, cuelga un número. Podemos poner a Indy sobre él, y cogerlo, o incrementarlo. Si nos hacemos con él, tendremos que depositarlo en un rectángulo azul celeste en la parte inferior de la pantalla. Ya está. También muy lógico, ¿verdad?
Pero es que, además, no hay término medio. En otra de las pantallas (la primera, para ser exactos -arriba tenéis una captura-), el puzzle es una verdadera chorrada.
Veréis: en la parte izquierda de la pantalla, hay tres pelotitas apiladas. De arriba a abajo, son de color amarillo, rojo y amarillo de nuevo. En la parte derecha, veremos otras tres, pero estas son blancas. Bien: pues si Indy se mueve hacia una de las pelotas coloreadas, la dejará en blanco, mientras que él adquirirá el color de turno. |
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Ahora, sólo debe recorrer la pantalla hacia el lado opuesto, y tocar la pila
de bolas blancas, para "pasarle el color" a la primera de ellas.
Cuando repitamos la operación con todas las esferitas, la pila del lado izquierdo
desaparecerá, y podremos avanzar hacia la siguiente pantalla. No es especialmente
rebuscado, ¿no?
Y el caso es que si el nivel de los acertijos fuera similar en todas las pantallas,
creo que más de uno (entre ellos, yo), estaría dispuesto a obviar lo poco espectacular
de la parte técnica del juego.
El control de Indy es otro de los puntos que me hacen ver este juego como una especie de ida de olla surrealista. El sprite sube o baja algunos elementos del escenario, simplemente porque sí. Sin que haya algún camino, escalera o similar. A veces, sencillamente, mientras hacemos que el tipo camine, de pronto observamos cómo empieza a elevarse en el aire, hasta alcanzar una plataforma a cuatro metros de altura. Me loxplique...
Para defendernos de algunos de los malos, destruir algunos obstáculos, o tocar
ciertos objetos, contamos con el bastón que, por alguna extraña razón, Indy
lleva en esta aventura, como un excursionista del Imserso cualquiera...
Para activarlo, (sólo en las pantallas que lo permitan), hemos de pulsar el
botón de disparo.
↑ Lo mejor
* Los escenarios.
* La versión del tema musical de la saga.
↓ Lo peor
* Muchos de los efectos de sonido son simple y llanamente desagradables.
* El control de Indy es a veces extrañísimo.



