FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Masters of the Universe

Material
COMENTARIO ORIGINAL
La review
¿Os acordáis de los dibujos animados de He-Man y los Masters del Universo,
y toda la mercadería que trajeron detrás? Sí, hombre, aquellos muñecajos
masivos de plástico, de músculos hinchados y "poderoso giro de
cintura", como aseguraban en la tele.
Aunque había chavales a los que les hacían gracia, a mí nunca me entusiasmaron,
aunque reconozco que tenía alguno de los muñequillos, y me echaba mis buenas
peleíllas a guantazo-propulsado-por-muelle limpio, con mis amiguetes,
incluyendo al bueno de Rodri, que armado con un bolígrafo, había decorado su
Skeletor a base de tatuajes terroríficos garrapateados a mano, convirtiéndolo
en una especie de macarra diabólico de lo más curioso.
... sí, acabo de darme cuenta que ya me he ido por las ramas. Bueno, vamos a lo que vamos, ¿no?
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Que yo tenga constancia, sólo salieron dos videojuegos inspirados en los personajes que batallaban por la conquista del Planeta Eternia (bonito nombre). Uno de ellos es el que nos ocupa, y el otro, en realidad trataba de seguir el argumento de la película que se rodó en los 80 y que, no sé si la habréis visto, pero era un auténtico COÑAZO. ¡Qué mala, Diosssss! |
Creo que este es bastante mejor. Por supuesto, tomamos el papel de He-Man, y hemos de enfrentarnos al salvaje de Skeletor. Resulta que el muy calavera ha descubierto la mítica Piedra de Ilearth, y se las ha apañado para utilizarla como algo parecido a un amplificador de sus propios poderes. Ahora, el tipejo está en condiciones de gobernar toda Eternia, y barrer a He-Man y a sus amigos culturistas. A no ser que nuestro protagonista se lo impida, claro...
Uno de los personajes que introdujo la serie de dibujos animados, fue el
patético hechicero Orko, una especie de criaturita flotante, envuelta en una
túnica y tocada con un gran sombrero que apenas dejaba ver su cara, y que cada
vez que trataba de formular algún conjuro, terminaba metiendo el cuezo de la
forma más vergonzosa. Vaya, que era el típico secundario metepatas
insoportable estilo Jar-Jar Binks, o el ladronzuelo de la (nefasta) película de
Dragones y Mazmorras, que merece más que nadie, una ejecución sumarísima. Por
capullo.
Bueno, pues la cosa es que Orko trata de lanzar un sortilegio sobre Skeletor,
para capturarlo, pero resulta que la Piedra Ilearth le ayuda a rodearse de un
campo de protección, y el hechizo del patoso brujo se vuelve contra él.
Como es el único que puede ayudar a He-Man a triunfar,
necesitaremos liberarlo, y buscar por el juego los ingredientes necesarios para
que prepare un conjuro que derrote a Skeletor.
Y así, quedan planteadas las premisas de un entretenido arcade que nos llevará por un trocito de Eternia, batallando contra algunos de los muñequillos de Mattel. Han pasado varios milenios, y supongo que ya ninguno de vosotros se acuerda de ellos. Yo tampoco soy una excepción, aunque sí que me vienen a la mente un par de los malos: había uno, bastante feo, recubierto de pelo rojizo, que se llamaba Bestia, o algo así (me parece que es el energúmeno que se ve en la captura de arriba, en la parte superior izquierda). Y otro (que era de mis favoritos), que respondía al nombre de Cíclope, y tenía una especie de aro que le rodeaba la cabeza a la altura de los ojos. Cuando ese aro giraba, podía seleccionar un tipo de visión o de arma.
He-Man debe recoger los ingredientes que necesita Orko para su hechizo (se distinguen fácilmente: son objetos parpadeantes; mirad: en la captura de abajo, aparecen dos de ellos -que ya hemos encontrado- en el panel: una planta, y una varita mágica), mientras lucha contra las huestes de Skeletor.
¿Recordáis aquella escena pseudoépica en la que He-Man desenfundaba su espada, la alzaba al cielo y gritaba eso de "¡Yooo teeengo eeel podeeeeer!" ...?
| Bueno, pues aquí no veremos nada remotamente parecido, pero sí que podemos defendernos de los malosos a golpe de espada, lo que además, aumenta nuestro poder. Cada vez que quitamos de la circulación a un enemigo, la energía de la hoja (reflejada mediante una barra en el panel, junto al texto "Sword status") se incrementa. |
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Cuando alcanza su tope, podremos disparar descargas devastadoras al
blandirla, lo que nos permitirá eliminar a los malosos a distancia.
Pero no creáis que los esbirros del cara de cráneo son los mayores peligros
del juego. En realidad, existe cierto componente de plataformas que, os lo
aseguro, supondrá la principal causa de pérdida de vidas. A veces se pasan, la
verdad. Por ejemplo: en ocasiones, tenemos que saltar sobre una especie de
plataformas giratorias (que recuerdan a algo parecido a enormes tornillos
flotantes). Para abandonarlas de un brinco, y alcanzar otro nivel, hemos de
pulsar el botón de disparo en el momento exacto (esto es, cuando He-Man esté
mirando hacia la superficie a la que queremos llegar). Si no lo hacemos a
tiempo, directamente, el protagonista se caerá del "tornillo
gigante", esmorrándose una vida y comenzando desde el exterior y de noche
(esto es curioso: si perdemos una vida dentro de alguno de los castillos -en el
de Grayskull sólo podemos entrar cuando el juego está ya bastante avanzado,
por cierto-, la siguiente comenzará en el exterior, y por la noche. Sólo
podemos ver la luz del día cuando salimos "por nuestro propio pie" de
alguna de las fortalezas, y no como consecuencia de habernos escoñao, o sufrido
los mamporros de algunos de los salvajes esbirros de Skeletor).
Sí, está claro: Masters of the Universe, no es un juego fácil. Y menos aún si tenemos en cuenta que disponemos de un tiempo límite para cumplir la misión: cuatro "lunas" de tiempo de juego (obviamente, bastante menos en tiempo real).
↑ Lo mejor
* Entretenido.
↓ Lo peor
* La parte "plataformera" es muy complicada.



