FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Powerplay - the Game of the Gods

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COMENTARIO ORIGINAL
La review
En la antigua cosmogonía hindú se hace referencia a escalas de tiempo que,
sin duda por pura coincidencia, recuerdan mucho a las que se manejan en la
Astronomía. Por ejemplo, el día y la noche de Brahma duran alrededor de 4.600
millones de años, más o menos la edad que tiene nuestro Sistema Solar.
Los mitos hindúes aseguraban que el Universo era el sueño de un dios, que
duraba 100 años Brahma. Al cabo de ese tiempo, el dios se revolvía en su lecho y su sueño se deshacía. El Universo moría con él. Tras otro siglo
Brahma, el dios dormía nuevamente, soñaba nuevamente y nacía otro Universo.
También aseguraban que había infinitos dioses, cada uno soñando un Universo
diferente.
"Aunque hay una teoría más valiente que esta. Se dice que quizás los hombres no sean el sueño de los dioses... sino que los dioses son el sueño de los hombres". - Carl Sagan.
No me preguntéis a qué viene semejante introducción. Me apetecía escribirla, y ya está, hi-hi...
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Bueno, un poquito de sentido sí que tiene. Me vino a la cabeza cuando estaba probando este juego. Su argumento es una batalla entre dos dioses del Olimpo. Se ve que estaban aburridos, y no se les ocurrió mejor idea que decidir cuál de los dos era más sabio y poderoso, enfrentando a una serie de héroes y monstruos, en el Patio de Apolo. |
Todo esto me recuerda bastante a Furia de Titanes. Me refiero a la película clásica; ¿la habéis visto? Si es así, quizás os acordéis de aquella especie de maqueta que Zeus tenía y con la que decidía los destinos de los hombres, representados con figuritas de barro. Supongamos que cogía una de esas estatuillas y la tumbaba en el suelo. Pues el mortal aludido era derrotado en algún combate, o sufría algún desastre. Si la ponía en pie de nuevo, la fortuna volvía a sonreírle. Es un mito muy humano. Sospecho que los antiguos griegos trataban de explicar así los avatares de la vida. "Los dioses son caprichosos", decían. Vamos, que un día estás arriba y al día siguiente, te has pegado la morrada padre. O al revés.
Así que los dioses juguetean con los mortales para su divertimento. Quien
más, quien menos, ha imaginado algo similar en alguna ocasión. Pues ahora puedes ponerte del lado de una de esas divinidades juguetonas y
destrozonas que "con el rabo matan moscas", como dice el refrán que
hace el diablo cuando se aburre.
Powerplay es una especie de curiosa mezcla entre ajedrez y Trivial
Pursuit. Pueden participar de dos a cuatro jugadores (en el último caso,
dos de ellos lo harán con joystick y los otros dos con sendos grupos de teclas),
cada uno comenzando en una esquina del tablero con su "equipo" de
personajes mitológicos, compuesto inicialmente por tres Hércules y un Cíclope.
Y digo inicialmente, porque a lo largo de las partidas, los héroes y monstruos
ganarán o perderán poder y mutarán en formas distintas. En total, hay
cuatro, que son, de menos a más fuertes, las siguientes:
- Hércules: el único humano del cotarro. En su pueblo era el más cachas, pero
aquí no tiene ni media guantada. Como es la pieza de menos rango, si pierde
poder, desaparecerá del tablero.
- Cíclope: ya sabéis... los gigantes de un solo ojo. No se puede decir que los
de este juego den mucho miedo, precisamente.
- Minotauro: enfrentarse a uno de estos engendros ya son palabras mayores.
- Sátiro: ¡Sorpresa! Lo digo porque me llama la atención que el criterio que
parece seguirse en el juego para determinar el poder de una pieza, sea su fuerza
física y cuando llegas a la más potente, te encuentras con este bichejo nefasto
de patas de cabra y bastante mala idea, que no recuerdo que en ninguna leyenda
se caracterizara por sus músculos.
El objetivo final, por supuesto, es eliminar las piezas de tus oponentes. Esto se consigue degradándolas, o sea, logrando que caigan de categoría hasta que pasen de Hércules a la nada. Y eso ¿cómo se hace? ¿a porrazos? ¿a cornadas? ¿a mordiscos? Pues no: a preguntas.
Para mover una pieza por el tablero, hemos de posicionarla en una de las
casillas que lo componen (siempre de una en una). Las hay de cinco tipos:
- Verdes: preguntas de ciencia y tecnología.
- Rojo: deportes y ocio.
- Azul: conocimiento general.
- Amarillo: historia y geografía.
- Celestes: son en realidad teletransportadores. Cuando situemos una de nuestras
piezas en una de estas casillas, podremos hacer que se materialice en cualquiera
de las otras tres del mismo color.
| Cuando el ordenador nos formule una pregunta, aparecerán cuatro posibles contestaciones, dispuestas en cruz, de modo que para seleccionar una, sólo tenemos que mover el joystick (o pulsar la tecla de turno) arriba, abajo, a la derecha o a la izquierda. Fijaos en la captura de la derecha: ahí tenéis un ejemplo. | ![]() |
Si una pieza contesta correctamente suficientes preguntas, el programa nos
ofrecerá la posibilidad de mutarla. Si la aceptamos, se convertirá en la
siguiente criatura en el escalafón. Si no, permanecerá en su forma actual,
aunque será la más fuerte de su rango. ¿Y en qué influye esa fortaleza? Pues
en la dificultad de las preguntas, que irá in crescendo. Si fallamos
demasiadas, se dará el proceso contrario, es decir, la pieza caerá un nivel de
poder (aunque ningún Hércules puede desaparecer del tablero por contestar
incorrectamente a muchas preguntas).
No os hagáis los remolones a la hora de responder una pregunta, ya que hay un tiempo límite, que varía en función de la dificultad elegida al principio
de la partida. En el nivel más fácil, dispondremos de 10 segundos y, en el más
complicado, sólo 2'5.
Aunque quizás lo más interesante del juego sean los desafíos entre piezas.
Es el movimiento que un jugador hace para eliminar a una pieza de un rival. Pero
el éxito no es inmediato, sino que deben enfrentarse ambos contendientes a una
pregunta. Es como en esos concursos en los que los participantes tienen que
aporrear una campanita, lucecita o similar, rápidamente, antes que los demás,
para contestar la pregunta. Claro que en esos, si mete la pata, el desdichado no
cae a las profundidades del Reino de Hades, allí en directo, delante de
Constantino Romero y para pasmo del público asistente.
... pues ahora que lo pienso, igual tendría gracia y todo, jejejeje
El que responda antes y correctamente, vencerá y hará que el rival caiga
un nivel de poder (o desaparezca si era un Hércules). Claro, que si uno se
precipita y contesta pronto, pero incorrectamente, será su pieza la que se
degrade. ¿Y qué sucede si el tiempo límite expira sin que ninguno de los dos
contrincantes responda nada? Pues que el retador, o sea, la pieza que inició el
desafío, moviéndose hacia la casilla del rival, será la que pierda un nivel.
No hay ventaja, a priori, para la pieza más poderosa. Vamos, que de entrada y
si consideramos una pregunta aisladamente, un Hércules tiene las mismas
probabilidades de ganarle a otro de su nivel, que a un Sátiro. Todo dependerá
de la habilidad (y culturilla) de los jugadores. La ventaja de encarar un reto
con una pieza poderosa, es que puede soportar más degradaciones, sin
desaparecer del tablero.
Y para terminar, os estaréis preguntando... bueno, ¿y qué tal las preguntas?
Pues... bien y mal. Las de ciencia y tecnología son relativamente asequibles,
porque a fin de cuentas, la Ciencia es igual en todas partes (afortunadamente;
si a las manzanas les diera por caer de abajo a arriba en Singapur, no habría
dios que estudiara Física). Sin embargo, las de geografía, historia y conocimiento
general, con frecuencia se refieren a Inglaterra o Estados Unidos. Y claro,
a un españolito, argentinito o afines, nos pueden dejar con cara de pasmo.
Hay una solución, no obstante: la versión en español, con su traducción
chusquera y todo. Aquí la tenéis, a vuestra disposición
y, en el momento de esta actualización, en rigurosa primicia mundial,
en formato TAP, incluyendo los tres archivos de preguntas adicionales, comprobados
con todo detenimiento y toda paciencia. Hala. A disfrutar.
↑ Lo mejor
* Muchas preguntas.
↓ Lo peor
* Habrá mogollón de preguntas, pero no se controla el hecho de que puedan repetirse algunas en la misma partida.
* La traducción es una miaja patatera.



