Portada de The Sacred Armour of Antiriad

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

The Sacred Armour of Antiriad

GéneroArcade / Aventura
Desarrollado porPalace
MúsicaRichard Joseph
Año1986
Veredicto original¡Flipaaa!
Valoración9/ 10
Gráficos
9
Sonido
9

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

A ver cómo me las arreglo para hacer el comentario de este juego sin las instrucciones que, poor supuesto, no hay quien encuentre en Inet, y pooor supuesto, no sé dónde diablos he puesto (porque el caso es que las tenía, y además, en español).

Bueno; creo que con lo que puedo recordar acerca del argumento, nos apañaremos bastante bien.

Para empezar, tenemos un futuro no muy lejano en el que una guerra nuclear asola la Tierra y hace picadillo a nuestra Civilización. Vale. Muy original. Tan original como eso de que los alienígenas del planeta Prrrrtz (sonido de pedorreta) han invadido nuestro mundo y tenemos que echarlos a patadas.

Pero aquí vienen los detalles.

Los vestigios de la Humanidad quedan reducidos a una serie de tribus desperdigadas aquí y allá. Un enorme retroceso hacia la prehistoria. La diferencia es que ahora los mitos hablan acerca de la tecnología de la Civilización desaparecida (por gilipuertas) como si sus invenciones fueran artefactos mágicos.

Sí, ya sé que en el bosque siempre hay bichitos, pero... Ahora, no puede faltar el elemento invasor (parece que la mitad de los argumentos de los juegos de aquella época estaban cojos si no asomaba algún marcianito). Extraterrestres oportunistas han aprovechado que nuestras grandes naciones han quedado reducidas a inmensas escombreras humeantes y radiactivas para conquistar la Tierra sin mover un tentáculo, y esclavizar a los despojos humanos que aún la pueblan (¡mira que son tercos!).

¿Qué hay que hacer entonces? Seguir los consejos de los ancianos de turno, interpretar el papel del héroe de la tribu de rigor, encontrar la Sagrada Armadura de Antiriad, y utilizarla para destruir el generador de los invasores. ¿Os hacéis una idea? Bien, pues vamos allá...

La armadura en cuestión es un avanzadísimo traje antirradiación con capacidad para volar y disparar, y soportar enormes dosis de radiactividad sin chamuscarse ni un poquito.

Al comenzar la partida, nuestro robusto indígena se encuentra en un bosque de lo más siniestro (echadle un ojo a esos árboles), infestado de alienígenas y monstruitos mutantes. El único modo que tiene de defenderse de ellos es lanzándoles piedras (que seguirán una trayectoria parabólica que al principio os costará dominar). Nuestro objetivo es encontrar la Armadura de Antiriad, y activarla.

Lo primero es bastante sencillo. El cachivache se alza, inmóvil e inerte, en lo alto de una plataforma en una fortaleza excavada en una montaña en cuya cúspide, los extraterrestres han instalado su poderoso generador. Basta con llegar hasta él, y poner al héroe de frente (como "mirándonos a nosotros") para que se teletransporte automáticamente al interior de la armadura. Con todo lujo de chisporroteos, tosidos y petardazos estilo moto vieja, Antiriad volverá a estar operativa y su barroco panel de mandos se iluminará en la parte inferior de la pantalla.

La primera ventaja que obtendremos al entrar en la armadura, es que la vitalidad del héroe se recargará lentamente. Pero, al principio, no podremos hacer nada con él. Le faltan energía y los añadidos (plug-ins, vamos) necesarios para que sirva para algo productivo, así que tendremos que vagabundear un poquito más por los bosques, detrás de alguna célula de energía (son fácilmente identificables: celestes y con la letra "E" marcada en negro sobre sus superficies) y un dispositivo con forma de zapatilla ciberpunk que permite al ingenio volar.

Una vez que Antiriad pueda flotar por la fortaleza, tendremos que conseguir un cañón para poder vaporizar a los monstruitos que pueblan la monumental edificación, y las cavernas que se extienden sobre ella. De otro modo, tendríamos que posar la armadura, hacer que el héroe saliera de ella, y la emprendiera a pedradas contra las aviesas monstruosidades alienígenas. Y eso no es especialmente aconsejable cuando nos adentremos en las grutas. ¡Aquí llega el vengador en lata! (Ahora, con una de atún de regalo)

¿Por qué? Pues porque según nos vayamos aproximando al generador extraterrestre, la radiactividad ambiental aumentará paulatinamente. Esto se refleja por una especie de anillo verdoso que se va dibujando dentro de una esfera en el panel de mandos de la armadura. Si el nivel de radiación es medio o alto, el héroe perderá su energía constantemente mientras se encuentre fuera de Antiriad. Así que imaginaos qué divertido puede resultar que el ingenio protector se quede sin potencia, y tengamos que salir por patas a buscar otra célula, mientras notamos cómo se nos churrusca la melenita de salvaje de los montes y percibimos un curioso olor a plutonio.

Resumiendo: cuanto más ascendamos hacia la cumbre de la montaña, más difíciles serán las cosas. Y no sólo por las trampas que encontraremos, en forma de cuchillas que se disparan a intervalos cíclicos, cabezas de dragón que escupen llamaradas tremendamente dañinas, o barreras que sólo el héroe puede cruzar (no la armadura).

En las inmediaciones del generador, la radiación es tan alta que la armadura no permitirá al héroe salir de ella. Eso quiere decir que si se queda sin energía, como no habrá manera de ir corriendo a por otra célula, tendremos que abortar la partida.

En la pantalla del generador, la radiación es tan intensa que incluso Antiriad sufrirá daños. ¿Y cómo se manda a tomar viento semejante instalache? Pues... no lo recuerdo... Creo que además del chisme para volar, y el cañón de positrones salteados con perejil y puerros, es necesario encontrar otros objetos que nos permitan enfrentarnos a la escena final. Siento no poder daros más detalles, pero imagino que con esta review ya tenéis más que suficiente para empezar.

Lo mejor

* Los gráficos y el sonido. Fantásticos.
* Adictivo, jugable... una gozada.

Lo peor

* El mapa no es muy grande (aunque para no ser este un juego multicarga, no está nada mal).
* Que los malos reaparezcan instantáneamente cada vez que volvemos a una pantalla ya visitada.