Portada de Ultima V - Warriors of Destiny

FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO

Ultima V - Warriors of Destiny

GéneroRol
Desarrollado porOrigin
MúsicaNo tiene (en la versión de C64; en la de C128, sí).
Año1988
Veredicto original¡Flipaaa!
Valoración10/ 10
Gráficos
6
Sonido
1

Material

COMENTARIO ORIGINAL

La review

Cuando tenía unos 12 años, descubrí el Cauldron. Era el juego más divertido y fabuloso que había visto nunca. El hermano de un conocido mío lo había comprado en Inglaterra, si no recuerdo mal, y casi todos los viernes quedábamos para echarnos unas buenas partidas.

Estaba tan encantado con el invento en cuestión, que me dediqué a buscarlo por todas partes, después de tratar de copiarlo con cuantos equipos de doble pletina se pusieron a mi alcance (sin éxito, claro; recordad que la unidad de cinta del C64 no era un reproductor cualquiera, como en el caso del Speccy, sino un lector especial: el Datassette). No hubo manera. Ni en Badajoz donde, por supuesto, tenías todos los juegos de Spectrum o Amstrad que quisieras, pero cantidades ridículas de Commodore (de hecho, había una tienda -Urende- al lado de mi casa, que contaban en sus mostradores con cosa así de... dos o tres cintas de C64; el resto eran títulos de los otros formatos. Frustrante, en serio), ni encargándolo por correo (no recuerdo si a MegaGames, CentroMail o alguna de aquellas compañías).

Tuve que irme hasta Inglaterra para conseguirlo, muchos meses después de que, en un encantador arrebato de la inocencia que en los 80 se nos suponía a los chavalines de 12 años de clase media (ahora harían las delicias de Atila, como aprendices de Huno), me dedicara a apuntar en una especie de diario / agenda que me regalaron por Navidad, todos los días que pasaban sin que encontrara el puñetero Cauldron. No, no creáis que era una especie de padecimiento, ni nada por el estilo. Me lo tomaba como un juego. Todas las noches, después de cenar, y antes de acostarme, además de garrapatear en aquel librito decorado con personajes de Disney, mis aventuritas del día, en el cole, escribía "No", y a continuación, el número de días que llevaba esperando echarle las zarpas a aquella cinta.

Erm... creo que me estoy poniendo demasiado capullesco / nostálgico / personal. Perdonen ustedes.

¡Ffffffffúuu! ¡Ffffffúuu! -sonido del viento entre los arbolitos- A lo que iba: al menos, el Cauldron pude conseguirlo. Si hubo un título que me trajo de cabeza durante muchos años, desde la primera vez que lo vi (jaja, parece que estuviera hablando de una chica; erm... mejor será que lo dejemos), incluso por encima de otro que sólo pude tener en mi pantalla gracias a los emuladores (que es casi decir "ayer por la mañana", vamos), el The Staff of Karnath, fue sin duda, precisamente ESTE. El Ultima V.

Sí, sí: ESTE capítulo. Fue el primero de la saga Ultima que vi, y aunque me sirvió para conocer las entregas anteriores, estaba obcecado con el Warriors of Destiny.

Era una mañana gris de otoño. No, de triste no tenía nada. Cuando uno cuenta con 15 años, un entorno razonablemente comprensivo, estimulante y apacible, y mucha imaginación, ninguna mañana de otoño puede ser triste, por muy gris que salga. Y no es broma.

En el Instituto, nos dejaban media hora de descanso, durante la que podíamos pasear por los alrededores. Todo un cambio con respecto al cole, en el que teníamos que movernos entre las paredes de un patio.

Bueno, pues en aquella mañana, mi amiguete Rodri y yo fuimos a visitar a un compañero que andaba algo griposo. Y hete aquí que nos lo encontramos enganchado a su PC (extraña y aburrida máquina aquella; en aquel entonces, los compatibles eran monstruos de gran tonelaje -y gran precio-, dotados de un 8086 y capacidades gráficas y sonoras infinitamente inferiores a las de un Commodore 64), comandando un aguerrido grupo de aventureros a través de la tierra de Britannia.

A Rodri, eso de los videojuegos no le hacía ni la menor gracia, así que no prestó atención a la pantalla EGA sobre las que aquellos monigotes habían acampado en torno a una hoguera, y dormitaban mientras uno de ellos (Iolo, el bardo), tocaba unas notas en su laúd, que sonaban (horriblemente metálicas y vibrantes) a través del altavoz interno del PC.

Nuestro compañero, el griposo, enfundado en su bata y sus pantuflas, estaba armado con un cuadernillo en el que iba apuntando las cosas que los personajes del juego le contaban. Trazaba pequeños mapas, redactaba pistas y sugerencias... me pareció la mejor forma de pasar la gripe que había visto en toda mi vida.

Y aquí está: el Ultima V. Me costó 13 años volver a verlo, pero lo conseguí. Y merece la pena. ¡Vaya si merece la pena!

Os pongo en antecedentes: si habéis venido siguiendo las fichas de los capítulos anteriores de esta mítica saga del rol por ordenador, ya sabréis que, desde la primera vez que el Avatar pone el pie en Britannia (antes, Sosaria), cada vez que derrota a algún terrible mal, desencadena otro todavía peor, que fuerza a Lord British, el monarca de esa tierra de fantasía, a llamarlo una y otra vez.

Vaya, que uno se para a pensar, y puede llegar fácilmente a la conclusión, a la vista de los 9 capítulos de la saga, que la inmensa mayoría de los males que asolaron Britannia, fueron culpa del Avatar.

Y si no, fijaos en esta cronología (quizás los que estéis leyendo las fichas en orden, estaréis empezando a hartaros de ver la misma historieta una y otra vez, pero pretendo escribirlas como si fueran independientes):

Ultima I - el malvado mago Mondain lleva un milenio haciéndoles la puñeta a los habitantes de las tierras feudales que, unos años después, acabarían uniéndose para formar el reino de Britannia.

Lord British invoca a un campeón que, viajes en el continuo espacio-tiempo mediantes, manda al hechicero y a la gema que le había dado la inmortalidad, a freír espárragos interdimensionales. A esto se le llama vivir con humildad... ¡menuda covacha!

Ultima II - Minax, la bruja consorte de Mondain, surge de las tinieblas, dispuesta a vengar a su amante. De nuevo, Lord British tiene que ir corriendo a llamar al primo del Zumosol, que no duda en enfundarse su brillante coraza, en blandir su reluciente tizona, y en darle un par de collejas a la mal avenida hechicera.

Ultima III - Exodus, el hijo de los dos magos, a medio camino entre un ser vivo y un engendro artificial, emerge desde las profundidades del Gran Mar y desata todos los Infiernos sobre Sosaria. Y ¡hala! ¡allá va maese British, con el rabo entre las piernas, kai, kai, kai, a invocar al valeroso héroe macho perico!

Ultima IV - La paz vuelve a las tierras de Sosaria y Lord British aprovecha para unirlas bajo su mandato. El reino de Britannia ha nacido. Ahora, sólo queda educar a la población, para que observen una serie de valores (las llamadas Ocho Virtudes), que limpien sus conciencias, y aseguren que el Mal nunca volverá a campar por sus respetos entre castillos y aldeas. Nuestro héroe se convierte en el primer mortal en leer el Códice de la Sabiduría Suprema, en el que se concentran los valores inspirados por el Amor, el Coraje y la Verdad, y se convierte en el Avatar. La encarnación de las Ocho Virtudes, y modelo a seguir por los habitantes de Britannia.

¡Anda! Parece que, tras completar esa gesta, ningún poder destructivo es liberado, ¿no?

Pues sí: cuando el Avatar saca el Códice de la Sabiduría Suprema de las profundidades del Abismo Estigio, se desencadenan una serie de terremotos y erupciones volcánicas que sacuden las tripas de todo el planeta. Surgen montañas enormes, poderosas, altísimas... pero bajo ellas, se forman extensas y hondas redes de grutas que no tardan en poblarse de lo más selecto de la bichería ambulante de Britannia. Criaturas oscuras, hostiles, diabólicas... vamos, de hecho, el desequilibrio que provoca el Avatar inadvertidamente es tal, que de los restos de la Gema de la Inmortalidad de Mondain surgen tres agentes de la Oscuridad, los llamados Shadowlords.

Corrompen a uno de los caballeros de Lord British (un tal Blackthorne, que a partir de este momento, mostrará inclinaciones más que marcadas hacia el "reverso tenebroso"... y si no, fijaos en el papel capital que desempeña en la conquista de Britannia por parte de El Guardián, en el Ultima IX), y secuestran al mismísimo soberano.

Blackthorne se erige en dictador, y lleva las riendas del país con mano de hierro. No se puede toser, pensar, hablar, respirar o sonarse los mocos sin su permiso.

Los viejos compañeros del Avatar (Iolo, Shamino, Dupre y demás alegres hierbas) son declarados proscritos, y deben esconderse en los bosques más densos, mientras los Shadowlords patrullan Britannia a la caza de cualquier fenómeno mágico demasiado poderoso, y de su responsable.

Este es el panorama desolador que nos da la bienvenida cuando respondemos a la invocación de Shamino, al comienzo de uno de los capítulos más memorables de la saga. Si queréis que os sea sincero, estoy deseando tener un poco más de tiempo libre, para jugarlo en condiciones, y disfrutarlo como se merece.

Lo mejor

* Los gráficos han mejorado bastante, y ya incluyen más colores y bastantes detalles.
* Personalmente, creo que es uno de los mejores juegos de rol por ordenador de la historia.

Lo peor

* Que no se pueda escuchar la música en la versión de C64.