FICHA ORIGINAL · ARCHIVO MODERNIZADO
Where in the World is Carmen Sandiego?

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COMENTARIO ORIGINAL
La review
Si no me equivoco, este fue el primer título de una interesante serie de juegos bastante atípicos. No había que vaporizar ningún marcianito, ni teníamos un protagonista que arrastraba tras de sí un arsenal suficiente como para conquistar a medio planeta. No: simplemente, echar mano de la cultura general y aprender un poco. Mira tú qué bien.
Está claro que todas estas aventuras tras los pasos de la ladrona de guante
blanco, Carmen Sandiego, y sus esbirros, a través del mundo, de Europa, de los
USA, del espacio y hasta del tiempo, estaban principalmente dirigidas a los
más jóvenes. Transpiran cierta ingenuidad, pero lo cierto es que no son tan
fáciles como pudiera parecer. La verdad es que, con demasiada frecuencia, los adultos
tendemos a creer que con la educación que nos dieron en el cole, el Instituto
y (si procede) en la carrera, ya no nos hace falta más. Se acabó. Basta con
eso para apañarnos estupendamente a través de la vida.
Y lo cierto es que es verdad. Pero también se las puede arreglar uno, sin tener
más educación que saber leer, escribir y hacer la cuenta de la vieja en
momentos desesperados en los que no queda más remedio que poner en marcha el
cerebelo.
No quiero parecer un repollo redomado, pero lo cierto es que creo que uno no debe dejar de estudiar nunca. No estoy hablando de que, si se tiene la fortuna de llegar a los 90 años con cierta lucidez, uno pase su jubilación encorvando la chepa debajo de un flexo y encima de un libraco. Nooo... hay otras formas de aprender. Algunas son bastante más divertidas (y seguramente, efectivas) que eso de tener que deglutir (mentalmente, claro) un tocho polvoriento de sotopocientas páginas, por obligación. ¿Por ejemplo? Leer libros por puro placer (adviértase el matiz). Viajar. Y en general, tener los ojos siempre bastante abiertos, para cazar al vuelo casi todo lo que pase alrededor.
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Y sí, ¿por qué no? dedicar un ratillo a videojuegos como este. Yo no soy de los que piensan aquello de que "la letra, con sangre entra". En realidad, casi no es necesario esforzarse para aprender ciertas cosas. Simplemente, con el día a día (siempre que uno no lo pase sumido en una rutina lobotomizadora y zampándose indiscriminadamente cualquier programa de televisión), ya te vas construyendo cierta "culturilla general". |
Bueno, pero ya está bien de ejercer de parodia de educador, ¿no? Centrémonos en el juego.
El objetivo es detener a todos los miembros de la organización encabezada por la tal Carmen Sandiego (una señora bastante estupenda, que en las portadas de los juegos aparece tocada con un elegante sombrero rojo), conocida como V.I.L.E. No, no me preguntéis qué significa eso... ¿Vellocinos Interplanetarios Lerdos y Extraordinarios? ¿Vamos a Ir a Lavarnos las Enaguas? ¿Veloces e Irreductibles Lemures Extraterrestres?
El caso es que los 10 miembros de la organización (con la señorita -o señora- Sandiego entre ellos) se dedican a pegarse la vida padre, a base de viajar por todo el mundo, robando tesoros de enorme valor... desde una antiquísima espada samurai, hasta la misma lámpara mágica de Aladino (supongo que ya desgeniada del todo). Y nosotros, como detectives de la agencia ACME (multinacional poderosísima y monopolística donde las haya... se dedica, desde a poner a sus hombres tras los pasos de importantes ladrones internacionales, hasta proveer al Coyote de armamento prohibido por la Convención de Ginebra, para que trate de desplumar al Correcaminos), hemos de ponerlos a todos entre rejas.
La interfaz es la misma que la de los demás juegos de la serie. Si os
fijáis en las capturas, veréis que la pantalla está dominada por una ventana
en la que se muestra un dibujo alusivo al país en el que nos encontramos.
Algún monumento especialmente célebre, una panorámica de sus callejas o
costumbres... ese tipo de cosas.
Sobre la ilustración, podemos ver el nombre de la localidad en la que nos
encontramos, y la fecha. Tened en cuenta que nuestro jefazo sólo nos dará unos
días para cazar al ladronzuelo de turno, antes de que se le pierda la pista
definitivamente.
La mitad derecha de la pantalla está dividida horizontalmente en otras dos ventanas. En la superior, se nos mostrarán los resultados de las pesquisas (incluyendo alguna que otra animación, como en las demás entregas de la serie, en la que se ve, por ejemplo, a uno de los sicarios de la Sandiego, huyendo despavorido de una multitud de furibundos gendarmes que le persiguen blandiendo sus porras) y un breve texto sobre el país o la ciudad en la que estamos.
En la inferior, es en la que verdaderamente se desarrolla el juego en sí. Tenemos cuatro opciones en el menú principal, a saber: "Ver las conexiones", "Salir en avión", "Investigar" y "Visitar la Interpol".
| Si habéis leído la ficha del "Where in Europe is Carmen Sandiego?", veréis que las funciones son prácticamente las mismas. Con una salvedad: ver las conexiones. Esta opción se eliminó en juegos posteriores (no sé por qué), y nos permite comprobar qué ciudades son accesibles desde el país en el que nos encontramos en ese momento. | ![]() |
"Investigar" nos permite preguntar en tres edificios públicos (bibliotecas, ayuntamientos, hoteles... depende del sitio). Cada maniobra lleva su tiempo (un par de horas, más o menos), así que, intentad apañaros con pocas pistas.
Por último, la opción "visitar la Interpol" funciona prácticamente igual que "Visitar el laboratorio de crímenes" de la tercera parte de la serie (la segunda se ambientaba en los USA; no, no está nada mal... le eché un vistazo hace un tiempo; el problema es que, como comprenderéis, un servidor de ustedes está bastante pegao en geografía y costumbres del gigante norteamericano, así que en la mayoría de las partidas, estaba más perdido que el barco del arroz, y dando palos de ciego), o sea, que nos sirve para anotar los rasgos del sospechoso en un bloc, y "computarlos" para determinar si alguno de los esbirros de Sandiego coinciden con la descripción, en cuyo caso obtendremos una orden de arresto. Ojo, porque sin ella, aunque atrapemos al caco en cuestión, quedará en libertad por falta de pruebas.



