Aspar G.P. Master
Género: Carreras Música: Maniacs of Noise
Desarrollado por: Dinamic Año: 1989
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¿Éramos muy exigentes los commodoreros españoles? ¿O es que, simplemente, el nivel de las conversiones que las compañías nacionales hacían de sus juegos para nuestra máquina, era nefasto, tirando a penoso, con ciertos ribetes patéticos y un toque nauseabundo? 

Pues yo diría que un poco de cada. Teníamos razones para exigir. Contábamos con un ordenador con unas cualidades macanudas. Y también es cierto que los títulos que desarrollaban Dinamic, Opera, Topo y demás hierbas, en sus versiones de C64, eran algo así como... boñigáceos. Hasta el punto de que a veces, en mis tiempos, llegaba yo a pensar que los programadores lo hacían a propósito. Que le tenían una especie de poco explicable inquina al inefable Commodore, y no dejaban pasar una oportunidad de hundirlo en todas las comparativas de versiones. Parecía mentira que fueran tan nulos cuando tenían que enfrentarse al ensamblador del 6510. Uno no tenía más que mirar la calidad de los juegos que se producían allende el Canal de la Mancha, para darse cuenta de que algo fallaba. Y no hablemos de los desarrolladores alemanes. ¡Y los norteamericanos! Años luz. 

En esas condiciones, ¿por qué no eran honrados y se limitaban a no comercializar la versión de turno, para Commodore 64? Nos fastidiriaríamos sus usuarios soportando las chanzas de los guasones spectrumneros y amstradneros proclamando orgullosos que eran poseedores de las mejores máquinas del Universo conocido (sí: los dos grupos), por el hecho, contundente, arrollador e irrefutable como evidencia, de que, entre Gibraltar y la Junquera, era más fácil encontrar juegos para ellas. Y hala. Los commodoreros agachábamos el hocico y teníamos que mirar, con envidia mal disimulada, sus "Abadías del Crimen", sus "Goody" y sus "Profanation". 

Nos fastidiaríamos, decía. Pero mejor eso que gastarse los cuartos (aunque fuera en una cinta virgen en la que grabar la pertinente copia piratona... a veces, el juego no merecía ni eso) en el amasijo de opcodes del 6510 escupidos al azar por cuatro desganados.  

Burrúm, burrúm, ñiic, ñiic, y todo lo demás Tomad las otras versiones de 8 bits de este juego. Fijaos en la de Speccy, llena de detalles. Observad la de CPC, con la inevitable explosión de colores luminosos. Y ahora, echadle un vistazo a esta que nos ocupa. Me da lo mismo que trataran de maquillar el desaguisado con un estupendo tema musical de Maniacs of Noise. Me da lo mismo que disfrute del scroll más suave y rápido de todas las versiones. El Aspar GP Master para Commodore 64, es un TOSTÓN. ¿Lo queréis más claro? Pues leed...

Para empezar, a mí me solía dar malas vibraciones eso de que un juego llevara el nombre de algún deportista famoso como método artificioso y aparentemente pueril (pero se ve que efectivo, porque las compañías lo utilizaron con bastante frecuencia, en aquel entonces) para aumentar las ventas. De hecho, en el caso concreto del C64, recuerdo pocos títulos pretendidamente protagonizados por alguna celebridad de la cancha, el tartán o el asfalto, que se mereciera algo más de un aprobado raspado. Y no digamos si volvemos la vista a la producción nacional. ¡Horror! Emilio Butragueño Fútbol, Fernando Martín Basket Master... en fin... ¿para qué seguir?

Pero lo curioso de todo esto, es que las adaptaciones de Spectrum y Amstrad, generalmente tenían una acogida de lo más calurosa en la prensa especializada, en particular, y entre los jugones, en general. No es de extrañar que haya algún despistado que asegure que "para juegos malos, ya estaba el Commodore" (cita textual de un foro sobre el Amstrad). En fin. Como si le das un Stradivarius a un orangután psicoesquizo, y concluyes que "para instrumentos musicales que suenan a cascarria, el Stradivarius". Ya me entendéis.

Bueno, bueno, pero ¿es para tanto? ¿tan malo es este juego? 

... vale; no... no es para tanto. Los he visto peores. Simplemente, me fastidia profundamente que, por sistema, cada versión para C64 de un juego español, fuera automática e indefectiblemente, peor que cualquiera de las demás. De todos modos, Aspar GP Master es un título mediocre per se. 

Pero continuemos, si os parece...

En aquel entonces, circulaban chascarrillos y bromas que aseguraban que el haber participado en la producción de este juego (aunque fuera poniendo su nombre y su careto en la portada), le dio mala suerte al campeón Jorge Martínez Aspar. No mucho después de la comercialización del invento, el pobre se pegó una castaña mientras zumbaba sobre su moto, y se rompió una mano. 

A todo esto... ¿qué es de él a estas alturas? Sospecho que ya se habrá retirado. La verdad es que nunca seguí muy de cerca (casi ni de lejos, en realidad) el mundillo del motociclismo. No me saquéis de Crivillé, y un elenco de corredores que he oído nombrar multitud de veces, pero que no sé ni cómo escribir sus nombres. Bueno, sí, y del tarao de Rossi. 

A lo que iba. El juego podía haberse llamado Torrebruno With Un Cohete Berbenero Implantado En El Esfínter, y me habría quedado igual. Y hasta lo mismo tenía más gracia y todo.

Desde el principio, me chocó la elección de la perspectiva. ¡Aérea! No era muy frecuente en los juegos de carreras. Salvo excepciones, el género solía echar mano casi siempre, de las 3D. Un desarrollo desde detrás del vehículo que conducíamos, como si una cámara le siguiera pegada al tubo de escape. Y, en mi modesta opinión, es lo más sensato. Al menos, si pretendes dotar al juego de mucha velocidad.  Aspar, a punto de comerse con patatas una curva

El problema inmediato que plantea una vista cenital, es que, una de dos, o enlenteces el desarrollo, o asumes que pasarás más tiempo empotrado contra cualquier obstáculo, que corriendo sobre la pista.

Y es que ese es precisamente el caso.

No lo entiendo, de verdad. Las versiones de Speccy y CPC tienen la velocidad justa. Algo así como casi la mitad que la de C64. Si optaron por dejar la pantalla de nuestra adaptación prácticamente vacía (mirad las capturas, mirad; el área de juego debe de ocupar un 40% mal contado del total disponible... y el resto, salvo los marcadores feos y anodinos, está en negro; pues qué bien) para evitar que el juego se ralentizara más de la cuenta, la verdad es que lo consiguieron. Se pasaron consiguiéndolo. Esto es lo que se llama "morir de éxito". 

El scroll es tan ferozmente rápido, que dispara la dificultad. La consecuencia es inevitable: el juego echa para atrás. No invita nada al usuario ocasional. Intentas un par de partidas, pero cuando, tras cada curva, terminas despanzurrado entre setos y pilas de neumáticos, sin apenas haber tenido tiempo material de reaccionar, está claro que el atractivo que puede tener la idea, sufre un bajón considerable. Jamás conseguí pasar de la fase de clasificación. Así que no me imagino cómo tiene que ser enfrentarnos a una pléyade de pilotos computerizados que, por supuesto, faltaría más, jamás se van al suelo. La primera captura, de hecho, es una demo. 

 
 
La pantalla está absurdamente vacía. Cosas como esta, precisamente, me llevaban a pensar que los programadores españoles le profesaban una sincera tirria al Commodore 64. Si tenían la ocasión, le propinaban un par de coces con la mediocridad de las adaptaciones que desarrollaban para él.

Porque, a ver, ¿qué cuernos les costaba poner ALGO, CUALQUIER COSA, LO QUE FUERA? Las demás versiones no tienen un área de juego mucho mayor, pero al menos dedican el enorme espacio sobrante a poner un par de adornitos que cumplen más que de sobra con su misión de rellenar.

¿Qué sé yo? Un marcador con la velocidad, un cronómetro... Pues no. En la versión de Commodore, tuvieron que dejar en NEGRO todo ese espacio. El juego da una sensación terrible de estar a medio hacer. Parece como si no les hubiera dado tiempo a terminarlo. O no les hubiera dado la gana. 

El área de juego, además de pequeña, es fea y aburrida. No sé si sabían en Dinamic que el C64 puede mostrar 16 colores simultáneamente. Porque el caso es que aquí, si nos olvidamos de las motos (diminutas y casi ridículas... aunque lo cierto es que en ninguna versión salen muy bien paradas; y si no, echadle una ojeada a los pixels exagerados, descomunales, que tienen las de la versión de CPC), no veremos nunca más de 4 colores. Verde, gris, blanco y negro. En fin. 

Al menos, el scroll es furiosamente rápido, y de una suavidad plausible. Claro, que precisamente, eso acaba de rematar al juego: es tan rápido que se hace incontrolable.

Lo único verdaderamente bueno. No hay efectos de sonido, pero sí un tema musical estupendo, a cargo de Maniacs of Noise (¡sorpresa! ¡no son españoles, y es lo único que merece la pena en el juego! ¡qué cosas!).

Eso sí: se repite uuuna y oootra vez, y a fuerza de escucharlo, puedes acabar un poco cargado. Claro, que no creo que muchos lleguen a saturarse de oírlo; más que nada, porque es bastante probable que acabarán apagando el ordenador / emulador, y dedicándose a otra cosa, antes de que eso ocurra. 

Sí, Aspar GP Master es un juego rápido. Pero se pasa tres pueblos. La dificultad entra de lleno en el terreno de lo frustrante. El área de juego es pequeña y tristona, y la pantalla aparece casi vacía, desangelada, y sin un mal detalle que llevarnos a los ojos.

En esas condiciones, casi no importa que la música sea verdaderamente buena. Otro caso más de un juego español que cosecha todos los laureles y loas habidos y por haber, en sus versiones de Speccy, MSX y Amstrad, y que, en la de C64, da la impresión de haber sido codificado a toda prisa, con poco interés, y con menos habilidad. 

* La música.
* Scroll rápido y suave.
* La pantalla está casi vacía, lo que transmite una cierta sensación de "juego a medio hacer". 
* El área de juego es pequeña y cuenta con pocos colores. 
* Difilísimo. ¡Es demasiado rápido!.