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Infiltrator
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Con juegos así, da gusto, la verdad. Se nota que sus responsables (supongo
que eran varios... mucho trabajo para una sola persona) sabían lo que hacían.
Técnicamente, Infiltrator es una gozada. Pero no sólo en los gráficos o detalles
de ese tipo: recuerdo que en la versión original de cinta, las tres misiones
estaban grabadas en la misma cara. ¿Que qué tiene de especial eso? Pues que
una misión ocupaba toda la cara de la cinta. Y cuando uno quería cargar la siguiente,
la rebobinaba, y ¡volvía a usar la misma cara, pero cargaba algo distinto! Asombroso
(para la época). Es más: si la memoria no me falla, creo que no había nada parecido.
Supongo que almacenarían la información en una serie de bloques, y según la
misión se cargarían unos u otros. Habría varios de estos bloques que serían
comunes a las tres misiones, y otros específicos de cada una...
... pero ¡venga! ¡ya está bien de divagar! Vamos allá...
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En Infiltrator, interpretamos el papel de un héroe "a lo bestia": compositor, actor, súper-soldado, neurocirujano, piloto experto, cantante de rock, doctorado en un montón de cosas... y además, buena gente. La monda, vamos. Resulta que el clásico megalómano amenaza al mundo desde una serie de bases ocultas, y sólo el capitán Johnny "Jimbo-Baby" McGibbits puede salvarlo, infiltrándose en ellas y golpeando donde más duele. |
Así, tenemos tres misiones a las que enfrentarnos: fotografiar los planes secretos
del enemigo, rescatar a un científico preso, y volar un silo de misiles.
Lo más sorprendente de ellas es su desarrollo, por el que, sin duda, el juego
se hizo famoso: todas comienzan y terminan como un simulador de vuelo. El capitán
"Jimbo-Baby", a los mandos del supersofisticado helicóptero Gizmo
DHX-1, debe volar hacia la base secreta del enemigo (o hacia la suya, una vez
que termine la misión pertinente).
Bueno... en realidad, no es un simulador propiamente dicho. Aunque el clásico
elenco de teclitas para controles de todo tipo, está presente, lo cierto es
que el mundo exterior es un poco "estático". Vaya, que podemos girar,
subir, bajar, acelerar... ese tipo de cosas, pero no veremos que el paisaje
(que, por otro lado, está magníficamente bien dibujado para un juego de este
tipo) haga mucho más que un par de scrolls o inclinaciones a los lados. Ni falta
que le hace, la verdad.
Los gráficos de esta etapa (sobre todo, los de la cabina del Gizmo) son fantásticos.
¿Y el desarrollo? Pues veréis: durante el vuelo, nos encontraremos con algún
que otro caza, que pasará zumbando cerca de nuestro helicóptero. Pedirán que
nos identifiquemos, y habremos de teclear una de dos respuestas posibles: "Infiltrator",
u "Overlord". En función de a qué bando pertenezca el otro piloto,
así reaccionará... nos deseará suerte o se cuadrará ante nosotros, o tratará
de freírnos a base de misiles.
¿Y no hay una forma de facilitar las cosas? Pues mira... sí: pidiendo nosotros
la identificación, antes de que lo haga él.
El piloto nos responderá con su nombre en clave. Ahora, si respondes una cosa,
y te ataca, ya sabes que tenías que haber tecleado la otra. Si tienes la paciencia
para hacerte una lista, llegará un momento en que tengas prácticamente todos
los nombres en clave identificados, junto con la contraseña que tienes que responder.
Una vez que lleguemos a la base, habrá que aterrizar (¡ojo! no te olvides de conectar el modo sigiloso del rotor -tecla "W"-, o los malosos se enterarán de tu llegada), y comenzará la fase de infiltración.
Esta se desarrolla con unos gráficos en alta resolución bastante llamativos
(foto al canto, abajo). Nuestro hombrecito camina por los alrededores (¡cuidado,
no vayas a pisar una mina!... en el perímetro de la base, conviene que utilices
el detector), y se mete en las edificaciones, en busca de objetos que le ayuden.
Por supuesto, los guardias se mosquearán al ver a alguien que no conocen, y
te pedirán los papeles (el muñequito que requiere tu atención, se pone de color
rojo, y en la parte inferior de la pantalla aparece un texto con lo que dice).
La mayoría de las veces, no tendrás problemas, y el guardia te dejará marchar,
pero en ocasiones concluirá que tu documentación no está en orden (por cierto...
a pesar de su pequeño tamaño, los sprites en esta etapa son muy expresivos;
resulta bastante gracioso ver como ponen los brazos en jarra y golpetean el
suelo con el pie, cuando creen que nos han descubierto). En ese momento, hay
tres opciones: esperar (nada aconsejable, porque el tío se te echará encima,
y te llevará para que te interroguen -vida menos, y hay cinco-), salir por patas
(tampoco es que sea especialmente recomendable, porque sonarán las alarmas,
y tendremos a toda la base detrás) o soltarle un poco de spray adormecedor,
o una granada de gas, que lo dejará k.o. unos segundos. Cuando despierte, no
recordará nada pero ¡atención! ¡que no despierte ante ti, o se te echará encima!
En el interior de los edificios, el desarrollo cambia completamente, para mostrar las habitaciones y los guardias, con un tamaño mucho mayor.
| Eso sí: es la parte gráficamente más floja del juego (los sprites no están especialmente bien conseguidos, en mi opinión; y la verdad es que llama la atención, por lo cuidado que está el resto del juego en el apartado visual). Podemos registrar los muebles, en busca de objetos de utilidad (cuidando que no nos vea el guardia de turno, claro). | ![]() |
En la mayoría de las ocasiones, no encontraremos más que basurilla
inservible, pero a veces podremos conseguir granadas de gas, o mejor aún, una
llave electrónica que desactiva las alarmas si la utilizamos en la habitación
correcta (sólo tiene un uso, eso sí).
Conforme avancemos por el interior de los edificios, se irá dibujando un mapa
en el que las habitaciones se representan como rectángulos con un color de tres
posibles, a saber:
- Verde: entrada / salida. Puede ser la puerta que da al exterior, un ascensor,
etc...
- Azul: nada especial.
- Roja: habitación importante. Por ejemplo, salas de seguridad, habitaciones en
las que se almacenan planos secretos, y todo eso...
Incluso la primera misión (y la más sencilla, obviamente) tiene lugar en un escenario considerablemente grande (hay cinco edificios, con multitud de habitaciones), y dado que sólo disponemos de 20 minutos de tiempo real (y 10 de tiempo de juego -curioso-) para completarla, lo más recomendable es que vayas al grano, y busques las habitaciones importantes, y no pierdas el tiempo rebuscando en los muebles (a no ser que te haga falta una granada de gas, por ejemplo). Puede ser de muchísima ayuda el uniforme de oficial enemigo (de color amarillo, y colgado en un perchero en alguna de las habitaciones especiales). Si lo utilizamos, los malos nos ignorarán y hasta nos permitirán registrar por todos lados, sin inmutarse. Eso sí: si pasamos demasiado cerca de algún guardia, nos pedirá la documentación, y claro, la que llevamos no corresponde a la de un oficial, así que nunca estará en regla.
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Excelentes en las etapas de vuelo y en las vistas exteriores de las bases enemigas, pero bastante más flojos en los interiores. No es que estén mal; simplemente, no están a la altura del resto del juego. |
De vez en cuando, podremos ver algún dibujo a pantalla completa (por ejemplo: el helicóptero posado ante la base, justo antes de despegar, o un montón de chatarra si nos estrellamos...).
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De nuevo, sale ganando la etapa de vuelo, con efectos bastante trabajados, como el zumbido de las turbinas del helicóptero. Sin embargo, en las fases de infiltración, también escucharemos algún que otro sonido curioso, como el del detector de minas. Eso sí: no hay música. |
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Original, trabajado, visualmente estupendo, divertido, desafiante (pero no imposible)... vamos, un juegazo. |
| * Los gráficos. * Original y divertido. |
* Los gráficos de los interiores. |