It's Magic 2
Género: Salta y corre Música: Mark Waldaukar
Desarrollado por: Protovision Año: 2001
Portada no disponible Pincha aquí para bajarte la música Mooola...

Hace no mucho, leí en la versión en Internet de cierto periódico, una noticia que me llamó la atención. No recuerdo el texto exactamente (claro), pero sí que os puedo contar que venía a decir algo acerca de la violencia en los videojuegos, y planteaba una alternativa: juegos para chicas. ¡Juegos para chicas! Aseguraban que había que cambiar el topicazo de los títulos dedicados a las féminas, que rezumaban cursilería por todos los bytes. Que eso de vestir a la Barbie en la pantalla se pasaba de ñoño. Se pretendía que las niñas hicieran de contrapeso en el mundillo de los videojuegos, al sector ultraviolento de los arcades y similares, teóricamente más orientados a los chavales. O sea, que quieren huir de un tópico a base de afirmar otro. Que muchos videojuegos son violentos, es innegable. Innegable, y divertidísimo.

La noticia, en el fondo, no era del todo malintencionada. Se ve que a las chicas les interesan menos los juegos de acción salvaje y desmadrada en los que un héroe macho perico, con las dimensiones de un dolmen de esos de los druidas y un coeficiente intelectual comparable al de la monda de una pera limonera, balea, agujerea, acuchilla, machaca, martillea, aporrea, chamusca, desencuaderna, desmembra, despelleja y pellizca a batallones enteros de monstruosidades caníbales horripilantes que, si llegan a echarle sus viscosas zarpas encima, no dudarán en mordisquearle las vísceras, en una escena truculenta a más no poder, y con todo lujo de polígonos texturados.

... así que, digo yo, a alguna empresa de soft se le ha debido de ocurrir que si las nenas no se acercan al más que interesante mundillo de los videojuegos, por algo será. Que tienen la posibilidad de prácticamente duplicar el mercado, así que ¿por qué no?

¡Huuuuy, qué monaaaaadaa! ¿Qué hará si le meto un petardo por...? Lo que ya me fastidia bastante más es cuando los inevitables vocingleros chabacanos, sensacionalistas, ignorantes y amarillentos en todos y cada uno de sus planteamientos, establecen una asociación videojuegos-violencia deliberadamente frívola y manipuladora, que además, proclaman a los cuatro vientos. Tiran la piedra más gorda que haya, para romper todos los cristales que se les pongan al alcance, y después, además de esconder la mano, acusan a otros. Qué asco.

O sea, que antes de los videojuegos, la Humanidad vivía en paz.

Y que si la Civilización Occidental está decrépita (dicen algunos) es, en gran medida, por culpa de los videojuegos. Y de la tele. Y del cine. Y del rol. Los jóvenes son una panda de androides maleables y descerebrados, con esponjas ávidas en lugar de sesos, y provistos de filtros malvados que sólo dejan pasar los aspectos positivos de la vida, y retienen eficazmente los más oscuros y retorcidos. O sea, que además de tontos e influenciables, somos perversos por naturaleza.

Así que si alguien dedica muchas horas de su infancia tardía y adolescencia temprana a decapitar bárbaros sanguinarios, si pasa muchos días de sus años universitarios ametrallando demonios y cortándolos en porciones con una motosierra oxidada, y todo ello delante de la pantalla, es absolutamente inevitable que el pobre desdichado acabe sin poder distinguir entre realidad y videojuego. Lo dicho: somos tontos. Precisamente me adapto al perfil de jugón empedernido que os acabo de esbozar. Y si puedo pecar de algo, es de DEMASIADO pacífico. (Sí: se puede ser "demasiado" en eso también). Ustedes dirán.

Esta reflexión capullesca se me ocurrió mientras jugaba a este extraordinario It's Magic 2, uno de los títulos más modernos que encontraréis en esta página. Tanto, como que se desarrolló en 2001, a cargo de la gente de Protovision, los creadores de uno de los juegos de rol más enormes y espectaculares gráficamente, que jamás han visto la luz en una máquina de 8 bits: el Newcomer. (Como que ocupa la friolera de 14 discos y casi 3 megas).

Bueno, pues mientras guiaba a la monería de criaturita peluda protagonista de la aventura, a través de luminosos y coloristas paisajes salpicados de briznas de hierba meciéndose al viento, cascadas cristalinas, y bichejos que parecen escapados de un anuncio de Play Doh, pensé en lo que les gustaría el juego a todos estos defensores de la teoría del adolescente cretino. Hombre, está más que claro que últimamente, la juventud de este país está así como una miaja agilipollada. Cosas que tiene un sistema educativo que se pasa de nefasto. Pero de ahí a caer en ese nivel de imbecilidad profunda...

Bueno... aún no os he hablado del juego en sí, pero lo cierto es que no hay gran cosa que contar. Más que It's Magic 2, igual debería llamarse It's Magic 1'5, o algo así.

Es, para que nos entendamos, como una versión técnicamente mejorada, y con niveles añadidos, del juego original. O sea, que la mecánica es prácticamente idéntica. Sólo hay dos cambios principales: ahora, para completar un nivel, hay que recoger todos los diamantes que encontremos. Esto aumenta bastante el nivel de dificultad. En la primera parte, había que conseguir una pocioncilla que dejaba alguno de los monstruitos que pueblan la fase de turno, cuando lo vaporizábamos. Uh, qué mieo

La cosa no iba más allá de caminar sobre el refulgente frasquito, y poner rumbo directo hacia la salida.
Ahora, la disposición de muchos de los diamantes, nos fuerza a trazar todo tipo de malabarismos, saltos con precisión a nivel de pixel, y demás cabriolas.

Lo dicho: más dificultad. Pero la cosa no acaba ahí, porque resulta que, si en el juego original, el gato protagonista (que, a todo esto, se llama Tom), podía disparar rayos de lo más dañinos, con los que carbonizar a los malosos a distancia, en esta ocasión, los programadores optaron por la táctica Super Mario. Es decir: hay que brincar sobre las cabezas de los monstruitos que pueblan cada fase, rebotando varias veces, para quitárnoslos del medio.

 
 

Estupendos. Coloristas, divertidos y llenos de detalles. Recuerdan bastante, creo yo, a los del Creatures 2. No sólo por el colorido y aquello de las recuas de animalitos monos con cara de pasmarotes, sino por el hecho de que el área de juego ocupa casi toda la pantalla.

Es más: se come gran parte de los bordes; la mayoría de los juegos de C64, o no los utilizaban jamás, o empleaban una pequeña parte de alguno de ellos -generalmente, el inferior- para ubicar marcadores y demás zarandajas.

En general, se mejora sensiblemente con respecto a la primera parte (y por si fuera poco, se ha añadido un agradable y suave scroll parallax).

Otra mejora. Ahora es posible jugar con efectos de sonido y música simultáneamente. Y hay que decir que resulta sorprendente cómo no se "pisan" entre sí. De hecho, de la impresión de que el SID está usando varios canales más de los 3 que, teóricamente, ofrece.

Bueno, teóricamente, y prácticamente. Está claro que se trata simplemente de un hábil truquito software, pero el caso es que está ejecutado con una habilidad y una efectividad asombrosas.

La música es mejor, como composición, que la cuasimacarra tonadilla que animaba la presentación de la entrega original, pero aún así sigue sin tener el encanto de las genialidades de Hubbard, Galway, Jeroen Tel y allegados.

It's Magic 2 es casi, casi un calco de la primera parte. Sólo que es bastante más difícil, bastante más vistoso, suena bastante mejor y resulta... un poquito menos repetitivo. De ahí el 8 como calificación general, en mi modesta opinión (un punto más que su predecesor).

El problema principal de la primera parte, para mí, era que cada "mundo" constaba de un montón de niveles, demasiado parecidos entre sí. Bueno, pues en esta secuela ocurre prácticamente lo mismo. Pero, al menos, ahora hay más "mundos", y menos niveles en cada uno de ellos. Personalmente, hubiera preferido 10 ó 12 niveles absolutamente distintos, que 30 (o los que sean) agrupados en bloques de 6 que parecen fabricados con el mismo molde.

* Gráficos fabulosos.
* Sonido magnífico.
* Entretenido.
* Sigue siendo un poco repetitivo.