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Karateka
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¿Recordáis el Prince of Persia? ¡Vaya juego! No sé ni cuantas veces me lo
acabé, en mis tiempos. Creo que es posiblemente el mejor plataformero de la
historia del PC.
También tengo entendido que se versionó para alguna de las grandes máquinas
de 8 bits; el CPC, por lo menos. Para C64 no, lamentablemente. El proyecto
apenas pasó de la fase de diseño, y hoy en día, en Internet, uno puede
encontrar una pequeña demo con algunos de los escenarios (que, en serio, son
prácticamente idénticos a los de la célebre versión para ordenadores
compatibles). Es una pena. Sin embargo, los aficionados a ese clásico, verán
lo que podría haber sido su versión para Commodore, gracias a este Karateka.
Los autores son los mismos que los del Prince of Persia, y los gráficos,
bastante parecidos. Por no hablar de la animación. ¿La pega? Que es lento como
una pava al trote. Vaya por Dios.
Las premisas son bastante similares a las del Prince of
Persia, también.
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De nuevo nos encontramos ante un malo malísimo que secuestra a una hermosa princesita, y que lanza a todas sus huestes contra el héroe solitario empecinado en rescatarla. La diferencia es que el protagonista es un avezado karateka, que el malo de la historia es un señor feudal japonés llamado Akuma, y que la princesa responde a un nombre bastante chocante, al menos en español... ¡Mariko! |
El desarrollo del juego, eso sí, es bastante lineal. Se limita a corretear por pasillos y pasajes, enfrentándonos casi periódicamente, a los secuaces de Akuma, y a algún que otro obstáculo de propina, como el pajarraco que el malvado señor lleva sobre su hombro y que, de vez en cuando, nos enviará para que nos picotee un ratito debajo de los párpados, a ver si así nos serenamos, o como cierto enorme portón que da acceso a la tercera fase, y que si intentamos cruzar despreocupadamente, se cerrará sobre el héroe, convirtiéndolo rápidamente en pinchito nipón. ¿La solución? Bueno, es posible que encontréis alguna que otra enrevesada sugerencia por Inet, propuesta por gente que opina que este punto es de una dificultad exagerada. Lo cierto es que hay un truquillo que facilita mucho las cosas: sólo tienes que acercarte con cuidado a la puerta, y lanzar una patada hacia adelante. La reja caerá a plomo, pero ni te rozará. Cuando comience a levantarse de nuevo, lentamente, aprovecha para pasar a toda pastilla.
Para romper precisamente esa linealidad del desarrollo, de vez en cuando podremos ver algo así como las antepasadas de eso que los inglesitos llaman "cutscenes", o sea, escenas que sirven como introducción o para mantener el hilo de la historia, y en las que el jugador no participa (arriba tenéis una de ellas). Una cosa que, salvo que me equivoque, era bastante poco corriente en aquel entonces.
Los combates son la salsa del juego, claro. Algunos resultan verdaderamente emocionantes, aunque terminan pareciéndose bastante entre sí.
| Una de las características más originales de las peleas a patadones y guantadas, es el hecho de que tanto el héroe como su rival, regeneran su salud. Es decir, que si estamos un tiempo sin arrearle un sopapo a nuestro oponente, irá poco a poco recuperando su energía, y lo mismo ocurre al protagonista. Y menos mal, porque por muy bueno que seas, te aseguro que te algún que otro zurriagazo te llevarás. | ![]() |
Por cierto, hay un movimiento que, la verdad, no sé ni para qué sirve... se trata de un saludo. ¡Sí, sí! ¡Un saludo! Nuestro karateka abandona su habitual posición de combate, y hace una respetuosa reverencia a su rival. Ojo, no me seáis ingenuos, porque aunque unos pocos rivales responderán al saludo (cosa que, insisto, no sé qué objetivo tiene), la mayoría aprovecharán nuestro noble acto para endiñarnos una coz en todos los incisivos, que acabará automáticamente con nosotros. Sí, no creáis que me equivoco: si algún enemigo (cualquiera que sea -y esto también incluye al pajarraco adiestrado de Akuma; afortunadamente, cuando nos va a atacar, suena una musiquilla de advertencia, antes de que llegue-) consigue darle una galleta a nuestro héroe, mientras se encuentra en posición normal (o sea, no de combate), se lo cargará instantáneamente.
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Fantásticos. Más que eso: míticos. Al menos, lo fueron en su tiempo. Hubo muchos que dieron con la barbilla en el suelo cuando vieron este juego por primera vez... aunque no tardaron en cerrar la boquita en el momento en que se dieron cuenta de lo leeeennto que es. |
Una pena, porque todos los personajes están magníficamente bien dibujados, y la animación es soberbia... cuando se muestra a velocidad normal, claro. Los escenarios son sencillos, pero llenos de toques de muchísima calidad. No sé exactamente a qué se deben estos enlentecimientos... y no, no creo que sea cosa del megahertzio escaso del 6510, porque para algo tenía nuestro querido C64 sus célebres capacidades de aceleración hardware de los gráficos. Si no tuvieran el cuajo que tienen, les habría otorgado todo un 10.
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Tiene cierto toque cinematográfico. No es que sea de una calidad estratosférica, entendedme bien, pero sí que hay una serie de musiquillas que acompañan a la acción, de una forma bastante llamativa. Los efectos son simplemente correctos. |
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Uno de los juegos de artes marciales más sorprendentes, en el aspecto gráfico, para C64. Una pena que a veces resulte tan lento. Por lo demás, da gusto simplemente mirar la forma en la que están dibujados y animados los personajes. |
| * Sin duda, los gráficos. | * Sin duda, lo leeeeeenntos que éstos son a veces. |