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Roadrunner
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Sí, es cierto que los dibujos animados del Correcaminos tienen una mala
leche impresionante. Las perrerías a las que los guionistas sometían al
desvalido Coyote eran a veces una auténtica crueldad. Pero, oye, ¡tenían su
gracia! Al menos, a mí, de pequeño, me encantaban. Me lo pasaba bomba
viéndolas. Mirad qué cosa más curiosa: no me tragué ni un solo segundo de
extrañas criaturas de colorines con antenitas sobre la cabeza, dando botes,
brincos, besitos y abrazos, sino que me pegaba ante la tele cuando el pobre
Wile E. era laminado, aplastado, incinerado o arrojado al fondo de un barranco,
y no me he vuelto psicópata.
¡Aún más! Desde hace muchos años, he pasado bastantes horas ante los
videojuegos, muchos de ellos no precisamente en sintonía con la idea de paz,
florecillas y amor libre, y aquí me tenéis, bastante cívico (creo yo, jeje).
A lo mejor va a resultar que la tele y los videojuegos no son inventos del
maligno, destinados a pervertir a nuestros tiernos infantes y mutarlos en seres
despiadados y antropófagos y, después de todo, la educación y el papel de los
padres van a ser bastante más importantes. ¿Qué me decís?
... ah, que me deje de gilipolleces, y que comente el juego, ¿no? Vale. Claro. Cierto. Perdón.
Bueno, pues toda la mala uva y la gracia gamberra de las desventuras del Coyote (personaje patético y, precisamente por eso, simpático donde los haya) persiguiendo desesperadamente al Correcaminos, tuvieron una adaptación, creo yo que acertadísima, en este videojuego de U.S. Gold.
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No fue la única aparición de estos animalillos en las pantallas de nuestras máquinas; recuerdo que hace no mucho, mientras rastreaba la Red en busca de joyas escondidas que llevarme al emulador, descubrí otro juego protagonizado por este parajarraco supersónico y su archienemigo. ¡Pero era un bodrio! |
Me quedo con este, pues.
El objetivo es muy simple: cruzar todos los niveles de que consta el juego
escapando de Wile E. Coyote, y evitando que al Correcaminos le dé un soponcio
por desnutrición.
Lo primero se consigue corriendo más que él (claro). Pero no sólo así,
porque, igual que en los dibujos animados, el famélico Coyote echará mano de
más de un invento (marca Acme, por supuesto) que nos obligará a esmerarnos en nuestra
carrera.
Dejarlo atrás no es complicado. El Correcaminos es bastante más rápido que
él. Pero de todos modos, paradójicamente, no te conviene alejarte demasiado del
muy taimado, porque si le dejas fuera de la pantalla, en seguida se te echará encima
montado sobre una especie de patinete a reacción.
Lo segundo (me refiero a lo de impedir las lipotimias del Correcaminos) se logra recogiendo todas las semillas que encontremos por el camino. Ojo, porque en los niveles más difíciles, si te dejas atrás demasiadas, verás como, en una ventanita en la parte superior central de la pantalla, un simpático dibujo del Correcaminos va vaciando cuencos de alpiste, picoteándolos, uno tras otro. Si se los come todos, le dará un joenco y se quedará quieto, lo que obviamente, aprovechará el Coyote para llevárselo a la olla.
Wile E. es el principal peligro de este juego, pero no el único. Tendremos
que esquivar camiones que circulan por la autovía, piedras que caen, balas que
son disparadas desde unos cañones al pie de algunos caminos, y hasta precipicios
(una pena que no incluyeran la clásica animación de los dibujos en los que se
ve al Coyote desde arriba, precipitándose al vacío, haciéndose cada vez más
pequeñito, hasta que se estampa contra el suelo, emitiendo un lejano "bummm",
y levantando una nube de polvo; al estilo del Cauldron
2, sí). Si maniobramos con habilidad, podremos conseguir que estos obstáculos
hagan polvo a Wile E. (más puntos para nosotros). Se repondrá en seguida, eso
sí.
Es más: precisamente esos cañones que os acabo de mencionar, nos pueden salvar
más de una vida. Si una de sus balas nos impacta, el Correcaminos se quedará
quieto, chamuscado. El Coyote se le echará encima, y se lo llevará de la
pantalla, para zampárselo. Peeero, si mientras corre con él en sus zarpas, uno
de los proyectiles le alcanza, será él quien quede carbonizado durante unos
segundos, y nosotros podremos aprovechar para escaparnos. Original.
| Creo que el Coyote es uno de los mejores secundarios de los videojuegos de C64. Es muy expresivo. Tenéis que verle extendiendo los brazos cuando está a punto de alcanzarnos, o frenando y girando la cabeza para mirarnos cuando le damos el esquinazo. | ![]() |
Algunos de los cacharros que saca para tratar de cazarnos son casi patéticos y, si conseguimos escapar de la zona, le reventarán, le chamuscarán o le harán polvo (al menos, durante unos segundos).
Fijaos en la captura de arriba: el tipo se monta sobre un cohete en
miniatura, y pasa como una exhalación de lado a lado de la pantalla, con los
brazos al frente, y mirándonos (casi se imagina uno que con gesto de
contrariedad), cuando no
consigue echarnos la zarpa. Si logramos salir de esas pantallas de caminos
angostos y retorcidos, veremos cómo el cohete explota, y lo deja hecho un
tizón. Es bastante divertido, jeje.
Claro, que otros de los ingenios ya son palabras mayores, como un Jet-Pac que
coge en uno de los niveles más avanzados, y con el que nos sobrevuela y nos
bombardea a base de dinamita.
Insisto: es un personaje muy expresivo, aunque el Correcaminos tampoco le va
muy a la zaga y, aparte de su legendario "bip-bip", puede hacer otro
de los gestos de los dibujos animados: ¡sacarle la lengua al Coyote! Es complicado
conseguirlo, pero si lo conseguimos, nos reportará una buena cantidad de puntos.
Simplemente, permaneced quietos, dejando que Wile E. se os acerque. Cuando esté
a punto de cazaros, salid por patas, y ya veréis como, para desesperación del
desdichado animalito, el Correcaminos vuelve la cabeza hacia él y le hace burlas;
¡en serio! (fijaos en la primera captura).
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Sencillos, pero muy expresivos. Los escenarios no es que rebosen detalles, pero cumplen con creces. Lo mejor, sin embargo, son el Correcaminos y el Coyote. Fijaos en su animación cuando corren, con las piernas transformadas en un torbellino, igual que en los dibujos animados, o en los gestos de uno y de otro, que imitan a los personajes originales. |
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Cada nivel tiene una música propia que suena al mismo tiempo que los efectos de sonido. Éstos son más que adecuados, y aquéllas, aunque tienen un tono bastante metálico, son muy apropiadas (piezas clásicas rápidas, como la inevitable Overtura de Guillermo Tell, el vuelo del moscardón, o la Danza Rusa de Tchaikovski). |
Ah, sí, se escucha el "bip-bip", como os dije, pero no esperéis nada digitalizado. Más bien, son dos simpáticos gorgoritos del SID (que no quedan del todo mal).
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Más que simpático: este juego es gracioso. No te digo que te vayas a partir de risa como un merluzo, ante el monitor (poquísimos son los juegos que han conseguido eso de mí alguna vez... el The Secret of Monkey Island es uno de ellos, por cierto), pero alguna que otra sonrisilla seguro que se te escapa. |
¿Lo malo? Algunos niveles son difíciles a mala idea. Y si no, ya me diréis
cuando lleguéis a uno en el que los caminos se bifurcan y hasta trifurcan, pero
no sabemos cuál de las ramas continúa, y cual termina en un callejón sin salida,
en el que no tendremos escapatoria. Puedes evitar al Coyote, si corres como
loco, pero entonces no te dará tiempo a comer las semillas, y al Correcaminos
le sobrevendrá el jamacuco. Y no os digo nada cuando el muy taimado echa mano
de su Jet-Pac. Uff.
Menos mal que en esta versión se te permite, en partidas consecutivas, comenzar
en el último nivel en el que jugaste, y con todas las vidas (y una de regalo),
simplemente cogiendo un atajo en la primera fase.
| * Tiene mucha gracia. * Los personajes son muy expresivos; especialmente, el Coyote. * Muy adictivo. |
* Algunos niveles son difíciles a mala idea. |