S.W.I.V.
Género: Shoot'em up Música: Martin Walker
Desarrollado por: Storm / The Sales Curve Año: 1991
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¡Qué cosas! Pensaba que ya hacía tiempo que había incluido en mi página todos los juegos que tuve en mis tiempos (más una abundante representación de algunos de los títulos que nunca conocí, o bien nunca tuve la fortuna de ver en directo -pero me habría gustado-) cuando, ¡hete aquí que descubro que me había olvidado de uno! No sé si captáis el grado de gilipollez supina del despiste: había olvidado completamente que, en mis tiempos, tuve este S.W.I.V. Y original, para más escarnio. Pero la cosa no acaba ahí: estaba yo convencido de que uno de los poco más de 500 integrantes de mi colección de cintas y cartuchos allende los 80, era el Silkworm. Por algún extraño motivo (a medio camino entre la caraja fonética y algún tipo de poco explicable lapsus freudiano), siempre tuve unas dificultades tremendas para distinguir estos dos matamarcianos. Casi inconscientemente, establecía una asociación mental que podría resumirse así: "S.W.I.V deben de ser las siglas de Silk Worm... no-sé-cuántos". Vaya usted a saber a qué correspondían la "I" y la "V".

No, pero esperad, no penséis que soy el único torrijas aquejado de semejante atisbo de Alzheimer temprano; en no pocas ocasiones he encontrado confusiones similares en lugares tan concurridos y populares como el foro de Lemon (los adjetivos -"concurrido" y "popular"- sólo están en la frase para llenar espacio impunemente... no, es que da la impresión de que el hecho de que un foro sea concurrido y popular le exime de albergar mensajes de zotes obnubilados como yo). Alguno había que incluso proclamaba que el Silkworm era la segunda parte del S.W.I.V. ¿O podía suceder que fuera todo lo contrario? ¿O las dos cosas a la vez? ¿O ninguna? Vaya, el caso es que no faltaba algún osado que se tiraba al foso alegremente y, tratando de sentar cátedra (hay que estar muy aburrido o acercarse demasiado al patetismo más clamoroso, para intentar sentar cátedra en una pollez infinita como esta), proclamaba que S.W.I.V. era el acrónimo de Silk Worm 4. Sí, parecido a lo que yo pensaba, pero con un agravante: estos despistados internacionales no se arredraban ante la "I.V." y, valientes ellos, lo reducían a un 4 en números romanos, y se quedaban tan anchos.

Se ve que a los sajones, eso de saber que "IV" es "4" en números romanos, les otorga una especie de aire culto. Ya ven ustedes.
... aunque, todo hay que decirlo... TAAMPOCO estaban estos anglotorrijas tan desencaminados. Se conoce que una de las armas que utilizan los malos contra nosotros en cierto nivel, es el misil "Silkworm IV". Hala. Más confusión todavía. 

No. No es el Silkworm. Repitan conmigo... Pero como decía aquel, "no se vayan todavía, que aún hay más" (curiosa relación de interés/repulsión que mantenía yo de pequeño con el célebre superratón aquel. Lo odiaba en la misma medida en la que me entretenía. Digamos que no me perdía ningún capítulo, pero me los tragaba con cara de asco. Algo así como rascarse una roncha) (joé, qué rarito era ya de chico). Porque entre las brumas de mi caraja mental, confundía los escenarios de este S.W.I.V., con sus generosas dosis de marrón y su desarrollo cenital, con los del... Marauder.

Ya es curioso que no haya sido capaz de aclarar esta estupidez de confusión, hasta un par de días antes de redactar esta ficha. Marauder, Silkworm y S.W.I.V son tres juegos diferentes. En mi época, tuve el primero y el tercero. Con el segundo me hice gracias a los emuladores, todo convencido yo de que hubo un tiempo en el que formó parte de mi colección de pitanza para mis dos Datassettes. Y ahora caigo en la cuenta de que no es así. De modo que, por una vez y sin que sirva de precedente, contáis en mi página con un juego que nunca tuve, y que no alcanza el notable, en mi opinión (y es que sólo he querido ampliar mi juegoteca original con títulos que encuentre en Internet, y que merezcan, al menos, un 7 sobre 10... lógico, por otro lado; soy coleccionista, sí, pero de los pragmáticos, así que no me dedico a hacer acopio de todos los bodrios deprimentes e injugables que en commodorelandia fueron).

Quizás alguien podría pensar que otra de las razones de mi confusión de estos tres títulos es que son muy poco originales. Vaya, un terceto de matamarcianos más.
... y se equivocaría. Si el Silkworm me parece razonablemente entretenido, pero no pasa de ser un acribillalotodo del montón (a pesar de incluir la opción de que participen dos jugadores, uno de ellos manejando un helicóptero de combate, y el otro un jeep... exactamente igual que en este S.W.I.V., mira tú por dónde -¿no te digo? ¿a que me entra la duda otra vez?-), el Marauder y este que nos ocupa son de lo más interesantes. El primero, porque técnicamente está más que logrado, y porque es de esos arcades poco frecuentes, en los que puedes darte el lujazo de tomarte algún que otro receso en el fragor del combate. Vaya, no todo es balear a marcianitos con pinta de moco reseco y a sus espantosos vehículos (obviamente, con aspecto de pegote de cerumen auricular ... faltaba más... ¡bieeen! ¡yujuu! ¡jijijí! ¡jajajá! ¡caca! ¡culo! ¡peo! ¡pis!), sino que el jugón encontrará ocasionales paréntesis en la acción.

Todo lo contrario de lo que sucede con este S.W.I.V. (Que, sí, es un acrónimo, sí: Special Weapon Interdiction Vehicle; no me pidáis que os lo traduzca... podría hacerlo, pero estoy en plan capullo esta noche y no me da la gana, ¿qué pasa?) <acceso de modestia mode on>Vaaale, lo cierto es que no tengo muy claro qué significa eso de "Interdiction". ¿Intervención? ¿Infiltración? ¿Asgarraflús Garbatrajarrazás?</acceso de modestia mode off>.

... esteee... a lo que iba...

Pues sí: ya sabéis que no soy especialmente aficionado a los matamarcianos, pero si hay algo que me gusta de este en concreto es su sinceridad. Podría decirse que declara algo como "¡soy un matamarcianos, y estoy orgulloso de ello!". Algo como un anuncio de compresas (¡jo, tía! ¡la regla es superchachi!), pero bastante más simpático. Y menos pringoso.
S.W.I.V. es una auténtica locura de principio a fin.
Feo. Malo. Antipático.

Pocos matamarcianos he visto en los que la pantalla esté tan ocupada y llena de navecitas en formación e instalaciones en tierra que hacen de todo... desde dispararnos cañonazos inmisericordes, hasta desintegrarse y lanzar peligrosos fragmentos al aire. Apenas tiene uno un segundo de respiro. Y lo mejor de todo es que el juego está resuelto con una holgura de lo más digna de aplauso, en el apartado técnico. Es suave, rápido, feroz, frenético y convincente.

Y como ya os he contado, pueden participar dos jugadores simultáneamente. Uno de ellos pilotará un helicóptero (que podéis ver en las dos capturas -parece más un caza interplanetario, sí, pero es que el rotor se mueve a toda velocidad, y no he sido capaz de "fotografiarlo" en condiciones-), y el otro un jeep. Y si el juego es complicado con ganas cuando uno se pone a los mandos de la aeronave, no os cuento nada si os da por triscar alegremente a través de ruinosas y polvorientas instalaciones alienígenas, enfrentándoos a propios y extraños a bordo del cochecito militar. La dificultad es tremenda. Más aún ¡inaudita! Entre otras razones, porque mientras el helicóptero sobrevuela cualquier obstáculo de la pantalla, el jeep está sujeto a entortillarse contra el más inoportuno.

Y si pensáis que la cosa se simplifica bastante con la participación simultánea de dos aficionados al más que noble arte de despixelizar aberraciones computerizadas (no se puede ser más pedante y tener menos gracia con tres palabras sólo... bueno, sí se puede, pero lo dejaremos para otra ocasión), me temo que os equivocáis. Bueno, digo yo... la verdad es que nunca he jugado con nadie a este S.W.I.V. Cuando me hice con él, allá por 1992 (ya estaba yo en primero de carrera) mi hermano había perdido todo el interés por enchufar su joystick en el otro puerto, y echarme una mano vaporizando marcianitos.

Ah, antes de terminar, ¿os habéis fijado que he obviado cualquier detalle referente al argumento -o a la falta del mismo, más bien- y otros aderezos similares? ¿Habéis notado que ni siquiera he hablado de los inevitables monstruitos de fin de nivel (o de "mitad de nivel", en este caso... el espanto volante que podéis ver en la captura aparece a medio camino, en la primera fase), ni de las no menos clásicas "ventajillas"? ¿Sí? Bueno, pues lo he hecho a propósito. Ahí sí que no hay nada que destacar. Tan corrientes y tan molientes como en cualquier otro título del género.

 
 

Sencillos, pero tremendamente efectivos. Y no por muy manoseadísima que tengo ya esta frase (¡qué difícil es no repetirse cuando llevas tecleadas más de 600 fichas!), deja de ser cierta. No veréis nada espectacular en este juego... pero ni falta que le hace.

Los escenarios cumplen más que de sobra, el scroll es muy suave, y no tendrás ni un instante de descanso, entre horda y horda de alienígenas. Todos están muy bien dibujados, y ni siquiera falta alguna que otra animación de lo más pulida y profesional. Personalmente, creo que los gráficos de este juego transmiten una sensación de "solidez" muy satisfactoria. Buenos y malos, escenarios fijos y móviles, todos, en general, parecen "estar ahí" de verdad. Parece una pavada, pero tiene su importancia, no creáis. ¡Lo que hace un buen uso del color!

Un tema musical que, bueno, no diría yo que está entre mis composiciones SID favoritas, pero es de lo más aseadito. Y técnicamente no tiene desperdicio, además. Los efectos de sonido están al mismo (buen) nivel del resto de los detalles del juego.

Confusiones capullescas aparte, la verdad es que ha sido toda una sorpresa para mí redescubrir este S.W.I.V. Hacía alrededor de una década que no había vuelto a verlo, y es una pena, porque me estaba perdiendo un matamarcianos rápido, muy adictivo y técnicamente muy profesional. Cosas de la minicrisis que pasó mi "fiebre commodorera" entre 1992 y 1996, más o menos. Durante esos años, perdí todo interés por el viejo 64. Cómo me alegro de haberlo recuperado. Y con creces.

* Rápido, feroz, furioso, adictivo...
* Técnicamente muy trabajado.
* La dificultad de manejar el jeep es INAUDITA.