Star Soldier
Género: Shoot'em up Música: ?
Desarrollado por: Quicksilva Año: 1987
Portada no disponible Pincha aquí para bajarte el juego Pincha aquí para bajarte la música en formato SID ¡Bodrio!

Cuando tenía 14 ó 15 añitos y salía de excursión por esos mundos de Dios, uno de los alicientes de la aventura era buscar tiendas de informática, en la que pudiera proveerme de jueguecitos de C64 que fueran imposibles de encontrar en mi terruño. O sea, prácticamente cualquiera.

Las "razzias" se celebraban, normalmente, en Inglaterra (¡coñe! ¡lo digo como si fuera todos los días!). Allí, donde el Commodore tenía un impacto comparable al del Speccy en España, uno encontraba verdaderas maravillas, hasta en las esquinas más recónditas del país. Pero ¿y aquí, en nuestro Pellejo de Toro? Puess... supongo que en las grandes ciudades, las cosas eran bastante más sencillas. En las medianas, tirando a chiquitillas, no.

Y en una de las visitas a mi medio-tierra, Galicia, me dejé caer por Orense, y hete aquí que, tras muchísima búsqueda infructuosa, lo más que pude encontrar fueron... DOS juegos de C64. DOS, sí. Uno de ellos, este que nos ocupa. ¿Y cómo es?

Bueno, pues imaginaos que cogéis un mata-mata del estilo del Commando, y le metéis todo tipo de ingredientes interplanetarios y cósmico-futuristas. Imaginaos que añadís al juego la posibilidad de hacer de mercenario, de soldado de fortuna, y prosperar en vuestra (más bien sanguinaria) carrera a base de cumplir misiones en planetas repartidos por toda la Galaxia. Imaginaos que con el dinero que ganéis en cada batalla librada en cada mundo, podáis comprar más y mejor equipo y diversos archiperres surtidos para hacer pupa al prójimo.

No es mala idea, ¿verdad? ¿Qué creéis que saldría de esto?
...
Pues un coñazo. Sinceramente.

**Bostezo** Sí, sí, reconozco que la idea no es mala. Es más: habría sido muy buena si los responsables del programa (entre los que se encontraba el inefable Kyle Hodgetts, un verdadero especialista en ocurrencias imaginativas y con muchas posibilidades, desastradas por una realización pavorosa, como le ocurrió con su Black Knight) hubieran sabido sacarle todo el jugo que tenía. 

La idea de ser un mercenario espacial, subiendo peldaños en su truculento escalafón a base de cumplir misiones en mundos exóticos, podría dar lugar a un juegazo.

Y, mirad qué lástima, en lugar de eso, a lo que dio lugar fue a un bodrio, mala imitación del Commando y otros juegos similares.

Al comienzo de la partida, se nos mostrará una ventanita con un fondo de estrellas y algunos planetas, sobre el panel de nuestra computadora. En ésta, se puede ver nuestro armamento y nuestros fondos, y se nos da la posibilidad de comprar equipo para las misiones: energía, granadas, dinamita... todo eso.

Uno de los botones del ordenador nos muestra una lista con los trabajos disponibles. En cada uno, se nos indica el nombre del planeta en el que tendría lugar el fregado, su clima (que sólo influye en el tipo de escenario que encontraremos; sí: no hay un escenario distinto para cada mundo; ¡ojalá! En lugar de ello, todos los planetas de clima cálido tendrán el mismo -el de la foto de arriba- todos los fríos, exactamente el mismo -el de abajo-, etc. Y cuando digo EL MISMO, lo digo en el sentido más estricto y literal. No sólo son iguales los escenarios: los objetos que aparecen, su distribución y otros detalles menores, son, también, idénticos. Vaya, que comparten el mismo mapa. Primer bostezo cavernoso...), su ejército (no he visto que influya demasiado: el juego es prácticamente tan difícil en los mundos en los que la computadora asegura que no hay ejército, como en los que el informe advierte de la presencia de tropas de elite. Segundo bostezo cavernoso), a qué misión nos enfrentaremos (que puede ser destruir un grupo terrorista, detener una sublevación... vaya, cosillas que, en la práctica, sólo se distinguen sobre el papel, porque, a la hora de emprender la misión, TODAS consisten exactamente en lo mismo: pegar muchos tiros mientras vamos avanzando. Nada más. Tercer bostezo cavernoso), y qué recompensa obtendremos si la completamos.

Cuando hayamos decidido a qué mundo queremos acudir (habiéndolo seleccionado en la ventanita que muestra el espacio interplanetario), sólo tenemos que pulsar el botón "Go" en nuestra computadora portátil, y ¡a repartir estopa!

Las misiones, ya os digo, son prácticamente idénticas. Se desarrollan con scroll lateral, mientras avanzamos tratando de barrer a la resistencia que nos aguarda.

El juego adopta, en ese momento, la forma de un mata-mata de lo más ordinario y vulgar. Un montón de sprites (exactamente iguales que el del protagonista, por cierto, pero con otro color... cuarto bostezo cavernoso) se nos echa encima, a tiro limpio. **ENORME bostezo**

No encontraremos prácticamente nada más. Sólo soldaditos, siempre con el mismo comportamiento, siempre con el mismo aspecto, siempre con las mismas armas... si acaso, en alguna contadísima ocasión, tendremos que vérnoslas también con algún otro obstáculo, en forma de cañones de lo más anodinos, que disparan a intervalos más o menos regulares, y algún que otro aderezo igualmente poco interesante. Quinto bostezo cavernoso.

¿Y qué ocurre cuando terminamos una misión? Bueno, pues... si queréis que os sea franco, la verdad es que nunca he conseguido cosa semejante. O, si lo he logrado, ya ni me acuerdo. Consecuencias de la mezcla de la dificultad del juego con mi desinterés por él. Ya veis.

 
 

Claros y nítidos, tanto los fondos, como los sprites. De hecho, su sencillez juega a su favor. ¿Problemas? Son tan repetitivos, poco variados y lentos (porque, encima, el juego es lento como una pava al trote), que su estupenda funcionalidad queda en segundo plano.

Durante la pantalla en la que recorremos la Galaxia en busca de misiones, escucharemos una música bastante marchosa y adecuada (eso sí: la primera vez, cuando carga el juego emulable que podéis descargaros aquí, suena algo fastidiada; el problema desaparece después). Ahora, baja uno a un planeta, y se terminó lo que se daba.

La acción (pastosa, densa y apática, insisto) tiene como telón de fondo un repiqueteo electrónico del SID que, no sé, supongo que pretendía poner en tensión al jugador. Y lo que consigue es ponerlo de mala leche. A mí, al menos.

¿Los efectos de sonido? Algún ruidito anodino y soso para los disparos y explosiones. Pare usted de contar. Si no fuera por la música, la puntuación de este apartado sería abismal.

Si hay algo que fastidia más que ver un mal juego, es ver una gran idea convertida en un mal juego. Qué lástima de imaginación desaprovechada. 

* La idea es muy buena. * ... pero está terriblemente mal llevada a la práctica.
* Aburrido, lento y repetitivo.
* Quitando la música, el sonido es patético.