Super Monaco Grand Prix
Género: Carreras Música: Maniacs of Noise
Desarrollado por: U.S. Gold Año: 1991
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U.S. Gold fue una de las compañías clásicas de videojuegos de 8 bits. No sé qué tal se portaría con otros sistemas, pero en lo que respecta a nuestro viejo Commo, distribuyeron algunos de los grandes clásicos, como el Bruce Lee o el Tapper. Sin embargo, también fue de las primeras que se apuntaron a aquella irritante política de seguir lanzando títulos para una máquina que ya no les interesaba, en lugar de ser honestos con sus usuarios (a quienes tanto les debían), y simplemente, descatalogarla. ¿Cuestión de beneficios a toda costa? ¿Capitalismo galopante? ¿Capullez supina?

Lo que fuera. El caso es que, a principios de los 90, las máquinas de 8 bits estaban ya a vuelta de todo, y tras una década en el mercado, no tenían secretos para casi nadie, y ya habían demostrado qué podían hacer. Se supone que los juegos deberían haber ido evolucionando con los años, y haber alcanzado su culmen, o sea, el aprovechamiento de todas las posibilidades de Speccies, CPCs y Commos, a esas alturas de la película.

Pues no. Es curioso (y cabreante) cómo muchos de los juegos de 1990 en adelante, eran verdaderas castañas. Incluso peores que los de 1983. Tremebundo. Y si no, echadle un vistazo al Line of Fire (parece que se la tengo jurada; hay que ver la de veces que lo pongo como ejemplo de lo que NO debió hacerse), precisamente, otro aborto de mono patrocinado por U.S. Gold.

Al menos, con este Super Monaco G.P., conversión de una recreativa bastante espectacular, tuvieron la decencia de dejar el listón solamente a la altura de lo "mediocre". Na más.

¡Uff! ¡Qué peste a desidia! ¿Quién ha sido? Quizás el hecho de saber que la música del juego corrió a cargo de los inimitables Maniacs of Noise, yo diría que los únicos músicos SID de los que nunca he oído algo que no me parezca bueno, podría ser suficiente para pensar que estamos ante una joya en potencia, ¿no?

Pues no, claro. Recordad el Narco Police (¡ajj! ¡qué pixels! ¡aún me duelen los ojos de recordarlos!), para más señas.

En Super Monaco G.P., competiremos contra otros pirados del volante a través de cuatro circuitos, en Francia, Brasil, España y, clarete, Mónaco. ¿No te fastidia? Si no, le podían haber puesto Aljete Grand Prix, digo yo.

Pues eso.

Comenzamos con una vuelta de clasificación, que determinará nuestra posición en la parrilla de salida. Es relativamente sencilla (no nos encontraremos prácticamente con ningún otro piloto), y nos servirá para familiarizarnos con la pista. La competición en sí ya tiene más miga. Principalmente porque hemos de mantenernos siempre debajo de una posición que se nos indica en pantalla. Si, en algún momento, otro piloto nos adelanta, y caemos por debajo de ésta, dispondremos de unos pocos segundos para recuperarnos, o el juego acabará automáticamente. Sí, como leéis. Me parece una soplapollez de mucho cuidao.

Le daría mucha más emoción batallar hasta el final por quedar entre los puestos de cabeza (como en el Continental Circus o el Powerdrift), en vez de sufrir un arrebato de angustia plus frustración plus cabreo mayúsculo, cada vez que una alarma nos avisa de que nos hemos descolgado, y de que "esta partida se autodestruirá".

Además, no sabéis lo facilísimo que es quedarse descolgado. Primero, porque nuestros rivales corren que se las pelan. No se trata del clásico slalom anodino esquivándolos. Todos los demás pilotos tienen la misma punta de velocidad que nosotros. La única forma de adelantarlos (y en esto, al  juego le da por ser mínimamente realista), es en las curvas, por el interior, y tratando de apurar la frenada más que ellos. Hay que reconocer que esto es verdaderamente emocionante.

Sin embargo, en cuanto alguno nos golpee, perderemos bastante velocidad, lo que, con frecuencia, nos llevará a comernos con patatas a alguno de los otros corredores que se nos acerquen por la retaguardia, que a su vez, nos frenarán más aún... no sé si lo vais captando. El asunto es que es demasiado sencillo que, tras un par de morradas, se nos quede el coche detenido en mitad de la pista, y nos adelanten todos aquellos bólidos a los que, por supuesto, faltaría más, no afecta ni lo más mínimo el golpearse contra el nuestro.

Sin comerlo ni beberlo, puedes pasar de una magnífica tercera posición en la pole, que te ganaste con todo tu esfuerzo y habilidad en la vuelta de clasificación, hasta los abismos de la décimo primera (me ocurrió una vez, así que no creáis que exagero).


Entonces, tenéis que hacer todo lo posible por remontar posiciones, porque en cuanto caigáis por debajo del límite, ya os digo, el juego no se tomará la molestia de esperar a que termine la carrera... en cuestión de unos segundos, os dará con un irritante "Game Over" en los morros. Y se quedará tan ancho el tío.
La plasta de pixels más rápida de Texas...

Otra de las cosas poco frecuentes de este juego es la perspectiva. Si os fijáis en las capturas, os daréis cuenta de ella. El desarrollo parece estar preparado para ver a nuestro bólido desde atrás, pero sin embargo, lo vemos desde dentro. Lo normal en estos casos es que la cabina ocupe toda la parte inferior de la pantalla (como en Grand Prix Circuit), pero en lugar de ello, se extiende algo menos de un tercio. No sé, pero a mi me da una sensación un poco extraña... como si estuviéramos compitiendo con un kart, o algo por el estilo.

Para completar este desarrollo tan poco frecuente, si os fijáis en la parte superior de las capturas, veréis una ventana rectangular. Bueno, pues hace las veces de retrovisor. Y no es como en otros juegos, en los que un detalle similar no servía más que de frivolité estética y despilfarradora de recursos: aquí SÍ que nos será útil. Tened en cuenta que ninguno de los otros bólidos tiene el menor reparo a la hora de ponerse a 300 Km/h, así que, cuando alguno consiga acercársenos por detrás, se nos pegará al tubo de escape como un perro de presa, y convendrá no perderle de vista, por si se nos echa encima en cuanto tomemos una curva.

 
 

No son gran cosa. Es más: están más cerca de la mediocridad que de tener la calidad que se le debería exigir a un juego de 1991. Aunque el desarrollo es bastante rápido, el scroll del escenario situado más al fondo (las montañitas verdes, en las capturas) es un poco brusco, y todos los gráficos del juego son bastante cuadriculados, y utilizan unos colores poco alegres.

Sin embargo, los detalles salvan a este apartado de todo un suspenso, como la ventana-retrovisor, o cómo nuestro bólido gira las ruedas cuando el piloto hace lo propio con el volante. Una tontería, sí, pero ahí está.

Lo mejor del juego. Las músicas no son lo más brillante de Maniacs of Noise, pero ya os digo: aún estoy por escuchar algo suyo que no me parezca técnicamente estupendo y perfectamente escuchable. Respecto a los efectos de sonido... bueno... el motor del bólido no está ni bien ni mal.

Es decir, no es muy realista, pero al menos no se hace demasiado desagradable. El chirrido de los neumáticos suena a cualquier cosa menos a lo que tiene que sonar (¡qué poquitos juegos consiguieron imitarlo satisfactoriamente!). Pero el ruido sordo y grave de los golpetazos entre los bólidos es verdaderamente convincente.

El hecho de que los demás bólidos sean tan rápidos como el nuestro, y sólo podamos adelantarlos apurando las curvas, le da bastante realismo y emoción. Sin embargo, ese puntito de interés que semejante estrategia podía crear, se va al cuerno en cuanto entra en acción el absurdo "mecanismo de descalificación automático" que termina la partida a los pocos segundos de que caigamos por debajo de la posición límite que se nos indica en la pantalla. No lo entiendo, la verdad.

Técnicamente es bastante cortito para un juego de 1991, aunque no está nada mal en el apartado del sonido, sobre todo, por la música.

* Competir contra otros pilotos que corren tanto como nosotros, y a los que sólo podemos adelantar en las curvas, es bastante emocionante.
* La música.
* ¿Por qué diablos tiene que acabar la partida prácticamente en cuanto nos descolgamos por debajo de la posición límite?
* Los gráficos son mediocres.