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Test Drive 2 - The Duel
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Dicen que los Estados Unidos albergan la "cultura del automóvil".
A los 16 años, cualquier mozuelo imberbe ya se ha sacado el carnet de conducir. Cada
familia tiene un coche por miembro. Se celebran todo tipo de carreras e incluso
eso que llaman "destruction derby", en el gana el que más escacharre
a sus rivales. No es de extrañar que muchos juegos de carreras de los 80
vinieran de allí.
Supongo que conocéis la saga que inició el Test Drive,
¿no? Y supongo también que, a estas alturas de la película, ya sabréis que surgió
simultáneamente en los 8 y en los 16 bits, ¿verdad? Bueno, en el caso de los
8 bits, no tengo muy claro si Accolade programó más versiones, aparte de la
de C64. Sé que esta segunda parte apareció para el Amstrad CPC (aunque era flojísima).
Seamos sinceros: aunque haya por ahí alguien a quien no le gusten los
coches, ¿quién no ha deseado alguna vez ponerse al volante de un Ferrari?
Está claro que quien se gasta las (muchísimas) pelas que cuesta un buga de
tantísima categoría, no lo va a utilizar para ir a comprar el pan, o de
vacaciones con la familia, el perrito, los flotadores y la cinta de Estopa a
toda castaña, ¿no? Ya que andas dentro de una máquina que abre ojos y bocas
conforme se desliza ante peatones envidiosos, ¿qué menos que fardar un
poquito? Ya sabéis: darle un poquito de gas. Un poquito más. Otro poquito
más. Bueno, vale, ¡a fondo! Adelantar al conductor promedio, a bordo de su
utilitario, y dejarlo clavado en la carretera. O mejor aún... ¡adelantar al
propietario de otro deportivo!
No soy psicólogo, y de Freud conozco poco más que era un señor con bigote y
obsesionado con el sexo y los traumas infantiles (con implicaciones sexuales,
claro), pero seguro que se habría puesto morado psicoanalizando a los
conductores de bólidos de superlujo.
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Esas competiciones entre ellos, esos piques tan parecidos a aquello de "pues mi papá es más fuerte que el tuyo", "pues no, que el mío le da dos guantadas al tuyo y lo pone en órbita", "pues yo meo más lejos", "no, meo yo", "tonto", "caraculo" (etcétera), tienen más posibilidades de darse entre los conductores de coches potentes (ya vinieran así de serie, o los trucaran sus dueños). |
Vamos, que lo que plantea este Test Drive 2, o sea, un pique colosal entre un Ferrari F40 y un Porsche 959, es la versión de lujo de esas macarrerías de barriada.
(Ahora que caigo... ¿no os dais cuenta de que hay cierta similitud entre ese comportamiento y los "piques" entre los usuarios de ordenadores de 8 bits? Jejejeje, es curioso).
Pero como delante de nuestro Commodore, y salvo que se demuestre lo contrario, no nos jugamos el pescuezo, ni corremos el riesgo de estamparnos contra un ciruelo o llevarnos por delante un coche patrulla, ¡no veáis qué divertidas pueden llegar a ser esas competiciones!
Aunque el juego "básico" sólo trae dos coches y un escenario, se
distribuyeron una serie de discos con más vehículos y más carreteras que
achicharrar bajo nuestras ruedas. Concretamente, en esta página tenéis tres de
esos discos: "Muscle Cars", "Super Cars" y el escenario
"California Challenge".
¿Y qué coches hay disponibles? Mogollón. He aquí una breve lista de ellos y
sus características técnicas:
En el juego base, podemos elegir entre un Ferrari F40 y un Porsche 959.
El primero, con una cilindrada de 2.936 centímetros cúbicos y 478 caballos
(¡jopé!) alcanza los 332 kilómetros por hora. Casi nada. Aún más: acelera
de 0 a 100 en 3'9 segundos. Sí, sí, como leéis. En un bostezo, vamos.
El elegante Porsche 959, con sus 2.849 centímetros cúbicos (¡mamma mía! ¡lo
que tiene que tragarse de gasolina el condenado! Aunque claro, imagino que al
que tiene las pelas necesarias para comprar un carro semejante, le importa un
pito gastarse un dineral en combustible) y sus 444 caballos, tiene la
aceleración más ASOMBROSA que he visto jamás en un coche. Bueno... aunque sea
gracias a un videojuego... Consigue pasar de 0 a 100 en TRES COMA SEIS
segundos. Señores: ¡TRES COMA SEIS! ¿Sabéis lo que es eso? Me da a mí que
no tiene nada que envidiarle a un caza F14 despegando. En serio. Eso sí, es un
poquito más lento que el F40: su velocidad máxima ronda los 325 km/h. Vamos,
un trauma para el dueño.
El disco de "Super Cars", aparte de ofrecernos la posibilidad de conducir tres de los cochazos del juego original (el Ferrari Testarossa, el Lotus Esprit Turbo y el Lamborghini Countach), se añaden dos nuevos: el Chevrolet Corvette ZR-1 (no confundir con el de la primera parte), de 400 caballos, capaz de pasar de 0 a 100 en 4'2 segundos y una velocidad máxima de 297 km/h, y el asombroso Porsche RUF Twin Turbo, de más de 3.300 cc y con 469 caballazos, que el permiten alcanzar los 100 kilómetros por hora, partiendo de cero, en 4 segundos. Su velocidad punta es la más alta del juego: ¡348 por hora! ¡348! ¡Hay que estar ido del garbanzo para ni siquiera pensar en alcanzarlos! ¡Pero si es que es casi un Fórmula 1! ¡La repanocha, oigan!
Aunque más original es el disco "Mucle Cars", que nos permite ponernos a los mandos de algunos de los bólidos más emblemáticos de los años 60. Los hay preciosos, como el Mustang Shelby GT500 Cobra, que parece sacado de cualquier "road movie" de la época, y capaz de alcanzar 214 kilómetros por hora y gracias a su motor de 335 caballos (costaría un riñón en sus tiempos), pasar de 0 a 100 en 6'9 segundos. Hay uno extrañísimo, como salido de una cutre-película de ciencia-ficción y serie B de aquella década: el Dodge Charger Daytona, más largo que una meada cuesta abajo, y con un alerón vertical descomunal modelo cola de Boeing 747, pero que desarrolla 234 por hora de punta y esconde un motor de 425 caballos con el que puede acelerar de 0 a 100 en 5'7 segundos. Y no son los únicos: hay un Sting Ray del 63 (como los que salen en el Racing Destruction Set) con una punta de 223 por hora, un Pontiac GT40 (es el más lento del juego: 176 por hora de máxima; nada que ningún utilitario moderno no pueda superar) y un extraño "Camaro C.O.P.O. 9561 ZL-1". La gallina, oigan. Parece la clásica tartana polvorienta con los tapacubos oxidados, que uno imagina conducida a través de caminos de tierra, por un granjero tejano... salvo por el hecho de que pilla los 251 por hora.
Vale. Ya está bien de ejercer de director de concesionario. Hablemos del juego en cuestión, ¿os parece?
Si habéis visto la primera parte, ya prácticamente tenéis vista esta segunda. Con la salvedad de que podemos jugar limitándonos simplemente a completar cada etapa (que, como en el juego original, se desarrolla entre dos gasolineras) en el menor tiempo posible, o competir contra otro coche, controlado por el ordenador. |
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Esta modalidad es verdaderamente emocionante; más aún porque podemos graduar nosotros mismos la dificultad, eligiendo nuestro coche y el del oponente, de entre todos los que tenemos a nuestra disposición.
¿Que queréis hacer las cosas fáciles? Pues nada: escoged el F40, y dadle
al ordenador el Pontiac. ¿Más complicadillo? Invertid la selección.
¡Y a correr! Esta vez no sólo por carreteras de montaña: los escenarios son
mucho más variados (y hay que decir que son bastante realistas; es más: puede
que estemos ante el juego de coches más realista de C64... al menos, en lo que
se refiere a los paisajes). De nuevo, tendremos que vérnoslas con la policía;
de nuevo contamos con un cacharrito (es esa caja con luces rojas y verdes, que
puede verse, en las dos capturas, colocada en la parte izquierda del techo del
coche, justo sobre el parabrisas), y de nuevo nos toparemos con otros vehículos
circulando por las carreteras (y esta vez, son bastante menos cuadriculados).
Entonces, ¡menudo juegazo que es este Test Drive 2! ¿no? Si toma todo lo bueno
que tenía la entrega original, y lo mejora, será fabuloso, ¿verdad?
...
Bueno, lo sería si no fuera peor en un par de apartados: ¿queréis saber cuales?
Pues echad un vistazo un poquito más abajo, en el "comentario técnico".
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Vale... los estáticos son, como mínimo, igual de buenos que los del juego original. Y digo como mínimo porque los salpicaderos de los coches están un poco más detallados (de hecho, ahora se ven los números del velocímetro, al contrario que en la anterior entrega), y sus dibujos están igual de cuidados. |
Los exteriores han mejorado bastante: son mucho más variados y realistas, y hay gran cantidad de detalles. Peeero, eso termina por pasar factura, y el juego es sensiblemente más brusco y lento.
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Un tema musical con una excelente percusión digitalizada (y voces algo estridentes), y efectos de sonido más bien normalitos. Incluso, si me apuran, tirando a mediocres. Todos los coches suenan igual (no creo que hubiera sido tan difícil que el motor de cada uno tuviera su propio tono... al menos, contando con un SID; aunque recordemos lo mal que se les daba a los norteamericanos programarlo en condiciones) y el rugido de los motores acaba por hacerse algo cargante. |
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Más coches, más escenarios, más variedad, paisajes más realistas, mejores gráficos, más emoción (los "piques" entre coches, con la policía detrás, son de lo más intensos)... peeeero los controles son más sensibles (con lo que resulta bastante más complicado -especialmente para los aficionados a los típicos juegos de carreras de 8 bits- hacerse con los mandos de cada coche) y el scroll es más brusco y lento. |
Además, aunque se nota la diferencia de velocidad de cada coche, la aceleración
está un poco exagerada (demasiado rápida).
De todos modos, al final, pesa más lo positivo que lo negativo, y Test Drive
2, especialmente con sus discos de coches y escenarios, es un juego técnicamente
magnífico y bastante intenso en muchas ocasiones.
| * Muchos coches. * Escenarios variados y muy realistas. * Correr contra el ordenador puede ser muy intenso y emocionante. * Mejores gráficos... |
* ... pero más lentos. * Los controles son demasiado sensibles. |