Zak McKracken and the Alien Mindbenders
Género: Aventura gráfica Música: Matthew Kane y Chris Grigg
Desarrollado por: Lucasfilm Games Año: 1988
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A veces me da por pensar que el mismísimo The Secret of Monkey Island podría perfectamente haber funcionado en un C64. El único punto débil habría sido la memoria. Bueno, la memoria y una unidad de disco que iba a pedales, la pobrecita. Pero, en el aspecto audiovisual, nuestro querido Commodore igualaba siempre, y superaba a veces, a los PCs de la época. Y si no fijaos: las primeras aventuras gráficas de la mítica Lucasfilm que tuvieron versiones para los ordenadores compatibles, estaban preparadas para la entonces superferolítica tarjeta EGA, que permitía 16 colores simultáneamente y una resolución máxima de 320x200 puntos. Exactamente igual que el C64.

Lo dicho: ahí empataban. Pero la vieja breadbox le daba un soberano repaso a la recién nacida generación de ordenadores personales (que acabaría llevando a la extinción a las demás) en lo que a sonido se refería. De hecho, y como bien me dijo Karnevi una vez, hasta la aparición del Amiga, nada pudo igualar al SID (ni siquiera las primeras versiones del Atari ST).

¿Por qué no? ¿Qué lo habría impedido? A fin de cuentas, tanto la primera entrega de las aventuras de Guybrush Threpwood como el inolvidable Maniac Mansion, utilizaban el sistema SCUMM...

... y aquí es donde debe entrar el sentido común. La verdad es que, por mucho que nos guste nuestro Commo, a aquellas alturas de la película (si no me equivoco, el Monkey Island se lanzó alrededor de 1990), cada vez había más usuarios de máquinas de 16 bits y PCs. Y, ojo, en muchas ocasiones, esos usuarios también eran dueños de un ordenador de la "generación" anterior. Y la verdad es que, si tienes un Amiga y un C64, y te ofrecen el mismo juego en las dos versiones... lo lógico es que te escojas la de la obra maestra de Commodore, ¿no?

Me pica el SCUMM... ... bueno, casi siempre. Aunque os suene a una especie de chauvinismo exacerbado (y mira que tiene gracia ser chauvinista de un ordenador... jojojo, casi suena a psicopatía profunda, aunque, bueno, si se para uno a pensarlo, ocurre algo muy parecido con los coches), había MUCHOS juegos de C64 que eran mejores que la versión correspondiente de Amiga. 

Sí, claro, no hablo de los gráficos y el sonido, sino de la jugabilidad, e incluso de la rapidez.

Ahora mismo, me viene a la cabeza el Ninja Spirit, aunque seguro que cualquiera de los que conocisteis los dos ordenadores, podéis pensar en bastantes más.

Ahora, está claro, cuando la jugabilidad era muy parecida, los gráficos y el sonido del "Miggy" (como lo llaman algunos anglosajones) eran tan tremendamente superiores a los del "Commie" (otro tanto... por cierto, que también emplean esta palabra para referirse a los comunistas, así que a veces tienen que matizarlo, por si acaso), lo más normal del mundo era quedarse con la versión de 16 bits. ¿Ejemplo claro? El Xenomorph. Aunque la adaptación que Pandora hizo para el C64 era sencillamente excelente, llena de detalles, y capturaba estupendamente la atmósfera de desolación de la versión de Amiga, está claro que no podía competir en gráficos (muy buenos, pero bastante limitados en los colores, lo que hacía que muchos de los malosos fueran un tanto aburridos) ni en velocidad (más que aceptable para un juego de C64 con perspectiva subjetiva, pero incomparablemente menor que la versión de 16 bits).

Hala. Y así, a lo tonto, a lo tonto, os he conseguido colar otro rollo macabeo. ¡Y además, gratis, jua, jua! 

¿De qué va este "Zak"? (permitidme que lo abrevie). Pues, se trata de la segunda y última aventura gráfica de Lucasfilm, con la intervención del inefable Ron Gilbert (padre de la saga de Monkey Island) y la utilización del sistema SCUMM, que se lanzó para C64.

Nunca lo había visto, hasta descubrir este invento fabuloso de los emuladores y, aunque aún no le he dedicado el tiempo suficiente, la verdad es que apunta MUY buenas maneras. 

Resulta que el tal Zak McKracken es reportero de uno de esos periódicos sensacionalistas, amarillísimos y de nivel ético / moral / intelectual ínfimo, que son tan populares en los países anglosajones (hay que admitir que los británicos y, sobre todo, los estadounidenses, son los mejores en muchas cosas y nos dan varias vueltas en otras... pero, señores, en prensa escrita, guste o no, les ganamos por goleada). Vaya, de esos en los que se leen titulares de la índole de "El fantasma de una almeja ataca a un cocinero". O, "Niño-murciélago duerme colgado de la lámpara de su casa".

Precisamente, el orondo jefazo de Zak le envía a redactar una sesudísima columna acerca de... una agresiva ardilla de dos cabezas que agrede ferozmente a los pobladores de un camping de no sé dónde. ¡Hal-laaa! ¡Qué profundidad! ¡Qué interesante! ¡Qué ímprobo trabajo intelectual de investigación periodística!

Ya de paso, le encomienda la tarea de escribir otro artículo acerca del primer avistamiento de OVNIs, que tuvo lugar en aquel lugar, 50 años atrás (supongo que se referirá al encuentro que tuvo un piloto norteamericano, Kenneth Arnold, con una serie de objetos brillantes que volaban como "platillos planeando sobre el agua" -de ahí sacaron el mote de "platillos volantes"-, mientras iba a bordo de su avioneta; si es así, que yo sepa, el avistamiento de OVNIs es una cosa tan vieja como la Humanidad misma... a fin de cuentas, y por definición, OVNI es cualquier cosa que vuela, y que uno no sabe lo que es... lo mismo se trata de una bandada de grajos despistados surcando el cielo nocturno... de ahí a pensar que uno se encuentra, sin género de dudas, ante ingenios interestelares diseñados por los miembros de una civilización avanzadísima que vienen desde el quinto cuerno galáctico, con el solo propósito de abducir a algún que otro garrulo texano -porque, es curioso, los tíos nunca aterrizan en medio de una ciudad donde todo el mundo pueda verlos con claridad-, ya me dirán ustedes si media o no un abismo).

El asunto es que en este caso SÍ que tenemos a una serie de extraterrestres más bien malintencionados, que planean conquistar nuestro planeta... pero no por las armas, si no a base de embrutecer a sus habitantes...

... erm... bueno, lo cierto es que no es necesario mucho esfuerzo para eso... digamos, a base de "cretinizarnos"...
... esteee... vaya, tampoco es que sea una hazaña conseguir eso... bueno, ya me entendéis, ¿no?
Tampoco crea usted que eso es tan difícil, excelencia...

Los muy marcianos, mientras se camuflan bajo una apariencia humana (si obviamos la cabeza en forma de cacahuete, claro) han construido una máquina reductora de intelectos, que convierte a cualquier desdichado que entre en su radio de acción, en un verdadero zopenco.

Con ella, planean reducir la inteligencia de la Especie Humana, hasta dejarla a la altura de la de un mejillón. En esas condiciones, no tendrán más que pasearse por nuestro planeta como Pedro por su casa. Fácil, ¿no?

¡Pues no! ¡Porque el heroico Zak McKracken luchará a brazo partido contra las alimañas siderales, para detener sus ansias imperialistas! ... como él ya es más bien poco brillante, igual no le afecta tanto la maquinita en cuestión. 

El desarrollo del juego es idéntico al de cualquiera de las primeras aventuras gráficas de Lucasfilm. Si las conocéis, no tendréis ningún problema para haceros con la mecánica de esta. Ya sabéis que en la parte inferior de la pantalla aparecen una serie de palabras, sobre las que hemos de poner el cursor, para formar frases simples con objetos o puntos concretos del escenario. Por ejemplo, para abrir una puerta, no tenéis más que seleccionar "Open" y, después, señalarla, para que la frase se concrete en "Open door", y pulsar entonces el botón de disparo.

Para mover a Zak por la pantalla, podemos usar "Walk to ..." (y, a continuación, señalar el objeto, mueble, personaje o punto concreto en cuestión, al que queremos acercarnos) o, simplemente, mover el cursor y pulsar fuego. Muy sencillo sí; de hecho, siempre he pensado que este tipo de interfaz fue la que le dio la puntilla al género de las aventuras conversacionales que vivieron su momento de gloria (Aventuras Dinamic, aparte) a principios de los 80, pero terminaron por extinguirse, sospecho que porque aquello de no conocer de qué palabras constaba el vocabulario del juego, daba lugar, con mucha frecuencia, a situaciones de lo más frustrantes. En las aventuras gráficas como esta (o el Neuromancer -no creáis que Lucasfilm fue la única compañía que produjo juegos de este tipo para el C64-), tienes todo el vocabulario a la vista. También puedes ver una lista de los objetos que tu personaje lleva encima, y aunque la interactividad con el escenario es muy alta (incluyendo abrir y cerrar puertas, ventanas, grifos... todas esas cosas), no todos los objetos que lo componen son susceptibles de que hagamos algo con ellos, lo que recorta un poquito más el número de combinaciones posibles y, creo yo, le da mucho más interés. Y si no, los más aficionados a los juegos conversacionales de entre vosotros, decidme: ¿qué engancha más? ¿La Guerra de las Vajillas, o el Monkey Island? Pues a eso me refiero.

 
 

Yo diría que son mejores que los del Maniac Mansion. Más detallados, más coloristas... los personajes no son tan grandes, pero no por esto son menos expresivos. Y muchas de las pantallas están llenas de objetos o detalles animados (en la que aparece en la primera captura, por ejemplo -el dormitorio de Zak-, podéis ver cómo el reloj-gato de la pared mueve la cola y los ojos mientras emite el consabido "tic-tac", o cómo el pececillo, hacia la izquierda de la pantalla, nada dentro de su acuario).

Flojito. La música es algo estridente y, los efectos, muy simples. Sin embargo, hay una enormidad de ellos. El fichero SID que tenéis en esta página dispone de SETENTA Y CUATRO entradas. ¡La monda!

Ya os digo... aún no le he podido dedicar más de una media hora, pero no me hace falta para otorgarle a este juego todo un 10. Conozco de sobra todas las aventuras gráficas de Lucasfilm (especialmente, las que capitaneó Ron Gilbert -las mejores, creo yo-), y este es un magnífico representante. Lo tiene todo, incluyendo el inteligente sentido del humor de los Maniac Mansion, Monkey Island y demás (buenas) hierbas.

* Una magnífica aventura gráfica. Lo tiene todo: el humor, los acertijos, los detalles... genial. * La interfaz es bastante incómoda de controlar con un joystick.