4x4 Off-Road Racing
Género: Carreras Música: Paul Jaquays
Desarrollado por: Epyx Año: 1988
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Os voy a contar una de esas cosas que no estaban en el guión: los que llevéis más tiempo visitando mi página y leyendo estas fichas (una vez más: gracias) sabréis que al principio, las de los primeros 50 juegos, más o menos, eran escuetas a más no poder. Es curioso cómo, con el tiempo, fui encontrando formas de llenar más y más espacio. De hecho, cuando comencé a "construir" esta sección de reviews, mi intención era no aburrir a nadie con comentarios larguísimos e insulsos, así que me centré en una especie de breve sinopsis, como para cumplir con el expediente. ¿Resultado? Comentarios cortísimos... e insulsos. ¡Qué sosos eran, madre! 

El de este 4x4 Off-Road Racing era lo más parecido a un anuncio tontainas en alguna revista del sector, que os podáis imaginar. Menuda pavada de ficha. 

Menos mal que decidí retocarla... a ver qué os parece esta nueva...

Cada vez están peor las carreteras, cagontó... La idea detrás de este juego no es nada mala. De hecho, a veces pienso que, en estos tiempos en los que, una de dos, o esos desparrames 3D que pueblan nuestros Pentiums se pasan de originales (que es algo así como "pasarse de listos") o se quedan cortos (que es algo así como ser un zopenco integral), más de una compañía podría echar mano de las ideas de la época de los 8 bits.  Veréis: haced un poco de memoria, y pensad en qué juegos de carreras tienen cierto éxito, hoy en día. 

1. Los de rally. Que si Collin McRae, que si Carlos Sainz (no sé si lo hay, pero me da lo mismo; al final, el asunto consiste en aquello tan viejo -en la era de nuestros Commos, ya se aplicaba con cierta frecuencia- de ponerle el nombre de algún personaje o deportista famoso al juego, para ver si vende más)... ya sabéis.

2. Los "Test Drive" versión siglo XXI. O sea, que te permiten escoger un deportivo superferolítico, de entre un nutridísimo elenco de bólidos a cual más espectacular (y caro), y rodar como alma que lleva el diablo a través de carreteras convencionales (no circuitos de competición).

3. Alguna cosa un poco extraña, que tome elementos de los anteriores, y añada algunos más, como para despistar. ¿Ejemplos? El polémico Carmageddon, o el Driver, sin ir más lejos.

O sea, que la cosa consiste en la velocidad, pura y dura. Incluso exagerada, porque en muchos de estos juegos, aunque se intenta poner énfasis en el realismo, los bólidos parecen circular a 600 kilómetros por hora. Da igual si te comes la esquina afilada y puntiaguda de un muro de hormigón armado, reforzado, recontrachapado y apuntalado con vigas de acero: tu coche se limitará a pegar 23 vueltas de campana, y a caer de pie, como los gatos, absolutamente intacto, y más que dispuesto a seguir quemando el asfalto. Como si nada, vaya. Esto es, que los porrazos sólo sirven para restarte un poco de tiempo.

Se ha pasado al extremo opuesto al que frecuentaban la mayoría de los juegos de carreras de 8 bits: en aquellos, un leve toquecito contra cualquier tontería de obstáculo, detonaba tu bólido como si le hubiera caído una bomba nuclear encima. 

Pero, insisto, a nadie se le ha ocurrido últimamente desarrollar un juego de carreras en el que lo importante sea llegar a la meta. Da igual si tardas más o menos: llegar. Una especie de competición de supervivencia, un Paris-Dakkar o un Camel Trophy, para que os hagáis una idea. Bueno, pues esto es precisamente lo que nos plantea este 4x4 Off-Road Racing. 

Una pena que en aquel entonces, los recursos técnicos no dieran para mucho más... y, bueno, que los desarrolladores, al final, no resistieran la tentación de programar un juego de carreras alocado, con retoques de rally fangoso, con lo que consiguieron cargarse eficazmente una idea que, creo yo, con el tratamiento adecuado, podría haber dado como resultado un juego brillante. Al final, ¿qué le vamos a hacer?, se quedó en un título simplemente entretenido. 

Qué bonita es mi fregoneeta...

Os cuento: Tenemos la posibilidad de elegir entre cuatro escenarios por los que triscar como cabras locas con nuestro todoterreno, a saber:

- Baja (... sí, a secas: "Baja". No sé si es la Baja California o qué), un paraje desolado y reseco. 

- El Valle de la Muerte: que, como su nombre indica, es un paradisíaco vergel de oasis, florecitas, mariposas y vestales medio en pelotas.  ... ¿no te digo?

- Georgia: afortunadamente, nada que ver con la ex-república soviética. Una cosa es ser un gringo ocioso con cierto afán por destrozar su carísimo 4x4 a través de ciénagas y fangales (lo que hace el aburrimiento), y otra, estar jodío de la cabeza, y organizar una carrera en un lugar en el que lo menos que te puede pasar es que te fagocite algún guerrillero tarao.

- Michigan: mucho frío, mucha nieve y mucho hielo. Se recomienda llevar mantitas eléctricas, un termo con café calentito, y un taco de especiales de Playboy... más que nada, para que no se congele... erm... eso, para que no se congele. No esperéis encontrar una especie de circuito que recorreréis una y otra vez: las carreras son LARGUÍSIMAS. Duran muchas horas de tiempo de juego, y un rato más que largo (no sabría deciros cuánto, exactamente, porque nunca he conseguido acabar una) de tiempo real. 

El trazado es apenas visible entre ramajos semienterrados, afilados pedruscos traicioneros y hondos barrizales. Y no sólo tenemos que tratar de circular lo más rápido que nos sea posible, adelantando a los 16 oponentes que compiten en la misma carrera, sino que hemos de procurar mantener el coche que elijamos en condiciones que le permitan seguir rodando como un rinoceronte desbocado.  Nadie es inmune a las inclemencias de una carretera que ríase usté de ciertas comarcales: ni siquiera nuestros oponentes. De hecho, en ocasiones, os encontraréis a alguno parado al lado del camino, batallando contra algún desesperante problema mecánico...

... claro, que eso también nos puede tocar a nosotros.  Intentad no tragaros demasiados obstáculos. Si el coche se escacharra, tendréis que hacer algunas reparaciones... y eso lleva su tiempo.  Aquí entra el elemento más simpático y original de un juego que, de no contar con él, sería más bien mediocre. 

Cuando compramos un coche (hay cuatro posibles), podemos también hacernos con recambios de todo tipo, herramientas, y hasta, si tenemos espacio y pelas suficientes, con un mecánico que nos eche una mano a la hora de pringarnos de líquido de frenos. 

Hay que tener en cuenta la capacidad de cada vehículo, su potencia, la carga que le obligaremos a llevar (un exceso de peso no sólo limitará su velocidad punta, sino que disparará el consumo)... todo un desafío... al que, por cierto, debe sumársele la presencia de un gilipollas a bordo de un buggy negro, que aparecerá en algunos tramnos de los circuitos, dispuesto a echarnos a la cuneta a mamporro limpio. Una lástima que en la tienda de turno no vendan un lanzacohetes instalable sobre el morro del todoterreno de turno...

 
 
La cosa promete en la "minietapa" en la que compramos el coche, y manejamos a nuestro aguerrido piloto a través de un barrio (que, en realidad, ocupa sólo unas pocas pantallas), para comprar el equipo necesario (fijaos en la segunda captura). Sin embargo, el juego en sí es bastante más normalito.  

Es rápido, sí, pero en líneas generales, todos los gráficos (tanto el fondo como los obstáculos y los vehículos) son bastante corrientes.

Funcional. El tema musical es muy americano... no por el estilo, sino porque no aprovecha las capacidades del SID, algo que parecía un "mal" endémico en las producciones de C64 que venían de gringolandia. Los efectos también se limitan a cumplir, sin más. 
Como juego de carreras, lo cierto es que 4x4 Off-Road Racing es bastante corriente. Nada del otro mundo. Incluso a veces traspasa la frontera de la capullada más estridente (fijaos en las volteretas, impensables hasta en una película de James Bond, que da el bólido al pasar sobre ciertos obstáculos). 

Al menos, la planificación de las carreras, que son verdaderamente largas y reñidas, le dan mucho interés. Eso de detenerse al lado de la carretera, al anochecer, equipado con una linterna, para mirar el mapa y cambiar la batería del todoterreno, despierta la imaginación del más pintado.  La idea es bastante buena, ya os digo. Y el juego no la aprovecha del todo mal. Sin embargo, en mi modesta opinión, creo que daba para bastante más. Deberían haber puesto más énfasis en la parte de "supervivencia" y mantenimiento de nuestro todoterreno, en vez de intentar hacer un juego muy rápido y hasta tontainas a veces, a base de simplificar los gráficos y el desarrollo. 

* La gran cantidad de equipo, herramientas, recambios y demás, necesarios para planificar una carrera en función del terreno, le dan mucho interés. * Como juego de carreras es más bien mediocre.