Alice in Wonderland
Género: Aventura Música: ?
Desarrollado por: Windham Classics Año: 1985
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Vamos a ver: que conste que nunca he sido un defensor de los que aseguran que la violencia gratuita en los videojuegos es absolutamente nefasta para una juventud que deben de considerar estúpida. Sería una incoherencia por mi parte ¿no?
Pero sí que es cierto que la agresividad de los títulos que se lanzan al mercado, ha ido aumentando en la misma medida que los recursos técnicos.

No creo que se deba a una presunta decadencia de Occidente, o alguna otra vainez comparable. Más bien que, a más potencia gráfica / sonora / de procesamiento, más posibilidad hay de mostrar efectos especiales llamativos. Y pasa como con las películas de acción: son las más espectaculares. Tiritos, explosiones, y complejos modelos poligonales para unos desdichados malosos (a cual más feo, gigantesco y retorcido) que saltan en pedacitos, o se desmoronan al recibir el la descarga de algún arma imposible. Comprensible.

Pero, aún así, es curioso advertir cómo está evolucionando el género. Sí, claro, no toda la tecnología tiene por qué estar al servicio del generoso despiece del enésimo mostrenco interplanetario, y así, tenéis genialidades como el enfermizamente adictivo (y muy inteligente, además) Black & White. Sin embargo, no es la tónica general. Más bien, se trata de la excepción.
Lo normal es que, ahora, alguien tome un cuento clásico como Alicia en el País de las Maravillas, transforme a su cándida y risueña protagonista en una mujerzuela fatal, torturada por las pesadillas que una serie de desgracias traumáticas del pasado le dejaron como legado, mientras desciende al infierno personal, desgarrado, tenebroso, oscuro y sangriento, de un "Wonderland" que se parece más al último anillo del Infierno de Dante, que a esa caricatura del mundillo de los adultos de la Inglaterra Victoriana, que es el escenario de la historia de Lewis Carroll. Toma ya. De carrerilla y sin respirar. ¿Cómo se os ha quedao el cuerpo?

No está usted a la moda, maese mixomatoso: cómprese un móvil A principios de los 80, una compañía (creo que norteamericana), Windham Classics, tuvo la felicísima idea de crear aventuras para el C64, con argumentos dignos del más inmortal de los cuentos. Así, lanzaron el excelente Below the Root. Y utilizando el mismo... erm... "engine" (siempre lo digo: no creo que pueda hablarse estrictamente de un "engine", en un juego de aquella época), o sea, con unos gráficos muy similares, y una interfaz de usuario prácticamente calcada, llegó después este Alice in Wonderland.

Ahora viene la exclamación de sorpresa (con ciertos tintes socarrones). ¿Qué hace un treintañero (o casi) como yo, echándose una partidita a un videojuego basado en Alicia en el País de las Maravillas? Automáticamente, quien más quien menos, prácticamente todos los profanos despliegan una batería de artillería psicoanalítica de calibre muy grueso, y punto de mira de lo más desviado, basándose en dos premisas para ellos incontestables:

a) Los videojuegos son cosa de niños.
b) Los dibujos animados, también.

Sí, la "b" no tiene nada que ver en el rollo pedantesco y macabeo que os estoy largando por toda la cara, pero la incluyo porque sí, y ya de camino aprovecho para contaros mi opinión. Juases, juases, qué excusa más burda :-P

¿Que todos los dibujos animados son para niños? Ajá. Por eso, ahora cualquier nene de teta, es capaz de recitar el "reparto" de Los Simpsons. No se enteran absolutamente de nada, por supuesto, pero como son dibujos animados...
Eso sí, South Park es para adultos, porque dicen caca-culo-peo-pis, y meten a uno de los muñecajos por el útero de una señora feísima, de donde emerge, unas horas después, pegajoso, maloliente, y cadáver del todo. Ah. Bien. O sea, que ser adulto consiste en eso. Bien, bien...

... no, si no digo que el South Park famoso sea un bodrio... no es exactamente mi tipo de humor, aunque reconozco que a veces me he reído algo con ellos (y sé de varias personas verdaderamente cultas e inteligentes, que no se pierden un capítulo).

A lo que iba... o sea, lo que en apariencia es poco grosero, es para niños, ¿no es así? A los adultos se nos reserva lo mejor del arte, la cultura o la más o menos subrepticia crítica social de alguna que otra serie de moda, es decir: caca-culo-peo-pis-cagontupadre. Ah, pues qué bien.

Vale. Del mismo modo, el juego que nos ocupa es para lactantes. Si no fuera así, estaría protagonizado por una bailarina de strip-tease que vaga por los bosques como Dios la trajo al mundo, a excepción de un par de correas de cuero, un collar con pinchos, y un látigo. Y no os cuento lo que hace con el conejito... me refiero al que corretea nerviosamente, porque llega tarde a su cita con la Reina de Corazones. Bueno, y el otro, también...

Pues no, leñe. ¿Qué tiene de malo un poco de inocencia, de vez en cuando? ¿Es un síntoma de inmadurez? Vale, chachi, pues llámenme ustedes inmaduro. Porque visto lo visto, sí, lo soy, y a mucha honra...

Si no conocéis de qué va la célebre historia que escribió aquel profesor de matemáticas del siglo XIX... erm... pues os jorobáis, porque yo tampoco la he leído.

Al menos, habréis visto alguna de las sotopocientas adaptaciones al cine (todas, invariablemente, en dibujos animados... salvo alguna que otra más o menos retorcida, indecente y escabrosa, que aunque no me consta que exista, no me extrañaría lo más mínimo), ¿no? Me siento Manic Miner

Bueno, pues Alicia es una chiquilla que, cierto día, mientras pasaba un rato en el campo con su hermana mayor, descubre a un conejito blanco desquiciado de los nervios (ya veis: hasta los animalitos de fábula de la época victoriana, padecían de stress) mientras busca desaforadamente su madriguera, para no llegar tarde a su cita con la Reina de Corazones. La soberana (me pregunto si no sería una caricatura de la propia Reina de Inglaterra) tiene bastante mal café, y uno de sus pasatiempos favoritos es mandar degollar a todo el que le moleste. Acordaos de aquello de "¡que le cooooooorten la cabezaaaa!".

Bueno, pues la protagonista acaba despeñándose por la madriguera del orejudo maniaco-depresivo, y cae a través de un pozo, hasta el mismísimo País de las Maravillas, una tierra surrealista... llena de seres extraaaaños... el Amo deel Calaboozo... nos diooo poderees a tooodos...

Estee... huy, me he equivocado de dibujitos...

Alice in Wonderland es una aventura basada principalmente en los diálogos con los personajes. Hay multitud de opciones, y en función del estado de ánimo del otro, y el tipo de conversación que escojamos (calmar al interfecto, cuando está muy alterado, o discutir con él, adularle, etc...), obtendremos unos efectos u otros. En algunos casos, puede que Alicia consiga algún objeto vital, o incluso aprenda alguna canción (que sirven, algo así como de conjuros, para lograr más información o ayuda de otros personajes).

El manejo es muy sencillo, pero a la vez muy versátil. Alicia puede correr, saltar, gatear a través de pasos angostos, y hasta nadar. Por no mencionar aumentar de tamaño, o encogerse (igual que en el cuento), si utiliza los objetos adecuados.

Tenemos 65 días para completar la aventura, divididos en 12 horas cada uno (sí: doce). Bueno... horas de tiempo de juego. En tiempo real, no estoy muy seguro, pero deben de rondar los 4 ó 5 minutos por hora de juego, lo que nos deja en, aproximadamente, una hora real por día de juego. O lo que es lo mismo, alrededor de 65 horas de tiempo real. Que está bastante bien (aunque la verdad es que yo no he sido nunca partidario de poner un límite de tiempo a los juegos de este género).

 
 

Sencillos, pero muy agradables. Todo el juego está en alta resolución (algo no demasiado frecuente). Claro, que eso implica un precio, especialmente si quieres programar una aventura con muchas pantallas y muchas horas de juego (como es el caso), y tanto los escenarios como los personajes, son muy simples. (De hecho, estos últimos son monocolores).

Un tema musical breve, técnicamente simplón, y a dos voces, como presentación, y efectos de sonido escasos y meramente funcionales, durante el juego.

Una fantástica adaptación para el C64, del clásico de Lewis Carroll. Una aventura agradable, tranquila, interesante, absorbente... nada de cortar gaznates a diestro y siniestro. Nada de esgrimir lanzacohetes pavorosos. Personalmente creo que un poco de fantasía más o menos ingenua nunca viene mal.

Para cosas como esta, da lo mismo la edad. O debería. Técnicamente no es nada del otro mundo, eso sí.

* Una aventura larga, entretenida y muy agradable. * En gráficos y sonido no es gran cosa.