Ace 2
Género: Simulador de vuelo / Arcade Música: Rob Hubbard
Desarrollado por: Cascade Games Año: 1987
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¿Queréis un proyecto informático ambicioso? Pues tratad de programar un simulador de vuelo en el que dos jugadores pueden participar simultáneamente, enfrentándose el uno contra el otro, en una pantalla dividida en dos mitades. Y a 1 MHz. 
Si mi jefe me pidiera algo así, me despediría en el acto (posiblemente, después de propinarle un par de buenas collejas al interfecto). 

Pero ¡esperad! ¡que puede hacerse! ... claro, si recortamos un poquito por aquí, y otro poquito por allá... vamos, tijeretazo, tijeretazo, hasta dejar la cosa pareciéndose a todo, menos a un simulador de vuelo.  
Hala, pues aquí tenéis el resultado del experimento: Ace 2. 

La primera parte, dos años anterior, tuvo bastante éxito. La idea consistía en mezclar dos géneros tan diferentes como una zapatilla de felpa y un abrelatas: simulador de vuelo y arcade. Y ¡qué cosas ve uno! ¡funcionó, y todo! Es más: funcionó muy bien. Así que no es de extrañar que los padres de la criatura decidieran explotar un poquito más el arriesgado filón con una segunda parte. Claro, que tendrían que innovar en algo. Si el Air Combat Emulator ya era bastante original, precisamente por la poco ortodoxa mezcolanza de géneros, ¿cómo podrían sorprender al usuario con la continuación? 

Pues así: 

A ver... se trata de enfrentar a un jugador, a bordo de un F18 basado en un portaaviones, en las inmediaciones de la costa enemiga, contra otro, que pilota un F15 que despega de tierra.

SImulador, SImulvisión... ¿SInoloveonolocreo? Pues créetelo: es una castaña :-P Hay dos tipos de misiones: combate aéreo, puro y duro, en el que cada contendiente debe tratar de vaporizar a su rival un cierto número de veces (configurable desde el menú principal) y un "conflicto a escala completa", o sea, que primero habrá que dejar al oponente sin un solo avión, y después, atacar su base.

No está mal, ¿verdad?

De hecho, no sabría deciros si aún pueden encontrarse ideas como esta en los simuladores de hoy en día. Lo cierto es que, a pesar de que es uno de mis géneros favoritos, hace tiempo que les perdí la pista. Una pena.

Asumo que, en esta era de los poligonitos multitexturados al por mayor y la conexión en red para cualquier cosa (dentro de nada, el mechero se te conectará a Internet cuando tenga ande escasito de gas, para hacerle un pedido al estanco... y ojo, porque entonces, a cualquier hacker malintencionado le puede dar por trucártelo, de modo que cuando vayas a encenderle un pitillo a la vampiresa-ninfómana del bar de turno, esbozando tu mejor sonrisa de estoy-ligando-contigo-nena-pero-no-quiero-que-mese-note, brote una llama que deje tamañita a las vomitonas del Vesubio, reduzca el flequillo de la sugerente y bamboleante bambina a un amasijo de pelillos retorcidos y humeantes, y haga que le frague el maquillaje, formándole una costra multicolor y agrietada sobre la cara, que le confiera un espeluznante rictus de puercoespín con retortijones... erm... bueno, pues eso)... ¿por dónde iba? ¡ah sí!, lo de la era de los juegos superchachis, a 10.000 pelas la unidad. 

Pues eso: que asumo que, hoy en día, con los juegos en red tan de moda, los simuladores de vuelo también incorporarán la opción de enfrentar a escuadrones de pilotos "virtuales", unos contra otros. Un bando, defendiendo alguna instalación en tierra, y el otro, empeñado en reducirla a puré de patatas en copitos deshidratados (añadir un vaso de leche y dos de agua, llevar a ebullición, removiendo ocasionalmente; verter el contenido del sobre sin dejar de remover, hasta que la cosa cuaje y se parezca al hormigón armado. Añadir sal, una mica de mantequilla, y esperar a que se enfríe antes de utilizarla como crudelérrima arma arrojadiza... esto... ¡joé, cómo estoy esta tarde!). 

Vale, y si no se le ha ocurrido a nadie todavía ¿a qué esperan? ¡La idea es fantástica!

Bueno, pues, como en otras muchas ocasiones, en esta el C64 estuvo por delante de su tiempo. Al menos, conceptualmente. Siempre me pareció que la ocurrencia detrás de este Ace 2 era estupenda. Pero tenía dos problemas. O uno y medio, más bien: 

- El problema entero: la ENORME dificultad de las partidas de un solo jugador. El ordenador es un verdadero fiera. En mi vida conseguí derribarle más de una vez... en el nivel más bajo... ¡y hay VEINTE!

- El medio problema: técnicamente es ramploncillo... aunque esto resulta comprensible, claro. Lo dicho: ¿alguien pretendía hacer un simulador realista empleando SimulVision con un procesador a 1 MHz? 

Bueno, habría que añadir un detalle más: mi hermano tenía verdadera alergia a los simuladores de vuelo. 

En realidad, cualquier juego con controles que fueran más allá del clásico "Q, A, O, P, espacio" (y shift para tirar granadas) le provocaban una espectacular erupción cutánea, acompañada de urticaria, escozor inmisericorde y segregación profusa de espumarajos.

O sea, que aunque este Ace 2 tiene muy poco de simulador de vuelo y mucho de arcade, no había quien le convenciera para que se echara alguna que otra partida contra mí. O sea, que al final me las tenía que ver con el ordenador. Y lo dicho: es prácticamente imbatible.

¡Que no! ¡Que er mío corre mah que er tusho!

El juego en sí es técnicamente simplísimo. El mundo exterior se limita a un horizonte que separa el suelo (o el mar) del cielo. Éste es siempre azul claro, y aquél cambia de azul oscuro a amarillo, de golpe, bruscamente, según sobrevolemos el desierto o el océano. Olvidaos de ver la línea de la costa. Puestos a olvidar, olvidaos de cualquier detalle en el cielo o en la superficie. Ni un puntito que dé la menor impresión de velocidad o de altura. Nada. En este sentido, estamos ante el simulador de vuelo más simplón de la historia del C64... si exceptuamos aquel enternecedor engendro conversacional titulado B-1 Bomber. Sí: CONVERSACIONAL. Imaginaos. 

Los ataques a tierra (o al portaaviones) son, en consecuencia, de lo más chorras. La única emoción que tienen es su inmensa dificultad. ¡Vaya! ¡Cómo será que hasta el habilidosísimo piloto controlado por el ordenador acaba gratinado siempre que trata de abalanzarse contra nuestra base! La condenada se infla a lanzarte misiles tierra aire, uno tras otro, uno tras otro. Es prácticamente imposible esquivarlos todos... más aún teniendo en cuenta que la cantidad de señuelos (ya sabéis -los aficionados a los simuladores-: aquello de las virutas de metal, o "chaff" para despistar a los proyectiles guiados por radar, y las bengalas -flares- para hacer lo propio con los que se basan en los infrarrojos para detectar la fuente de calor del objetivo) es limitada.

Los combates aire-aire (eso que los gringos llaman "dogfight") sí que son verdaderamente emocionantes. Especialmente, insisto, cuando se enfrentan dos contendientes humanos, o sea, de habilidades comparables. Eso de tratar de situarte tras la cola del avión rival (que puedes ver en tu cabina... eso sí, trazado de forma casi esquemática y con gráficos, claro, monocolores) e intentar acribillarlo con el cañón o con los misiles, es muy emocionante. Y podría haber resultado bastante más curioso si el simulador fuera sólo un poquito más... erm... bueno, MENOS irreal. Es que ni siquiera tiene un sistema de "física" rudimentaria. Nada de inercia, nada de los efectos de la gravedad sobre el avión o el piloto. Nada. Al final, los dos cazas evolucionan como si estuvieran inmersos en un vacío ausente de cualquier fuerza externa a ellos (y yupi).

 
 

Les doy el aprobado por aquello de la SimulVision, y por algún toque más (como la imagen de los cazas en sus bases respectivas, cuando uno aterriza para hacer reparaciones, para repostar o para rearmarse -fijaos en la segunda captura-), porque si te fijas en el llano, neutro, nulo y liso mundo exterior... en fin... 

Lo mejor del juego, sin duda. La música es de Rob Hubbard, y creo que es uno de sus mejores trabajos. Por si fuera poco, los efectos de sonido están más que conseguidos (como el zumbido de las turbinas de los aviones cuando se disponen a despegar).

Eso sí: la bocina (no se le puede calificar de otro modo) que suena cuando un misil enemigo vuela hacia nuestro caza, es algo estridente.  

Con dos jugadores es bastante entretenido. E interesante, además. Una buena idea. Pero con uno solo... en fin, queda claro en seguida que el juego no se diseñó para una sola persona. El ordenador es impresionantemente hábil, incluso en los niveles de dificultad más bajos. 

Como simulador no vale un duro. Ni sensación de velocidad, ni de altitud, ni de profundidad, ni inercia, ni fuerza de la gravedad... nada. 

* Con dos jugadores es original y entretenido.
* La música. 
* Gráficos del exterior simplísimos.
* Dificultad absurdamente alta en las partidas de un solo jugador.